"El Jury no ofrece garantías objetivas de imparcialidad", dijeron camaristas

El 5 de febrero de 2008, Rodolfo Novillo y Carlos Giovanniello, vocales de la Sala II de la Legislatura, ya habían advertido sobre los peligros de que, en el proceso de destitución de magistrados por medio del sistema del Jurado de Enjuiciamiento diseñado por la reforma constitucional de 2006, podía violarse la garantía de que un mismo órgano no puede desempeñar simultáneamente las funciones de acusar y de juzgar; en este caso, a un camarista, juez, fiscal o defensor oficial.
En la sentencia por la que declararon inconstitucionales y nulas varias disposiciones de la Constitución de 2006, los magistrados habían cuestionado el predominio reservado por los convencionales a la Legislatura en todo el proceso que puede concluir en la destitución de un magistrado por medio del mecanismo del Jurado de Enjuiciamiento. El criterio de los camaristas, sin embargo, en este punto, no fue sostenido por la Corte Suprema de Justicia cuando el 8 de setiembre de 2008 le tocó revisar el pronunciamiento de la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo.

Novillo y Giovanniello insistieron en que el Jury, "no ofrece garantías objetivas de imparcialidad en el enjuiciamiento". Además de calificar de verdadero híbrido y de pastiche la incidencia de la comisión de Juicio Político en lo que supone la irrupción del Jurado de Enjuiciamiento, concluyeron: "tiene una singularidad tan extrema que constituye un sistema único dentro del país y quebranta el principio de que nadie puede ser fiscal y juez al mismo tiempo".

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