El justicialismo le fija plazos a Jaque para que relance la gestión

El justicialismo le fija plazos a Jaque para que relance la gestión
La mesa chica del partido quiere que el gobernador apure las reformas. Si no, el recambio de autoridades se dilatará.
Casi como en una relación de pareja, una de las partes le pide a otra que dé señales de cambio para no alejarse y dejar que, definitivamente, se quiebre lo que los unió. Es precisamente esto lo que la mesa chica del Partido Justicialista y Celso Jaque pactaron para darse una nueva oportunidad. Pero esa señal que le están pidiendo desde el seno del partido al mandatario tiene plazos y bastante acotados, porque quieren que Jaque relance su gobierno lo antes posible y, a cambio, adelantarán la asunción de nuevas autoridades para el 17 de noviembre, en un nuevo intento para oxigenar la gestión.

El refresh que le están pidiendo al gobernador incluye desde una apertura del círculo donde se toman las decisiones importantes -que actualmente incluye a no más de dos o tres funcionarios del cuarto piso de Casa de Gobierno- hasta la remoción de colaboradores que no muestran resultados concretos.

La rebelión que se nota cada vez más en el Partido Justicialista está encabezada por algunos intendentes, que siguen conservando una cuota de poder en lo territorial, a pesar de los resultados adversos que cosecharon en los últimos comicios. Por eso, pusieron un ultimátum y le comunicaron a la cabeza de la conducción peronista que si Jaque no logra mejorar su imagen, se abren solos para gestionar fondos en la Nación o a través de otro camino que les permita conseguir financiamiento lo antes posible.

Este acuerdo surgió la semana pasada en un encuentro del justicialismo al que no estaba invitado el gobernador pero, repentinamente, apareció y sorprendió a más de uno. La reunión se desarrollaba el viernes 4 en la casa de uno de los miembros de la nueva mesa del PJ y estaba pensada a fin de analizar qué postura tomar ante la inercia del Ejecutivo para tomar decisiones importantes. Había dos posturas: la mitad pretendía seguir apostando fichas al gobernador y la otra mitad desprenderse de plano. Fue en ese punto de la discusión cuando sonó el celular del lasherino Rubén Miranda, quien asumiría en unos días la conducción partidaria. Era Celso Jaque que pretendía unirse al minicónclave secreto. Tras las consultas pertinentes, Miranda llamó al gobernador y, en pocos instantes, el malargüino llegó para participar de la reunión en donde se acordó acelerar el recambio en el equipo oficial y la asunción de las nuevas autoridades del PJ.

Ese mismo día dispusieron reunirse en la Casa de Gobierno para mostrar un fuerte apoyo a la gestión. El mítin se hizo la semana pasada y en esa mesa decidieron volver a juntarse este lunes para definir si adelantaban la asunción de la dupla Rubén Miranda y Guillermo Pereyra para el 17 de noviembre, día de la militancia peronista. Pero el cónclave del lunes se suspendió ante la ausencia de varios miembros de la mesa chica y aún no se fija fecha para su concreción.la promesa. Lo que Jaque prometió aquel viernes es un cambio de rumbo, que incluye nombres pero también organigramas. El tema es que los magros resultados de la gestión ha desgastado hasta los segundos y terceros mandos. Prueba de esto es que hay funcionarios que decidieron alejarse para volver a sus puestos de planta, como la Dirección de Finanzas, donde se había nombrado a una especialista pero, en menos de dos años de la gestión jaquista, esta decidió dar marcha atrás, aduciendo no estar conforme con la dirección.

Las decisiones que Jaque estaría por comunicar salpican a casi todos los ministerios y no generarían demasiadas sorpresas. Así, la dupla Saracco-Landete será definitivamente desarticulada. El ministro de Salud es quien cuenta con más chances de quedarse, porque quedó fortalecido tras el manejo de la gripe A. Mientras que al cuñado del gobernador ya le están buscando otro lugar.

Las reformas también penetrarán en dos secretarías que nunca cobraron fuerza y, por eso, se podría dar marcha atrás. Se trata de Cultura y Turismo, que podría volver a ser un solo ministerio, y uno de los ministros -que ya estaría seleccionado- deberá devolver la camiseta del equipo oficial.

Así, habrá cambios importantes en Educación y Desarrollo Humano, aunque en los dos casos podría tratarse de un reacomodamiento de funciones más que de nuevas caras que se sumen a la gestión.

En este escenario es que los referentes del Partido Justicialista miran de reojo cómo se pasan los días sin que Jaque dé a conocer la decisión con la que piensa jugarse una de las última fichas para hacer repuntar su alicaída administración. "Primero fueron los chismes en los medios, después la necesidad de lograr luz verde para (Carlos) López Puelles y ahora la bendita ley de comunicación audiovisual", soltó, con ansiedad, un peronista que espera la señal del gobernador antes de aventurar cómo se ingresa a los últimos dos años de mandato con tan baja aceptación popular.

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