La Justicia ya tiene los nombres de los que habrían atacado la iglesia

El párroco de San Ignacio, además, dijo que un grupo de alumnos del colegio fue a confesarse por los daños.
La Justicia ya tiene los nombres de los supuestos cinco alumnos del Nacional de Buenos Aires que hace una semana profanaron la iglesia San Ignacio de Loyola mientras el colegio estaba en plena toma. Los aportó el rector de esa institución preuniversitaria, Gustavo Zorzoli, a la fiscal que investiga el hecho caratulado como “daños”.

Hace siete días, cuando 15 secundarios porteños estaban tomados contra la reforma curricular, un grupo de alumnos atravesó un túnel subterráneo y atacó la iglesia San Ignacio de Loyola. Los nombres de los presuntos responsables enseguida corrieron por los pasillos. De ahí pasaron a los perfiles de Facebook y a la cuentas de Twitter. Y no tardaron en personalizarse en correos electrónicos que llegaron directamente a la casilla del rector.

Según pudo saber Clarín, las identidades de los estudiantes siempre coincidieron. Con esa información se acercó Zorzoli a la Justicia. Y con esos mismos datos había citado para ayer a los padres de los estudiantes pero la reunión se pospuso para hoy porque tuvo que declarar ante Lorena San Marco, la fiscal que entiende en la causa, de la Unidad Fiscal Sudeste.

Una vez que la Justicia determine si ellos son los responsables, los chicos deberán hacerle frente a dos cuestiones: la sanción escolar, que podría llegar a la expulsión; y lo que dicte el fallo en la causa que se les sigue. Según el artículo 184 del Código Penal, en el caso de daños a “tumbas, signos conmemorativos, monumentos, estatuas, cuadros u otros objetos de arte colocados en edificios o lugares públicos”, corresponde una pena de 3 meses a 4 años de prisión. Pero los sospechosos tendrían menos de 18 años porque son de 4° y 5° año, y en este colegio no se puede repetir.

Para esta semana, citaron a declarar a los empleados del colegio. San Marco espera los resultados de las pericias realizadas por la Policía Metropolitana el día del ataque y además pidió a los canales de TV los videos de los noticieros.

Los padres de los alumnos reclaman que las identidades de los supuestos implicados no se difundan. Es que temen otro “apriete” del grupo nacionalista y skinhead que se acercó el sábado hasta la puerta del colegio y pidió, a los gritos, que les aportaran los datos de los estudiantes que profanaron la iglesia.

El párroco de San Ignacio de Loyola, Francisco Baigorria, que también declaró ayer ante la fiscal, le reveló luego a Clarín: “Un grupo de alumnos vino a confesarse a la Iglesia por lo que habían hecho, pero no sé sus nombres ni me interesan. Me importa llegar al alma de esas personas y ver cómo las ayudo”. También aclaró que él no hizo la denuncia, sino que la Justicia actuó de oficio.

Unas horas antes, Baigorria había firmado un comunicado para anunciar que su iglesia se hará cargo de los costos de la reparación del templo: “Los daños materiales fueron pocos e insignificantes en consideración con los daños y perjuicios morales y espirituales (...) Por tal motivo, hemos decidido no aceptar nada, en el orden material, de ningún estamento: privado, institucional o gubernamental”. Desmintió así las versiones que hacían referencia a que el arreglo de los bienes destrozados rondaban los 14 millones de pesos.

En realidad, ése es el dinero que se necesita para iniciar la cuarta etapa de restauración integral de la iglesia, una obra que empezó en 2008 la Comisión Nacional de Monumentos y todavía no terminó.

Según pudo saber este diario de fuentes eclesiásticas, en la Iglesia “molestó un poco el oportunismo de Nación” por la aparición del candidato a senador oficialista Daniel Filmus –en plena campaña proselitista– con el ofrecimiento de los 14 millones de pesos para la parroquia, cuando esos fondos corresponden a una obra pendiente de realización, que es previa al ataque de los estudiantes.

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