La Justicia de los Estados Unidos embargó reservas argentinas

La Justicia de los Estados Unidos embargó reservas argentinas
El juez Thomas Griesa inmovilizó una cuenta del Banco Central con US$ 1,7 millón, y hay otros US$ 19 millones en zona de riesgo. Fue a pedido de fondos buitre que reforzaron sus argumentos a partir del DNU del Fondo del Bicentenario.
El juez del Distrito Sur de Nueva York, Thomas Griesa, dispuso un embargo sobre una cuenta de giro del Banco Central en los Estados Unidos. Fue a pedido de los fondos NML (Elliot), Aurelius y DK Partners, que tienen en sus carteras títulos en default del Estados argentino por 2.500 millones de dólares. La medida fue apelada de inmediato por el BCRA.

El monto embargado fue de 1,7 millones de dólares, aunque anoche los abogados de la entidad monetaria trataban de poner a resguardo otros 19 millones de dólares que habían quedado en una "zona gris".

A pesar de que la cantidad congelada no es significativa en términos macroeconómicos, resultó un golpe muy fuerte para los mercados: el riesgo país se disparó en minutos más de un 10%, por las dudas que comenzaron a plantearse sobre el canje de deuda. Y resulta un trastorno operativo engorroso para el BCRA, ya que "de aquí en más no podrá hacer transacciones vía Nueva York, la principal plaza financiera del mundo", explicó una alta fuente del Central.

En una jornada con tensión política y económica al límite, la Presidente Cristina Fernández sostuvo que "la decisión del juez de Estados Unidos Thomas Griesa de trabar embargo sobre una cuenta del BCRA en Nueva York es el resultado de una formidable maniobra política".

La cantidad de dinero embargada no fue mayor porque en las últimas tres semanas el BCRA prohibió nuevos giros sobre la cuenta que ayer fue inmovilizada, y ordenó que esas transacciones se hicieran a través del Banco Internacional de Ajustes de Basilea.

La decisión de Griesa se conoció a media tarde y motivó de inmediato una orden de Presidencia para que el ministro de Economía Amado Boudou diera explicaciones en público. En una conferencia de prensa, Boudou buscó minimizar las consecuencias del congelamiento de los fondos, cargó contra Griesa (lo llamó "embargador serial") y aseguró que la medida "no tiene nada que ver" con el DNU del Fondo del Bicentenario.

El escrito oficial de la Justicia de EE.UU. se hará público recién el jueves. Sin embargo, sí se conocieron ayer los informes de los fondos sobre los cuales basó su decisión el juez Griesa. Son, en total, unas 400 páginas en las cuales se citan frases de Cristina, del jefe de Gabinete Aníbal Fernández y de otros funcionarios subestimando el rol del BCRA y atribuyendo al Ejecutivo el manejo de la política cambiaria (Ver Frases...).

A partir del DNU para crear el Fondo del Bicentenario, anunciado el 14 de diciembre, los acreedores fortalecieron su argumento favorito, el de la figura del "alter ego", que sostiene que el BCRA es un brazo del Tesoro, sin la autonomía que en todo el mundo le da inmunidad a las reservas.

La posibilidad de que, luego del DNU, la Justicia estadounidense avanzara con nuevos embargos fue advertida en las últimas semanas por el área de legales del Central y por los abogados que defienden a la Argentina en los EE.UU, Cleary Gottlieb y Sullivan & Cromwell.

El viernes al mediodía, un llamado desde las oficinas de Sullivan en Manhattan alertó al BCRA sobre una convocatoria de Griesa a las partes -representantes de la Argentina y de los fondos-, un indicio de que las causas se estaban volviendo a mover, según anticipó Clarín.

El lunes, fuentes del juzgado del Distrito Sur confirmaron a este diario que abogados de los fondos se habían comunicado varias veces con esa oficina. Tanto Aníbal Fernández como el diputado Agustín Rossi admitieron ese día preocupación por el tema.

Las dificultades operativas que trae aparejada la decisión de Griesa exceden el Central: la mayoría de los bancos privados argentinos utilizaban cuentas de la entidad monetaria para girar la plata de los encajes y otras transacciones. Ayer a la tarde, los departamentos legales de los bancos tuvieron que reencauzar estas operaciones vía Europa, para no correr riesgos.

Los inversores comenzaron a vender en forma frenética activos argentinos cuando supieron del embargo, pisaron un poco el freno cuando trascendió el bajo monto involucrado (US$ 1,7 millón) y volvieron a vender cuando Boudou admitió que habrá consecuencias sobre el canje.

"Todavía hay margen de coincidencia entre los intereses de los bonistas y los del Gobierno, pero con uno o dos días más de esta turbulencia habrá que postergar la idea del canje", arriesgaba anoche el economista jefe de un banco de inversión desde Nueva York.

Entre los financistas había una especulación que incidió en el derrumbe de los bonos: que se dinamitaron los puentes para una salida política para el conflicto con Redrado. Y una certeza: si el viernes los US$ 6.569 millones se hubieran trasladado del Central al Tesoro -como de hecho estuvo a minutos de concretarse antes de que llegara la cautelar-, el embargo resultante hubiera provocado un terremoto económico varios grados mayor en la escala Richter que el que ocurrió ayer.

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