El jury al juez Herrera sigue en una meseta

El procurador López Viñals está indignado con el jurado, porque lo dejó malparado con el fallo del 31 de agosto.

Mientras ayer el jurado de enjuiciamiento rechazó las recusaciones del presidente de la Corte de Justicia, Guillermo Posadas, y del fiscal de Estado, Ricardo Casali Rey, en el marco del pedido de destitución del juez laboral Carlos Alberto Herrera, ahora el tribunal debe resolver los pedidos de nulidad de la resolución del 31 de agosto pasado, cuando se declaró la admisibilidad parcial de la acusación. Los planteos fueron realizados por el procurador general de la Provincia, Pablo López Viñals, y por la defensa del magistrado.

De esta manera, el proceso entró en una nueva meseta y, de acuerdo a cómo están planteadas las cosas, no se descarta la posibilidad de que el juicio quede sin efecto. Ocurre que son demasiadas las falencias observadas por las partes al jurado.

El más irritado es López Viñals, pues la resolución de marras lo dejó muy malparado, ya que de las trece causas que presentó en contra de Herrera le rechazaron diez. Con ello, quedó virtualmente desacreditado el patrón de conducta al que aludió el procurador cuando en la presentación de la acusación dejó claramente expresado que el juez del Trabajo Nº 1 carece de idoneidad para ejercer el cargo.

López Viñals pide la nulidad de dicha resolución por considerar que el jurado incurrió en una violación a la ley 7138, que expresa que el tribunal tiene dos opciones: determinar la admisibilidad o no de la acusación.

"El jurado se ha apartado de esa doble alternativa, incursionando en una tercera posibilidad", sostiene el procurador. Y remarca que el tribunal "fue más allá de lo que le permite la ley, porque en lugar de declarar formalmente admisible o inadmisible la acusación, se abocó a modificar la misma conforme a su propio criterio y a efectuar precisiones acerca de lo que considera que puede constituir una conducta apta para dar lugar a la remoción del acusado".

A su juicio lo que hizo el jurado fue alterar sustancialmente su planteo originario, ya que las trece causas en su conjunto marcaban claramente el patrón de conducta del magistrado. López Viñals interpreta a través de su escrito que "estamos ante una nueva acusación que emana de un pronunciamiento intermedio del propio jurado, que consideró en una apreciación provisoria que sólo una pequeña parte de los cargos que oportunamente formulé contra el juez, es decir apenas tres de los trece que propuse, tendrían entidad para destituirlo".

Para el procurador, lo que hizo el tribunal fue "destruir la lógica de la presentación originaria". Al mismo tiempo consigna que sólo tres votos en el fundamento del fallo respetan lo que establece taxativamente la ley. Se refiere a los de Posadas y Casali Rey, que se pronunciaron por la admisibilidad total las acusaciones que presentó contra Herrera y el del senador José Luis Valle que votó en contra.

Por su parte, la defensa del magistrado pidió la nulidad del proceso por las mismas causales de recusación que planteó en contra de Posadas y Casali Rey. Es decir que los miembros del jurado incurrieron en prejuzgamiento.

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