Los Juríes, un pueblo amenazado por un peligroso agroquímico

Rechazo. Un equipo periodístico de EL LIBERAL visitó la zona en la que productores y campesinos aseguran ser víctimas del herbicida 2,4D. Profesionales, productores y vecinos contaron el porqué de su oposición.
LOS JURÍES, General Taboada (C) La presencia del 2,4D en el aire juriense no es nueva. Desde hace años muchos productores dedicados a la soja lo utilizan para matar a las malezas y dejarle los campos libres al cultivo de moda. Sin embargo, lo que para algunos es un verdadero negocio, para cientos de familias de la zona se presenta como una amenaza cotidiana y temen, no tanto por su salud, sino por las nuevas generaciones, hijos de hombres y mujeres que crecen aspirando químicos cuyo uso está prohibido en la provincia.

Consultado sobre el posible impacto de este herbicida en la salud de la población, el director del Hospital Distrital de Los Juríes, Dr. Luis Pablo Sgoifo, dijo que clínicamente no tuvo ningún caso sospechoso de intoxicación que esté directamente vinculado con los agroquímicos, pero alertó inmediatamente: "Eso no quiere decir que no suceda, porque muchas veces los efectos pueden darse con el paso del tiempo".

"Lo que se sabe de esto es que este tipo de fertilizantes es peligroso, sobre todo que se deposita en los techos y cuando llueve el agua de lluvia arrastra estas sustancias hasta los aljibes ayudado por el sistema de recolección del líquido a través de canaletas. Eso produciría luego la contaminación del agua que se consume en la mayoría de los hogares", advirtió.

"Cuando están usando el 2,4D lo reconocemos por el olor repugnante que larga", contó Antonia González de Farías, del paraje Lote 42, donde tiene su rancho ubicado frente a un campo de soja. "Ese aire –prosiguió- entra todo en el interior de la casa. Nos largan el veneno sin que tengan un mínimo de respeto porque no se fijan si hay viento o no. Afectan nuestra salud y la de los chicos que viven conmigo. La vista se nos tapa, nos provoca mareos y todo tipo de granos en todo el cuerpo".

En Añatuya también fueron denunciados daños causados por el uso del 2,4D en campos ubicados a la vera de las rutas 7 y 21. Fuentes vinculadas a organismos provinciales aseguraron que está prevista una visita de funcionarios de Sanidad Vegetal. "

Jorge Anchava es un minifundista de la zona que trabaja duro todos los días para dar de comer a sus diez hijos. Su estómago se retuerce cuando piensa en las consecuencias que podrían sufrir sus niños dentro de algunos años. "Todo el agua del techo que juntamos cuando llueve va a nuestro depósito. Esa agua es la que consumimos y después de cada fumigación comenzamos a sentir dolor de cabeza, diarrea y hasta granitos con pus en la piel como sarpullidos. Todos hemos caído enfermos. Cada vez que nos pasa vamos al hospital y nos dan algo para el momento, pero es permanente el olor", relató a EL LIBERAL.

El Ing. Willy, del Inta, dijo que "se transgreden todas las normas sobre el uso de los agroquímicos".

"Cuando vemos un paciente con este tipo de rasgos puede determinarse qué tipo de lesiones son. Si son alérgicas o irritativas, pero no puedo corroborar que sea por efecto del fertilizante. Aquí durante todo el año llegan pacientes con esta patología, pero no podemos definir a ciencia cierta que sea por el herbicida. Muchas veces puede ser por otras cuestiones, generalmente en personas de un nivel social bajo donde no hay buena nutrición, ni buen nivel inmunológico", explicó el médico.

Aunque aclaró que el centro asistencial de Los Juríes "no se pueden realizar estudios porque es un hospital de mediana complejidad, con servicios básicos al igual que el laboratorio".

El ingeniero Raúl Willy es técnico de la zona, docente del Colegio Agrotécnico de Los Juríes e integrante del equipo del Inta. Para él "comprobar que una planta está afectada por 2,4D tampoco es posible". "Ni siquiera el Inta tiene un laboratorio que pueda corroborar si los daños denunciados son a causa del 2,4D, porque además es una hormona que la planta también contiene", aseguró.

El profesional del campo dijo que lo mismo ocurriría con las malformaciones congénitas de algunos niños de la zona y que la gente lo vincula con el contacto con el herbicida. "Puede ser una causante más pero es muy complejo determinarlo, porque si uno recorre la zona, hace 30 años había niños con deformidades y antes no hubo aplicación de herbicidas", señaló. 

Comentá la nota