La justicia formoseña “ni trapos tan sucios ni trapos tan limpios”

Sin duda alguna, las declaraciones recientes del padre Nazar publicadas “in integrum” por nuestro matutino, levantaron polémicas y los sectores interesados se encargaron de expresar por distintos medios sus acuerdos o desacuerdos con sus dichos.
El párroco de Las Lomitas comparó a la administración de Justicia con un “trapo sucio” y recreó sin miramientos las falencias que a lo largo de los últimos tiempos y en casos resonantes, a su criterio, el Poder Judicial, o alguno de sus integrantes no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Para muestra basta un botón; resulta que ahora los funcionarios de cualquier poder, a quien se los acusa de la comisión de alguna irregularidad o delito, cuentan con la complicidad de ciertos jueces de Instrucción, que dejan prescribir las causas que conforme a la Constitución y bajo pena de destitución, los acusados tienen que iniciar.

Es el caso del bandido del juez Spessot, que en su juzgado recayó la causa que la otra mas bandida y delincuente de la presidenta del Colegio de Magistrado de la provincia, la jueza Vanessa Boonman nos iniciara, en el año 2005 a la fecha no resolvió siquiera una recusación que le hemos planteado, ergo la causa ya prescribió.

Igual historia se repitió con querellas que desde el Poder Legislativo nos inició Floro Bogado y uno de sus colaboradores; el tiempo trascurrió, los funcionarios cumplieron con su deber constitucional de denunciarnos, pero a nosotros no nos dieron la oportunidad de probar la certeza de nuestras imputaciones, dejaron prescribir las causas. Ah pero eso si, las costas por nuestro peculio.

En cambio a la doctora Roxana Silva por quitar la máscara delictiva, en su momento a la Boonman en menos de seis meses la condenaron en una absurda querella, al igual que a otros letrados por el sólo delito de denunciar verdades incontrastables.

Pero por contrario imperio, en la Justicia formoseña, hay trapos limpios, “no todo está podrido en Dinamarca”; siempre lo hemos destacado, y lo desagradable del caso, es poner en la misma bolsa a funcionarios y magistrados probos y honestos con algunos impresentables y corruptos.

De igual modo como el padre Nazar generaliza y habla de la Justicia de trapos impúdicos, muchos feligreses de su iglesia pueden no estar conforme con el accionar de nuestro obispo, que permitió que lo pisotearan y maltrataran inútilmente en esa justicia de los lienzos obscenos, al padre Pizzuto, perseguido por una corrupta e impresentable fiscal de Estado, la inefable “Estrella” Zabala, pero no por ello todos los pastores de Dios pueden medirse con la misma vara en sus actitudes y testimonios.

Pensamos humildemente que así como en la iglesia cristiana no todos los trapos están demasiado limpios, en la Justicia formoseña no todos están demasiado sucios, y en la medida de como el padre Nazar afirma frecuentemente, nuestros habitantes se conviertan en ciudadanos, se afianzará el sistema republicano y llegará el día que todo estará mas limpio.

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