LA JUSTICIA DESESTIMÓ, RAPIDAMENTE, LA DENUNCIA SOBRE LA PRESENCIA DE SOFÍA EN CANADÁ

El juez, Eduardo López, que investiga la desaparición de la niña Sofía Herrera, tiene poca o ninguna expectativa en la pista puesta en marcha por una señora que llamó a Red Solidaria para avisar que Sofía fue llevada a Canadá. "La denunciante es una mujer que podríamos calificar como llamadora compulsiva.
El juez, Eduardo López, que investiga la desaparición de la niña Sofía Herrera, tiene poca o ninguna expectativa en la pista puesta en marcha por una señora que llamó a Red Solidaria para avisar que Sofía fue llevada a Canadá. "La denunciante es una mujer que podríamos calificar como llamadora compulsiva. Ya se comunicó con autoridades judiciales y policiales en varios casos distintos. Muestra un desequilibrio psicológico evidente. Dio el nombre con el que supuestamente Sofía fue sacada de la Argentina, pero chequeamos los datos de Migraciones y nadie con ese nombre salió del país. Seguimos la pista, pero no le damos credibilidad", señaló el vocero del juez, Luis Amarfil, a Página/12. Juan Carr, titular de Red Solidaria, consideró que efectivamente la pista es poco creíble, pero que la mujer debería ser ubicada para que no quedara ninguna duda.

El caso de Sofía Herrera es asombroso. Es cierto que en Europa desapareció también Madelaine, aquella niña británica de la que nunca más se supo nada. Pero en el caso Madelaine, los hechos se produjeron en un concurrido centro de vacaciones, un lugar urbano en el que la hipótesis del secuestro por parte de un pedófilo tiene asidero. Sofía, en cambio, de-sapareció el domingo 28 de octubre del año pasado, en un camping ubicado a 60 kilómetros de Río Grande, en el medio de la nada.

Por ahora, no hay pistas firmes sobre lo que pudo haber ocurrido. En noviembre, se comunicó a varias dependencias una mujer que no quiso revelar su nombre. También llamó a Red Solidaria y Juan Carr incluso grabó una comunicación. Lo que le llamó la atención a Carr y a la madre de Sofía, María Elena, es que aportaba algunos datos que no eran para nada conocidos. Por ejemplo, que Sofía, con tres años y medio de edad, aún usaba chupete. Sin embargo, el juez López, que se abocó a la investigación de esa pista, le fue restando credibilidad.

La mujer se comunicó desde un teléfono que está a nombre de una persona que no existe. Es decir, utiliza un chip comprado a revendedores. Carr tiene registrado su número, por lo cual la llamó y grabó una de las comunicaciones. Por eso, insiste en que no puede ser tan difícil ubicar a la mujer y, con ello, sacarse todas las dudas. La versión de la denunciante es que a Sofía se la apropió un matrimonio de San Luis que viajó desde Tierra del Fuego hasta su provincia y de allí a Chile. Como creían que los iban a atrapar, finalmente emprendieron viaje a Canadá, donde residen actualmente. La misteriosa mujer afirma que ella misma cuidó a Sofía y fue cómplice de toda la movida.

En el juzgado de Tierra del Fuego le dieron parte a Interpol ya en noviembre, pero no hay nada que ratifique la veracidad de lo que dice la mujer. Por ejemplo, afirma que Sofía fue sacada de la Argentina con un documento falso a nombre de una tal Adriana Ramírez. Eso fue chequeado en Migraciones para ver si una chiquita con ese nombre salió hacia Chile y el resultado fue negativo. Pero lo mismo ocurrió con el chequeo en Chile y en Canadá.

"Las chances de que esto sea falso son altas –le dijo Carr a este diario–, pero la mujer debe ser ubicada. Y, por otra parte, la propia madre de Sofía, María Elena, con la que tengo mucho diálogo porque la Red está trabajando en el caso desde el principio, se asombra con algunos datos aportados por la mujer. No puede ser tan difícil ubicarla, sobre todo si se tiene en cuenta que no parece ser alguien tan hábil."

La aparición en escena de la extraña mujer no es tan inhabitual en casos de resonancia como el de Sofía. A los juzgados suelen llamar videntes, investigadores espontáneos y, en muchísimas oportunidades, personas que imaginan cosas y eso se combina con un afán de protagonismo, la búsqueda de cinco minutos de fama. Las denuncias, las llamadas señalando que Sofía está en tal o cual lado, se multiplican cada vez que el caso vuelve a estar en los diarios o los noticieros. Según el vocero del juez, en el expediente de la desaparición de Sofía se han hecho decenas de miles de chequeos telefónicos. Por ahora, el de la mujer es uno más y con resultado negativo.

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