La Justicia citó a Diego Mosquera para interrogarlo por enriquecimiento ilícito

La Justicia citó a Diego Mosquera para interrogarlo por enriquecimiento ilícito
Política: Pasó de secretario privado del gobernador y candidato a diputado nacional del Frente de Todos, directo al banquillo de los acusados, desde donde deberá responder este jueves ante la Justicia por su enriquecimiento ilícito. Aunque no se sabe aún si se presentará, sus abogados ya pidieron la eximición de prisión. Otro escándalo que salpica a directamente a Arturo Colombi.
El secretario privado y mano derecha del gobernador Arturo Colombi, Diego Mosquera, deberá enfrentar hoy el primer interrogatorio del fiscal y del juez que entiende en la investigación que por enriquecimiento ilícito se le sigue desde que se descubrió en el Banco de Corrientes SA millonarias cuentas a su nombre y de su esposa, gastos de mas de un millón de pesos con tarjeta de debido en un año y la compra de lujosas propiedades y vehículos importados.

Sus abogados, temerosos del futuro que le espera a una de las figuras mas odiadas puertas adentro de la gestión de Arturo Colombi, ya habrían presentado un pedido de eximición de prisión ante la posibilidad que el tribunal decida su detención tras el interrogatorio al que, fuentes de Casa de Gobierno reconocieron no tiene aún decido ir.

La historia de Mosquera representa uno de los casos paradigmáticos de corrupción en el gobierno de Arturo Colombi. Es que de ser un joven "cadete" de la sede partidaria de la UCR que vivía en un lugar prestado y soberbia vendiendo combustible para motos y gracias a la ayuda de los amigos, paso en cuatro años a ser propietario de una importante fortuna, todo cobrando un sueldo que en los papeles no supera los 4.500 pesos mensuales.

Mosquera, hombre de la ciudad de Goya que "creció" bajo la protección del gobernador Arturo Colombi, se convirtió desde la llegada del mercedeño a la gobernación en el "hombre fuerte" en las sombras. Ganándose el rechazo no sólo de los adversarios del Frente de Todos sino del mismo entorno del primer mandatario, donde las críticas a su figura son mas que ríspidas.

Meses atrás, inspectores de la Administración federal de Ingresos Públicos, AFIP, detectaron en el Banco de Corrientes SA dos cuentas de caja de ahorro; una a su nombre y la otra a nombre de su esposa Verónica Brest. Pese a que eran cuentas sueldos, en la primera había depositados $2.602.259 y $1.448.893 en la segunda.

La misma investigación detectó además que Mosquera había realizado gastos en el último año por una cifra superior al millón de pesos con tarjeta de débito y que había adquirido además de costosas propiedades, una de las cuales remodeló a un elevado precio para utilizarla de vivienda permanente, y vehículos importados también de un alto valor en el mercado.

En definitiva, ni los gastos, ni los depósitos se compadecían con los ingresos del matrimonio que, en conjunto no superan los 8.000 pesos. Esto originó una investigación judicial durante la cual los inspectores de la AFIP no sólo ratificaron sus dichos sino que además aportaron la documentación correspondiente.

La repuesta de Mosquera, del Gobierno de la provincia y del Frente de Todos en su conjunto fue que se trataba de una maniobra para perjudicar al gobernador Arturo Colombi, y para ello argumentaron que por un error de sistema se habían corrido las comas de las cifras reales que estaban depositadas, algo que de haber sido cierto hubiera afectado a muchas cuentas y no sólo a la de Mosquera y esposa comos e pretendió hacer aparecer.

Hasta el mismo presidente del Banco de Corrientes SA, Orlando Costaguta, se animó a poner la firma en un documento que ratificaba esa teoría y que fue presentado a la Justicia. Ese documento llevaría al banquillo de los acusados también a Costaguta, ya que posteriores auditorias del Banco Central determinaron que la información allí dada no era la correcta, que no era otra que la ofrecida por los inspectores de la AFIP:

Es que la auditoría del Banco Central, habría determinado que tras la denuncia de los inspectores de la AFIP, "alguien", fuera del horario bancario y con una clave de la presidencia de la entidad crediticia provincial, ingreso a las cuentas a nombre del matrimonio Mosquera y las adulteró reduciendo las cifras allí depositadas.

La maniobra quedó grabada en los registros informáticos y eso fue detectado por los auditores del Banco Central que ya tiene en la mira no sólo a quien realizó el cambio, sino también al gerente de sistema de la entidad, Germán Abdala, y al directorio del Banco.

Para agregar más suspicacias al caso, el gerente general del Corrientes, Orlando Sosa, fue obligado a renunciar, aunque fue indemnizado con $500.000 y un sorpresivo viaje a los Estados Unidos.

Los medios de comunicación locales, con muy contadas excepciones, siempre callaron la cuestión y se mostraron tan cómplices como quienes pretendieron justificar la existencia de esos millones en las cuentas del matrimonio Mosquera. Desde el gobierno en tanto nunca se dijo una palabra de la cuestión.

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