"La Justicia no puede ser la hermana tonta de la República"

PARTIDO HUMANISTA. Bernardo José Lobo Bugeau, candidato a senador nacional. El postulante del humanismo no separa su profesión de su actividad militante. Una vida ligada a los derechos humanos
NOMBRE: Bernardo José Lobo Bugeau

EDAD: 47 años.

PROFESION: Abogado.

ESTADO CIVIL: Separado (tres hijas).

EN EL EJECUTIVO: secretario de DDHH entre diciembre de 2003 y marzo de 2006.

Al término de su último año en el colegio Tulio García Fernández, en 1979, Bernardo Lobo Bugeau tomó un test de orientación vocacional. El resultado del examen arrojó afinidades hacia las materias humanistas y hacia las económicas. Pero aun con la búsqueda más acotada, las indefiniciones persistían. Entonces fue cuando la historia familiar pesó. "Mi hermano mayor, Horacio, estuvo preso entre 1975 y 1982. Militaba en una organización revolucionaria de la época. Lo detienen la policía y el Ejército, que ya actuaban coordinadamente. Lo envían a Villa Urquiza; luego pasó a Sierra Chica, a Rawson (Chubut) y a Caseros. Soy el quinto de seis hermanos, y su detención me agarra muy chiquito, con 13 años.?En mi época de adolescente conocí las cárceles de la dictadura", cuenta.

Pese a su corta edad, asume una postura activa y comienza a interiorizarse en la causa. De allí que su profesión no puede separarse de su militancia por los derechos humanos. "Es una simbiosis. Mi forma de vida está muy ligada a lo mundano, a lo callejero. Existe un arquetipo del ejercicio profesional de la abogacía que no se ajusta a mis parámetros: soy un trabajador del derecho", aclara.

Vive en el centro. De a pie recorre las distancias que separan su casa de los distintos juzgados donde se tramitan sus causas. No imagina que su carrera política sea incompatible con sus caminatas. "En 2001, los políticos no podían salir a la calle. Por eso comparto lo que dice el ‘Pepe’ (José) Mujica (precandidato a presidente por el Frente Amplio, en Uruguay), sobre la conexión con la realidad: él sigue transitando en la misma motoneta", afirma.

Aunque pasó por el Ejecutivo, desempeñó, durante casi 21 años, funciones en la Justicia. En diciembre de 2003 se hizo cargo de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia. En marzo de 2006, a instancias del crimen de Paulina Lebbos, Lobo Bugeau renunció "en solidaridad con un compañero" (Alberto Lebbos, padre de Paulina, había renunciado antes a su cargo de subsecretario de la Juventud). Esos 27 meses fueron su única interrupción, desde 1985, como funcionario en el Poder Judicial. "Ingresé a la Justicia en 1985; fui escribiente, luego escribiente mayor. A fines del 88 comienzo mi carrera como funcionario, que se interrumpe el tiempo que estoy en el?Ejecutivo y que retomo de marzo de 2006 hasta diciembre de ese año", cuenta; y da cuenta de casi toda una vida profesional en la función pública.

El despertar político

El retorno de la democracia, en 1983, encuentra a Lobo Bugeau en un centro político por excelencia: la Facultad de Derecho de la UNT. ¿Cómo fueron esos años? "Me marcan en la necesidad de la participación política. Empecé en el Movimiento Humanista, que llevaba las banderas históricas de Arturo Ponsati, de Emanuel Mounier, de Jacques Maritain. Hago una experiencia corta, y me identifico con un sector de la Democracia Cristiana (DC) que tomaba lo que había pasado en la Dictadura. Me atrapa la corriente Humanismo y Liberación, que impulsaban Augusto Conte, Carlos Auyero, Néstor Vicente. Luego, este último se va de la DC y se une al?Partido Intransigente (PI), y yo lo sigo, casi en forma natural", explica.

El PI es el único partido al que Lobo Bugeau estuvo afiliado; pero en no pocos momentos coincidió con el Partido Humanista (PH).?"Tengo una historia vinculada al PH, no me considero un marciano de lo que ellos propician".

El abogado, el militante, que durante la entrevista finalizó cada respuesta con una sonrisa, adopta un gesto serio cuando se le pregunta qué opina sobre la pena de muerte y sobre el debate de bajar la edad de imputabilidad a los menores. La explicación es rotunda, y evidencia un análisis profundo. "Ni una ni la otra. Nos oponemos absolutamente a la pena de muerte. Queremos salir de la anomia, clasificar las leyes porque hay una tremenda inflación de normas, algunas superpuestas, y el ciudadano no sabe qué rige. La pena de muerte nos parece que es una discusión superada. Bajar la edad de imputabilidad es una polémica más fina, pero nos parece que los 16 años es correcto. Lo que se requiere es mejores y mayores organizaciones judiciales: el Poder Judicial no puede ser el hermano tonto de la organización republicana", dice.

El café y la entrevista están llegando al final. Lobo Bugeau sabe que su apuesta no es al hoy; pero está tranquilo.?El 29 de junio lo encontrará en su estudio, inmerso en expedientes y papeles. Promete que trabajará con el mismo ahínco que en época de proselitismo. El fracaso de las experiencias progresistas de antaño no lo amedrenta. Al contrario, redobla la apuesta y convoca a los espacios pluralistas.

Se marcha de a pie, como vino y como quiere seguir caminando la política.

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