La Justicia suspendió el decreto de Cristina y bloqueó las reservas

La Justicia suspendió el decreto de Cristina y bloqueó las reservas
La jueza María José Sarmiento dictó una medida cautelar que suspende el alcance de la norma hasta que se pronuncie el Congreso. Más tarde, repuso a Redrado al frente del Banco Central. El Gobierno anticipó que apelará las dos decisiones.
La noticia, la primera de una serie cuya concatenación todavía sin fin llenó un día agitado, se conoció pasadas las diez de la mañana. La juez María José Sarmiento, la única de turno durante la feria para atender el fuero en lo Contencioso Administrativo, suspendió el decreto de necesidad de urgencia (DNU) que creaba el "Fondo del Bicentenario", el ente con el que Gobierno busca pagar más de 6.500 millones de dólares de deuda. Por la tarde, la misma jueza frenó otra medida presidencial, al ordenar que se reponga a Martín Redrado como presidente del Banco Central (BCRA), quien había sido echado la noche anterior por Cristina Kirchner y su Gabinete mediante otro decreto polémico (ver página 5).

El Gobierno anunció que apelaría esas decisiones pero se encontró ante un problema impensado ya llegada la noche: "Estamos frente a una situación ridícula. Buscamos a la jueza pero no la encontramos, le pedimos a la Policía Federal que la busque para que le de al Estado la misma posibilidad que a Redrado", contó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

La primera medida ordenada por Sarmiento fue un golpe doble para el Gobierno. La magistrada no solo dio lugar a una cautelar presentada en su juzgado por legisladores de la oposición (del PRO y la Coalición Cívica), sino que además criticó al decreto presidencial del "Fondo del Bicentenario" en duros términos, básicamente pidiendo que sea el Poder Legislativo el que decida sobre la posibilidad de usar las reservas para pagar deuda.

Sarmiento afirmó que el DNU no es válido porque el Poder Ejecutivo podía esperar a que el Congreso llamara a sesiones extraordinarias para tratar el "Fondo del Bicentenario". Y, en un par de párrafos redactados con cierta ironía, aduce que ese decreto de necesidad y urgencia no era ni urgente ni necesario. Según ella, de los "considerandos" del escrito se deduce "que de no llevarse a cabo las acciones política económicas allí dispuestas, se podrían constituir en un factor crucial que dificultaría el crecimiento de importantes sectores económicos en el mediano y largo plazo, de lo que cabe deducir que los efectos no son en lo inmediato". La expresión "mediano y largo plazo" está subrayada, seguida de una anotación de la magistrada: "El subrayado pertenece a quien suscribe".

El espíritu general de la resolución se resume en un párrafo: "Ordeno la suspensión inmediata de los efectos del decreto 2010 dictado por la Presidenta de la Nación con fecha 14 de diciembre hasta tanto se cumplan los plazos constitucionales y legales (ley 26.122) que regulan el trámite y los alcances de la intervención del Congreso para los decretos de necesidad y urgencia".

A poco de conocerse esa medida de Sarmiento, el oficialismo inició una embestida mediática en su contra. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, adelantó que la Casa Rosada apelaría esa primera decisión, y luego la mandó "a leer la Constitución". El ministro aún desconocía que Sarmiento también ordenaría que Redrado sea repuesto en su cargo (ver página 4).

A esa altura del día, el Gobierno ya había abierto un nuevo frente de confrontación, esta vez con el vice Julio Cobos como objetivo. Cristina, durante un acto en Avellaneda, se detuvo frente a los periodistas y le pidió a su ex compañero que "aprenda a ser vicepresidente" (ver página 8). El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, profundizó esa línea discursiva cuando describió a Cobos como un "conspirador".

El mendocino, por su parte, encabezó una reunión con otros legisladores y decidió convocar a una reunión de jefes de bloque "con la sana intención de encontrar una solución de una tema que está siendo muy sensible" (ver página 10). Parado en la puerta su despacho, soltó una frase hiriente para los Kirchner: contó que había hablado con Redrado.

El Gobierno debía afrontar todavía un nuevo golpe. Por la tarde, la jueza Sarmiento hizo lugar a un recurso de amparo presentado por el abogado de Redrado, y dictó una medida cautelar ordenando que sea repuesto en su puesto.

Redrado volvió entonces al BCRA, triunfante. "Se hizo justicia", dijo. En las paredes del banco se leían pintadas hechas por la JP: "¿Quién votó a Redrado?"

El agitado segundo viernes de enero provocó que los Kirchner cancelaran su viaje de descanso a El Calafate. Por la noche, se reunieron en la Quinta de Olivos con unos pocos asesores de confianza para analizar cómo seguir.

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