La Justicia Provincial otorgó la primera prisión domiciliaria de su historia

El juez de instrucción Héctor Ochoa resolvió el pasado jueves el pedido de prisión domiciliaria que había presentado la defensa del peón Ricardo Bahamonde Cárdenas, detenido desde agosto pasado por el delito de homicidio.
Se accedió a la continuidad de la prisión de esta persona en un domicilio particular en la ciudad de Ushuaia, por razones humanitarias, tal cual lo habilita la ley, ya que tiene 79 años y problemas de salud.

En agosto pasado el peón Ricardo Bahamonde Cárdenas de 79 años era detenido, y semanas después procesado, por un homicidio ocurrido en la estancia Cármen, donde fue ultimado a balazos el capataz Juan Elgüeta Pacheco.

Bahamonde Cárdenas venía purgando la prisión preventiva impuesta por el juez de la causa en la Unidad de Detención Nº1, ante lo cual su abogado defensor inició la solicitud de poder acceder a la prisión domiciliaria ante el deterioro que ello produjo en su salud.

La ley argentina en este sentido prevé que a las personas mayores de 70 años se les pueda otorgar este beneficio en razón de “cuestiones humanitarias” y en caso de demostrar algún problema físico o de salud.

La solicitud había comenzado a ser tramitada en el juzgado de instrucción de segunda nominación, que entiende en la causa, y por lo cual recién el pasado jueves el juez Héctor Ochoa accedió a otorgar el citado beneficio.

Bahamonde Cárdenas continuará purgando su encierro en una vivienda particular de la ciudad de Ushuaia, la que fue puesta a disposición de tal función por una amiga del recluso, quien pasará a ser responsable por el cumplimiento de la reclusión del sujeto.

El juez dispuso en base a ello que Bahamonde Cárdenas no pueda salir de esta vivienda, así como tampoco beber alcohol y no poseer conflictos de ningún tipo con la propietaria del inmueble.

Asimismo se realizará una visita de control semanal por parte de las autoridades penitenciarias, informándose que además se realizaron pericias psiquiátricas sobre el interno que permitieron demostrar que no es una persona que pueda resultar potencialmente peligrosa para si mismo ni para terceros.

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