La Justicia rechazó un pedido de desalojo de familias de Baigorria

Granadero Baigorria.— El Juzgado de la 3ª Nominación de Rosario, a cargo de Armando Bonino, resolvió días atrás rechazar el pedido de desalojo para 11 familias que desde hace años viven en la zona de la costa, al norte de la ciudad, en el paraje conocido como El Espinillo.
   La causa se inició en 2005, cuando apareció una compradora de terrenos que, en su momento, pertenecieron a una empresa jabonera que cerró su planta promediando la década del 90.

   El fallo, que fue calificado como "histórico" por los letrados de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre que representaron a los demandados, se basa fundamentalmente en la legitimidad social conquistada a partir de varios años de posesión, y el haber realizado sus moradores durante años la construcción y ampliación de sus viviendas y la existencia en el barrio de una escuela, un centro de salud y una capilla para sus habitantes.

Desestimación. Este no es un dato menor, ya que la parte demandante argumentó tener la posesión material concreta de estos terrenos, cosa que nunca pudo probar. En ese sentido, el fallo sostiene: "Si bien contaba con el dominio registral, no tenía un título perfecto sobre el predio; ergo, la acción de desalojo no es la vía idónea para perfeccionar el título que detenta, consecuencia de lo cual, la acción merece ser desestimada".

   En la causa nunca se probó que los vecinos hayan realizado la transferencia de los inmuebles a favor de los propietarios. Por el contrario, realizaron diversos actos materiales a favor de comprobar la posesión efectiva, así como la celebración en su momento de convenios con la ex Dirección Provincial de Obras Sanitarias (Dipos) y con la Empresa Provincial de la Energía (Epe), que los ratificaba como poseedores.

   Los habitantes de la zona, en su mayoría pescadores que desde hace ya varias generaciones habitan allí, ganaron la primera batalla. Además, la declaratoria de pobreza ya cuenta con sentencia firme, lo que les permite litigar sin cargo, según informó a La Capital Norberto Olivares, patrocinador de los vecinos.

   De ahora en más, los vecinos podrán iniciar el juicio de usucapión, esto es solicitar judicialmente la escrituración de los inmuebles a favor de los poseedores en virtud de "posesión continua, pública y pacífica por más de 20 años".

   Previo a este fallo, la Justicia rechazó dos pedidos de los demandantes de la entrega anticipada de los inmuebles. Este pedido se basa una disposición del código de procedimiento, que permite la restitución anticipada a favor de quien persigue el desalojo, evitando esperar todo el desarrollo del juicio para tal obtención.

Solidaridad y resistencia. No obstante que en el lugar hay construidas y habitadas unas cincuenta casas, la demanda se realizó solamente contra once familias, debido a que al momento en que un oficial de Justicia del Juzgado Comunal intentó efectuar la constatación correspondiente, la resistencia ofrecida en ese momento por los habitantes del barrio obligó a suspender la medida.

   Durante la instrucción de la causa hubo varias muestras de solidaridad con los vecinos demandados como marchas, abrazos solidarios y hasta festivales musicales, lo que marcó un compromiso de distintos sectores de la comunidad con los pobladores de El Espinillo.

El lugar. La bajada El Espinillo es un lugar histórico de Granadero Baigorria. Lleva el nombre de un islote que estaba en el lugar, y hace unos años despareció por completo bajo las aguas del río Paraná.

   Precisamente, antes de que esta localidad se llamase Paganini y luego Granadero Baigorria, el lugar era conocido, en el siglo 17, como paraje El Espinillo, y a mediados del siglo pasado, la zona de la bajada comenzó a convertirse en un barrio que luego fue creciendo ligado al desarrollo de la fábrica de jabones y a la pesca.

   Por años, y generaciones, estas familias vivieron allí. Bajo el lema "Ni intrusos, ni usurpadores, poseedores legítimos" los humildes habitantes de lugar se organizaron para resistir los intentos de desalojo que, muchos sospechan, guardan un negocio inmobiliario en una zona que regala una vista muy bella de la costa del Paraná.

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