La Justicia avanza sobre Jaime

El ex secretario de Transporte tiene dos frentes abiertos: el origen de su misterioso jet privado y su crecimiento patrimonial.
Los problemas judiciales de Ricardo Jaime, después de su renuncia a la Secretaría de Transporte de la Nación, lejos de solucionarse, se agravan cada vez más. Avanza una de las causas que mantiene abiertas, por el uso de un avión privado de origen desconocido, mientras la Justicia investiga la posibilidad de un enriquecimiento ilícito.

Entre el 6 de febrero y el 22 de mayo de 2009, Jaime utilizó un Lear Jet 31A con matrícula norteamericana (N786YA) para sus viajes privados. Realizó al menos 36 vuelos, y los destinos más frecuentes eran San Fernando, Montevideo y Córdoba.

En esa provincia, se sospecha que hacía campaña para el candidato K, Eduardo Acastello. Cuando se conoció el uso de la aeronave, el funcionario tuvo que volver a viajar en vuelos comerciales de Aerolíneas Argentinas y Austral.

El avión, fabricado en 2000, fue adquirido el 24 de diciembre pasado en 4.083.000 dólares por la firma Pegasus Equity Investment, radicada en Costa Rica, mediante un crédito de la sociedad Elkrest Investments Limited, con domicilio en las Islas Vírgenes británicas.

Aún no está claro quién es el verdadero propietario del avión: según la Agencia Federal de Aviación estadounidense, pertenece al banco Utah Trustee de Salt Lake City, informó el diario La Nación.

Jaime tiene ahora dos frentes judiciales: Por un lado, el juez Norberto Oyarbide investiga si hubo un enriquecimiento ilícito durante su paso por la Secretaría de Transporte. El fiscal Carlos Rívolo presentó la de declaración de bienes del funcionario de 2007, donde dice cobrar unos 8.300 pesos, según el diario Clarín.

La suma no justifica el nivel de vida que llevaba Jaime, ni sus propiedades. Oyarbide cree que el avión pasó a integrar su patrimonio gracias a un dibujo contable entre el Caribe y Estados Unidos, y anticipó a La Nación que piensa indagar al funcionario.

Por otro lado, el juez federal Claudio Bonadío quiere averiguar si empresarios que tengan contratos con el estado en el sector de Transporte cometieron el delito de dádivas a un funcionario público, al pagar los viajes en el Lear Jet.

Hay dos firmas sospechadas: una es Aires Argentinos, donde trabaja Sergio Velásquez, un piloto civil de muy buena relación con Néstor Kirchner, que ha llegado incluso a conducir el Tango 01. La otra es AeroRutas, que emplea a Luis Tantessio. Este piloto fue citado a declarar por Bonadío y reconoció que transportó a Jaime, confirmaron fuentes judiciales a La Nación.

Cabe recordar que Jaime está siendo investigado también por realizar viajes a expensas de Aeropuertos Argentina 2000, una de las firmas que debía controlar su Secretaría de Transporte.

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