La Justicia no debe ser una puerta giratoria, dijo el titular de la Corte

Ricardo Lorenzetti, presidente del máximo Tribunal, se refirió así a la posibilidad que tienen los jueces para negarse a liberar a los procesados por delitos. También opinó que la inseguridad se debe a "la marginación y la exclusión".
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, se sumó ayer a las voces que piden una postura más firme de los jueces en la lucha contra la inseguridad. El juez del máximo tribunal declaró que "respetar las garantías" no significa que la Justicia "sea una puerta giratoria", en clara alusión a la discusión por la liberación de presos que luego reinciden en el delito.

En el marco del coloquio de IDEA que se realiza en Mar del Plata, Lorenzetti señaló que el problema de la inseguridad es, antes que nada, "una cuestión de políticas sociales", y dijo que se debe a "la marginación y la exclusión".

Con respecto a la liberación de presos, sostuvo que "hay que respetar el derecho al debido proceso", pero aclaró que "la gente tiene derecho a la seguridad".

También ayer, el titular del Partido Justicialista, Néstor Kirchner, se refirió al mismo tema durante un acto en el conurbano: "Es hora de que la Justicia se ponga los pantalones", dijo.

De esta manera, los dos coincidieron con la presidenta Cristina Fernández, quien tras la polémica generada por el asesinato del ingeniero Ricardo Barrenechea, ocurrido hace diez días en San Isidro, se quejó de que "la Policía detiene y luego los jueces liberan".

Lorenzetti es el segundo ministro de la Corte que se pronuncia sobre el tema de la seguridad en esta semana. El martes, la jueza Carmen Argibay había dicho que la solución frente a la inseguridad "no está en bajar la edad (de imputabilidad) ni en subir las penas, porque ya se ha demostrado mil veces que esto no da resultado". La jueza calificó esas posturas como "reacciones virulentas".

Lorenzetti consideró ayer que "el problema es adónde se lleva a los chicos" que participan en delitos. "Es muy importante tener un lugar donde estos menores se reeduquen, y no donde se formen delincuentes profesionales", dijo.

La discusión comenzó tras el crimen del carnicero Abel Rossi, 51, ocurrido el 16 de octubre en el barrio de Versalles. Ese asesinato, igual que el del ingeniero Barrenechea -fusilado adentro de su casa cuando quiso impedir que los ladrones se llevaran a una de sus hijas- provocó importantes concentraciones de vecinos, que tanto en Capital como en Provincia marcharon pidiendo más seguridad.

Uno de los jóvenes que participó en el homicidio de Versalles había sido liberado por el juez Bernardo Mogaburu de Morón, y esa decisión provocó la reacción de varios funcionarios. Entre ellos el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, quien pidió a los jueces "ajustarse a derecho".

Ayer, Fernández volvió a referirse al tema luego de hablar de la muerte del gendarme asesinado el miércoles en Fuerte Apache: "Yo no digo mano dura ni mano blanda. Digo: si tiene una sentencia, cúmplala".

En medio de esta discusión, el gobernador bonaerense Daniel Scioli se pronunció a favor de bajar la edad de imputabilidad para quienes cometan delitos graves, y aseguró que impulsará ese debate con los legisladores nacionales de su distrito, aunque luego sus colaboradores salieron a bajarle el tono a esa propuesta.

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