La Justicia comienza un año de fuerte protagonismo

Por Pablo Abiad

Periodista, abogado, director de Comunicación en Litigios de Llorente & Cuenca

Malintencionado o cierto, el rumor apuntó a convertirse en uno de los datos del verano: Ricardo Lorenzetti estaría imaginándose en la política partidaria. Por su pasado como abogado de sindicatos en Santa Fe, hubo quien lo creyó cerca del Justicialismo, tal vez junto a su comprovinciano Carlos Reutemann; otros lo vinculan puntualmente al vicepresidente Julio Cobos.

No debe faltar el encuestador que en estos días esté mensurando su buena imagen entre la opinión pública más informada. Sin embargo, faltan evidencias concretas de que el presidente de la Corte Suprema de Justicia planifique descender de los mármoles siempre brillosos del cuarto piso de Palacio de Tribunales al barro de acusaciones, carpetazos y traiciones típicas de cada año preelectoral.

Esto no significa que Lorenzetti ni la Corte vayan a mirar de lejos todo este fragor. Por un lado, son muchas las provincias que, en virtud de la competencia originaria del tribunal, pretenden que desde ahí se emitan sendos llamados de atención para la Nación en temas tan diversos como el uso de reservas por parte del Banco Central, los fondos de la coparticipación o la ley de servicios audiovisuales. Por otro lado, en 2009 la misma Corte dictó varias sentencias que representaron dolores de cabeza para el Gobierno.

La entonces senadora Cristina Kirchner fue, por cierto, quien propuso a Lorenzetti como juez mientras su marido era Presidente, en el marco de las buenas reformas que alcanzaron a (sólo) esta parte del Poder Judicial y abarcaron el ingreso de otros magistrados prestigiosos. Desde ahí, el Tribunal supo escapar de aquel modelo automático del menemismo, tanto como alejarse del paradigma de sometimiento de los tribunales de Santa Cruz. La Corte cobró vida propia: esta no es una Corte adicta, sino una corte activa.

Activa para instalar sus propios temas en la agenda. Activa para fijar políticas de largo plazo. Activa para dar a conocer las decisiones que le son estratégicamente relevantes. Activa para fijar posiciones en el debate periodístico.

El llamado "activismo judicial" es un tema controvertido en Derecho, porque se lo suele vincular de modo despectivo a una Justicia excesivamente politizada o a jueces con ganas de ocupar el lugar de legisladores. En realidad, los actuales ministros de la Corte se esfuerzan por ser y parecer independientes, en un marco de órganos de control dominados por el oficialismo y de una legislación con reloj atrasado en más de un tópico.

En 2009, ante cada chispazo con el Gobierno y tal vez más que en años anteriores, hubo un dirigente opositor que se movió hasta la Corte con un planteo en la mano (y las cámaras de televisión detrás, en muchas oportunidades). Una muestra de confianza que no deja de ser alentadora, en un país en el que apenas una de cada diez personas considera que la Justicia es "confiable" en términos de imparcialidad, eficiencia y honestidad (Índice FORES-Fundación Libertad-Universidad Di Tella, Noviembre 2009).

Las medidas cautelares dictadas recientemente por la jueza federal María José Sarmiento pueden situarse en este contexto. Durante el menemismo, tribunales inferiores también emitieron muchas resoluciones contrarias a los intereses de la Casa Rosada. Pero al final se topaban con una Corte totalmente alineada. Esto es lo que no sucederá ahora.

Tiempistas implacables, los magistrados de Comodoro Py también llevarán algunas malas noticias al kirchnerismo en la medida en que se acentúen los síntomas del final de ciclo. Con un detalle más: la corporación judicial (la familia judicial, y los jueces menos orgánicos también) siempre se sintió incómoda con los Kirchner y se ha animado a niveles de confrontación inéditos. Los últimos comunicados de la Asociación de Magistrados fueron tan duros como certeros.

El kirchnerismo tiene sus buenos interlocutores en la Justicia, en especial en los fueros criminal y contencioso-administrativo federal. Pero nadie puede afirmar que sea un ámbito que domine con comodidad. Por el contrario, el Gobierno carece de una red suficientemente extendida en Tribunales.

El pronóstico para este año indica crispación política en aumento. Los jueces tendrán mucho para decir en 2010.

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