La Justicia norteamericana investiga el plan nuclear de Chávez con Rusia e Irán

El presidente de Venezuela aclaró que se trata de un programa pacífico, pero ya se activaron alarmas en los Estados Unidos sobre la posibilidad de que la tecnología nuclear pueda llegar a manos de grupos terroristas. "Chávez nos lleva a un mundo que nada tiene que ver con la democracia", advirtieron a PERFIL desde la oposición. "Queremos esa energía para acelerar nuestro desarrollo económico", respondieron desde el oficialismo venezolano.
Bastó que sólo mencionara la palabra mágica para que la alarma se volviera a activar. El presidente venezolano, Hugo Chávez, insistió en su viejo anhelo nuclear con Rusia e Irán como aliados estratégicos y no tardaron en avivarse las voces que hablan de intenciones hostiles en los planes bolivarianos. Incluso, desde Nueva York, un fiscal federal advirtió que Caracas y Teherán están diseñando un eje de destrucción masiva demasiado cerca de Washington.

"La intención de Rusia de auxiliar a Venezuela para desarrollar una planta de energía nuclear no es más inocente que la ayuda que le brinda a Irán. Tanto Rusia como Venezuela han enfatizado que no hay intenciones de fabricar un arma nuclear. Pero al facilitar este contacto, el escenario está listo para un mercado negro donde la tecnología pueda ser redireccionada hacia armas nucleares", escribió David Satter, autor de Oscuridad al amanecer: el surgimiento del Estado criminal ruso.

En concreto, los temores hoy no pasan de ser especulaciones que, no por ello, dejan de preocupar a algunos sectores. "¿Por qué Hugo Chávez abre su país a una nación extranjera con tan poca historia y cultura en común? Eso significa que dos de los regímenes más peligrosos del mundo actuarán en conjunto en nuestro patio trasero en tecnología nuclear y misilística", advirtió Robert Morgenthau, fiscal de Nueva York que investiga los lazos iraníes con el sistema financiero venezolano a través del Banco de Desarrollo, hipotético canal de alimentación del programa nuclear persa.

Nuclear. Un informe del centro de estudios Carnegie Endowment for International Peace indica que el Estado bolivariano posee 50 mil toneladas de reservas de uranio, material clave para la energía atómica. De ahí las dudas sobre la verdadera naturaleza de la cooperación con Irán para fábricas de tractores y bicicletas en áreas de riqueza mineral como Bolívar. Particularmente, tras la confiscación de un barco iraní por autoridades turcas con cajas rotuladas "Componentes de tractor" que ocultaban equipos de laboratorio que podrían ser utilizados en la fabricación de armas, reveló Morgenthau.

La misma oposición local mira con recelo la alianza nuclear. "Chávez nos lleva hacia un mundo que nada tiene que ver con la democracia. El armamentismo y todo lo que esconde el folleto que representa Mahmoud Ahmadinejad no nos conviene", comentó a PERFIL el diputado Ismael García, del opositor Podemos.

"Nosotros queremos esa energía para nuestro desarrollo económico", retrucó desde Caracas, en diálogo con PERFIL, Roy Daza, presidente del Comité de Política Exterior de la Asamblea. "Hoy sólo es un programa en estudio –añadió–, a partir de algunas experiencias propias, porque somos un país energético por naturaleza. Y apelaremos a la ayuda de todos aquellos que la ofrezcan", aseguró el legislador, para quien no existen aún detalles sobre la "villa nuclear" que Chávez anunció.

Con sus misterios, las ambiciones nucleares de Chávez no se detienen.

Colombia y las bases

El presidente Hugo Chávez, aseveró ayer que el gobierno de Colombia "jamás dirá la verdad" sobre el acuerdo que permitiría a Estados Unidos utilizar siete bases militares en su territorio y que, según el mandatario, servirá para labores de espionaje contra su país. "El gobierno de Colombia no quiso entregar el documento ni lo va a entregar. Y si lo hacen, será algo falso, forjado. Ellos jamás van a decir la verdad", sostuvo el líder bolivariano al referirse a la última reunión de la Unasur.

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