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La voracidad anunciadora del Intendente Pulti, sumado quizás al apuro por demostrar conciencia progresista del Secretario de Hacienda, Mariano Pérez Rojas podría hacer fracasar un instrumento de alto contenido democrático, de participación e innovador para el estado municipal como resulta ser el Presupuesto Participativo que se aplica en más de 1000 ciudades del mundo. Pero aún queda un salvavidas.
Para que nos entendamos, vamos a repetirlo varias veces en esta nota, las diversas experiencias indican, que más allá de elegir que cuadra queremos que nos pavimenten, los Presupuestos Participativos (PP) son los ámbitos de discusión más puros, horizontales y democráticos que puede tener un ciudadano dentro del “todo” que es ese estado municipal. No estamos denostando su súper utilidad, sino que criticamos la extemporaneidad, oportunismo e improvisación conque con un simple anuncio –y para pocos- la semana pasada se le dio inicio al trámite. ¿Por qué?

En primer lugar porque si bien no hay dos recetas iguales para la aplicación del PP en ninguna de las ciudades que se emplea, si hay mayoritarias coincidencias. Nadie intentó hacerlo sin antes generar una verdadera “revolución” en el pensamiento vertical de la mayoría ciudadana con respecto al estado que se debe ocupar de todo.

Vale decir los procesos naturales utilizados previamente al PP incluyen una correcta descentralización municipal, creación de Centros de Participación Comunitaria ó Unidades de Gestión Comunitaria ó como pomo se los quiera llamar, ya que lo importante es su función, que además deben ser materializados en edificios-hitos. Generalmente esos centros por zonas tienen funciones políticas con alguien que sea la cabeza visible, la representación del ejecutivo. Funciones administrativas como la practicidad de llevar los trámites, el cobro de tasas y los reclamos a la esquina de la casa de los contribuyentes. Y por último funciones participativas con la creación de Consejos Vecinales y de coordinación de las organizaciones de la sociedad civil de esa zona.

Parecería que con el anuncio crudo y llano del lanzamiento del PP “explicándolo las próximas dos semanas” como dijo Pérez Rojas y trabajándolo de “octubre a diciembre” para que se incorpore en el Presupuesto comunal del 2009, sin esa labor de generar previamente conciencia ciudadana barrial, es como ponerse los zapatos antes que los pantalones.

En segundo lugar la experiencia del Plan Estratégico donde todos los vecinos de a pie concurrimos entusiasmados a expresar la ciudad y los barrios que queríamos para nuestra descendencia y terminó siendo copado en sus conclusiones por las corporaciones, el multimedio y los empresarios, seguramente habrá dejado pinchado a más de uno, que pensará ¿Otra vez sopa?

El Reglamento para participar del PP es el eje fundamental en este debate. Debe darle contención a la gente común. Genial lo de las ONG´s y las Sociedades de Fomento, pero también tiene que tener voz quien no participa en ninguno de esos ámbitos, para que no cambiemos de collar y sigamos siendo perros. Pero el Reglamento aún no se conoce.

Por último lo irrisorio de los montos “participativos”, 5 millones de pesos en total para 9 zonas. ¡Lo mismo que prestó Scioli para que le arreglen su pista de footing junto al mar! Odiamos repetir otros ejemplos, ya dijimos que no hay recetas, pero en solo dos casos como Morón y Rosario donde hace años se aplica el PP el monto a debatir entre los vecinos orilla entre el 10 y el 12% del presupuesto general en el rubro obras. En nuestro caso y en la actualidad son unos 170 millones, ¿Podrán ser 200 en el Presupuesto 2009? Si se aplicara ese criterio en lugar de 5 deberían ser 20 millones que deberíamos debatir que hacer con ellos entre vecinos. El promedio por zona informado es de 600 mil pesos, si una cuadra de asfalto con cordón cuneta se está pagando 100 mil pesos y es cierto que un semáforo cuesta 200 mil, no deja de ser menos importante el tiempo que pondrá tanta gente en Asambleas Zonales y Barriales para decidir que hacer con tan poco y nada. Y eso si lo simplificamos a obras tangibles, pero puede – y ojalá sea así- que una Asamblea decida que lo que faltan son Programas Deportivos, Culturales ó de Salud, ahí no solo redunda el precio de la infraestructura sino su sostenimiento en el tiempo…

Para que no queden dudas, el temor entre quienes creemos en estos avances de la democracia participativa, en este caso en particular, es la decepción. En una extensa y jugosa charla telefónica que mantuvimos con el coordinador del PP de Rosario - ciudad referencial para la gestión Pulti- Pablo Torricella, que no encomillamos por tratarse de anotaciones de libreta durante la misma, los rosarinos llegaron a la conclusión que la escuela de ciudadanía que significan las Asambleas previas barriales, van más allá de cualquier monto e inversiones que pudieran realizarse a partir de ellas. Torricella sostiene que el vecino que participa en las decisiones de que hacer con los dineros públicos en su barrio se convierte automáticamente en un mejor vecino, ya que cuida y ayuda a cuidar la infraestructura urbana, porque sabe lo que cuesta y porque invirtió su tiempo para ello.

Por eso la importancia de tomar este tema con la seriedad que merece, porque hace falta el debate, porque cualquiera puede tener una idea mejor que la nuestra o la del gobierno. Tal vez, aunque se haya empezado por el final del proceso descentralizador -que algún día tendrán que explicar que hace el Contador Cano en pos de ello, sin oficina y cobrando como Secretario Municipal- y sea una “experiencia piloto” como dicen desde el ejecutivo, escape a la fiebre anunciadora del Intendente Pulti y se concrete.

Aún estamos a tiempo también de aplicar la vacuna Anticorporaciones, el Reglamento del PP no se dio a conocer y es más importante que los 5 , 10 ó 20 millones de pesos a repartir, es reglamentar la confiabilidad entre vecinos y un estado soberbio, siempre más cerca de los estancieros que de los paisanos. O de limitar la irrepresentatividad de muchas de las Sociedades de Fomento que existen y cobran subsidios con el aval de asambleas de 12 personas. Estamos justo a tiempo.

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