EL JUSTICIALISMO DEFINE EL DOMINGO SI VUELVE AL PASADO O APUESTA AL FUTURO

Los "emergentes" y los "históricos" polarizan la elección. Dos modelos; dos proyectos, dirimen en las urnas la conducción del partido más popular.
El próximo 3 de mayo el Justicialismo fueguino dirimirá, en las urnas, la nueva conducción partidaria y también el candidato a diputado nacional aunque esto último es lo que menos interesa a los peronistas de la provincia. La elección tiene rango de "histórica" porque en un hecho particular e inusual se presentan dos posturas totalmente antagónicas. Por un lado los "cabezones", "históricos" o "experimentados" dirigentes que ya demostraron de todo lo bueno y lo malo de lo que son capaces. Por el otro los "emergentes"; "renovadores"; o "militantes", los ilustres desconocidos que siempre estuvieron detrás de alguno de los dirigentes que enfrentarán el domingo.

Sin embargo, las diferencias parecen ir mucho más lejos que una cuestión de nombres o apelativos, se miden dos maneras de hacer políticas; dos modelos de conducción; y esto no debe ser un tema menor en una sociedad cada vez más escéptica de las estructuras partidarias como herramienta para construir los proyectos y modelos sobre los que deben basarse quienes aspiran a representar a la comunidad.

Durante estos días de campaña quienes han seguido el cruce de declaraciones y propuestas de los sectores involucrados, siempre en un ámbito de mucho respeto, han advertido que unos hablan del partido Justicialista, de Peronismo como un espacio a reconstruir, como una herramienta necesaria para delinear el proyecto político, de cara a los nuevos desafíos electorales, que no es otro, a decir de Adrián Fernández, que el proyecto de Perón, es decir, los lineamientos de Justicia Social; distribución equitativa de las riquezas; el respeto por los valores; por la doctrina; y la sensibilidad necesaria para poder percibir cuales son los principales problemas que enfrenta la sociedad moderna y así contar con un Justicialismo fuerte, democrático; participativo que sea el vehículo para desde allí construir las bases de un eventual gobierno peronista, y buscar resolver los problemas que la época le presenta a la provincia y a los municipios.

Claro que la tarea no será sencilla después de tantos años de ostracismo y verticalismo mal entendido. Hay, además de los enunciados, algunas propuestas, darle al Congreso partidario la facultad de elegir candidatos; o reformar la Carta Orgánica para facilitar la participación de la juventud, entre otros aspectos.

Enfrente la propuesta parece ser diferente, los discursos tienen un tinte un tanto más ambicioso dejando de lado la cuestión partidaria y la importancia que podría tener el partido como instrumento de construcción para asumir la responsabilidad de gobernar.

Se plantea, lisa y llanamente que después del domingo el partido recuperará el Gobierno y los Municipios, como si se tratara de un efecto físico, incluso ya le pusieron nombre y apellido.

Este segundo modelo, hoy personificado en los históricos, ha tenido como exponente a Carlos Manfredotti – Daniel Gallo en el período 1999 – 2003, con sus aciertos que fueron muchos, y con sus errores, que fueron otro tanto, que seguramente la historia y los fueguinos juzgarán oportunamente pero que no deja de ser un dato menor para los justicialistas que conocieron aquel proceso y hoy tienen esa experiencia, inalterable, para el domingo tomar una decisión y volcar allí, su bronca, su satisfacción su desencanto, o su esperanza..

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