En el Nea ya se juzga la trata de personas.

La Justicia Federal de Misiones ha sido la primera en el país en analizar un denunciado caso de trata de personas, tras la aprobación -el año pasado- de la ley nacional que penaliza el vil comercio de seres humanos -en este caso de adolescentes y jóvenes sometidas a explotación sexual y esclavitud.
El poner a la trata en la agenda pública y determinar desde allí una política de Estado contra este flagelo ha posicionado a Misiones en las mejores condiciones para la investigación y el esclarecimiento de estos aberrantes hechos, que son doblemente significativos en cuanto a que es esta provincia una de las que más ha sufrido la captura de sus jóvenes mujeres por parte de redes delincuenciales.

Porque Misiones junto al Nordeste comportan las zonas del país donde se buscan a adolescentes y jóvenes que serán esclavizadas y explotadas sexualmente en las más diversas zonas del país, según han podido determinar organismos estatales y asociaciones civiles que se ocupan de la problemática. Así han aparecido misioneras en los grandes centros urganos -Buenos Aires, Córdoba o Rosario- pero también en zonas del Sur del país o en pequeñas localidades de Entre Ríos o Corrientes, como es el caso que investigó el juez Mario Hachiro Doi.

El magistrado ha dado por concluida la etapa de instrucción y elevado a juicio oral. Se trata de una banda que explotaba sexualmente a jóvenes en un prostíbulo de la localidad correntina de Monte Caseros, donde la Policía logró rescatar a tres misioneras, y elevó el expediente al Tribunal Oran en lo Criminal Federal de Posadas para que el caso sea ventilado en un juicio.

En la causa están procesados con prisión preventiva Walter José Silva (propietario y reclutador del prostíbulo "Piedritas"), el patovica Rafael Ramírez y el barman Juan Carlos Toledo, quienes habían sido detenidos a fines del mes de septiembre en el burdel de la vecina provincia.

En ese lugar la División Trata de Personas de la Policía de Misiones rescató en un primero momento a cinco jóvenes, de las cuales una de 20 años era oriunda del barrio 20 de Junio de Eldorado, y otra, de 19, de El Soberbio. Al día siguiente, en la vivienda de Silva fue hallada una tercera misionera, de 18 años, que había sido captada en Eldorado.

Esta última víctima había desaparecido en el mes de julio pasado. Su madre radicó una denuncia en la que manifestó que su hija de 18 años había abandonado el hogar con destino incierto. El caso fue caratulado en un primer momento como fuga de hogar, pero a fines de septiembre la mujer regresó a la comisaría con un joven homosexual que relató que había viajado con la adolescente a Entre Ríos en compañía de un hombre que le había ofrecido trabajo.

El muchacho dijo que la joven comenzó a trabajar en un burdel de esa provincia pero luego fue llevada a Corrientes debido a que se reveló contra los malos tratos a los que era sometida.

Con estos datos se inició una investigación y los policías establecieron que la chica estaría en un prostíbulo de Monte Caseros. Los policías de la División Trata de Personas viajaron a esa ciudad con un exhorto del juez federal Mario Hachiro Doi y allanaron un local nocturno, donde detuvieron al dueño, al barman y al patovica.

En ese lugar fueron rescatadas una joven de 20 años oriunda del barrio 20 de Junio de Eldorado, otra de 19 años de El Soberbio; dos chaqueñas y una correntina que eran obligadas a prostituirse.

Al día siguiente fue encontrada la tercera misionera, que en un primer momento negó que Silva la explotara sexualmente. Es que el hombre le había sacado el DNI, tras lo cual le advirtió que si la Policía lo descubría iba a terminar presa.

Tras vencer el miedo, la adolescente pudo relatar la odisea que vivió en apenas tres meses

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