La Justicia otorgó la prisión domiciliaria a Carlos Carrascosa

La Justicia otorgó la prisión domiciliaria a Carlos Carrascosa

Fue sentenciado a prisión perpetua por el crimen de su esposa, María Marta García Belsunce. Deberá pagar una fianza de un millón de pesos y usar una tobillera magnética

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 6 de San Isidro otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria a Carlos Carrascosa, quien deberá fijar un domicilio y permanecer allí monitoreado mediante una tobillera electrónica, según detallaron.

Al hombre de 70 años y condenado por el crimen de su esposa, María Marta García Belsunce, se le fijó una fianza de un millón de pesos, por la que se presentaría una propiedad como garantía, según adelantaron sus abogados defensores.

"Todos estábamos muy ansiosos por la respuesta de la Justicia al pedido de la Fiscalía", detalló en declaraciones a la prensa en abogado Fernando Díaz Cantón, quien igualmente se encargó de aclarar que "la condena a prisión perpetua no está firme" y confirmó que están "muy contentos" con la novedad.

Desde fines de noviembre Carrascosa –preso en la cárcel de Campana– estaba esperando una resolución que lo habilite a cruzar las rejas. Fue después de que la Corte Suprema de Justicia emitiera una resolución en la que estableció que no estaba firme la condena a prisión perpetua en su contra por el delito de homicidio calificado y que el imputado tenía derecho a una doble instancia.

Desde entonces sus abogados solicitaron en varias oportunidades la libertad, incluso a través de un hábeas corpus, pero todas las veces el pedido fue rechazado. En ese lapso Carrascosa cumplió 70 años y por eso su defensa requirió el arresto domiciliario, atento a una delicada situación de salud.

Carrascosa purga condena a perpetua por el homicidio de su esposa, María Marta García Belsunce, asesinada en su casa del country Carmel, de Pilar, el 27 de octubre de 2002. Esa muerte, presentada inicialmente por su entorno como un accidente, resultó un homicidio en el que la víctima recibió cinco balazos en la cabeza, descubiertos durante una autopsia un mes y medio después.

Toda esa circunstancia llevó al viudo y a sus familiares a ser acusados por el encubrimiento del homicidio. Pero el más comprometido fue Carrascosa, que encontró el cadáver y dispuso limpiar la escena del crimen. En un juicio oral, enfrentó una doble acusación por homicidio y encubrimiento.

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