Juntos para capear el temporal

Pese a la tensión existente entre la Argentina y Brasil por las medidas de protección aplicadas en el actual contexto de crisis internacional, unos 600 empresarios de ambos países se reunieron ayer en la imponente sede de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) para cerrar acuerdos de integración logística y complementariedad productiva, en una actividad que formó parte de la “Semana Argentina”, campaña de promoción de la industria, el turismo y la cultura nacional en el país vecino.
Hoy se encontrarán allí los mandatarios Cristina Fernández de Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva para coordinar una estrategia común de cara a la próxima reunión del G-20, que se realizará en Londres el próximo 2 de abril.

Las partes hicieron un alto en la discusión sobre las barreras proteccionistas, lo que no implica que hayan escaseado las chicanas, y buscaron una manera de capear juntos la crisis. El convite fue para las 14.30. Comenzó a las 15. La impuntualidad esta vez no fue argentina. Los locales, según adujeron, no habían sido “debidamente informados por su cartera diplomática” y a medida que se enteraban, se acercaban a la sede para participar. De hecho, la planilla que el consulado brasileño tenía para los “inscriptos de última hora” superaba ampliamente en número el registro en tiempo y forma. Para las 16, el hall central de la Fiesp parecía la salida de un espectáculo. Por las caras era difícil de distinguir, salvo excepciones, entre los brasileños y los argentinos. Son varios los que durante la crisis se instalaron en tierra paulista para subsistir. Por suerte para los espectadores, los locales llevaban carteles verdes y los visitantes celestes.

La organización era sencilla. Los empresarios argentinos estaban en la sala distribuidos por sectores, subsectores y finalmente empresas. Afuera, los brasileños esperaban ser llamados por un número que se entregaba al anotarse y entonces tenían derecho, por el tiempo que fuera necesario, de negociar con sus pares. El día previo hubo una ronda en la que los argentinos visitaron las plantas de sus posibles socios.

Al término de la primera rueda apareció el primer rumor. Por un supuesto pacto de caballeros, ninguno adelantaba demasiado de lo que habían escuchado, pero el rumor tomó cuerpo: las alimentarias Sadia y Perdigon sellaron una alianza de logística para la comercialización de sus embutidos. “Se trata de dos firmas de gran envergadura en cada país, que además compiten en varios segmentos de productos, y su asociación responde en última instancia a surfear la crisis. En otro contexto no se hubiera dado”, explicó a este diario un empresario del transporte.

Luego los asistentes se mostraron más prudentes sobre noticias ajenas y reacios, al mismo tiempo, a develar sus negocios “en puerta”. “Es una cuestión de cábala, nosotros somos empresarios chicos y nos manejamos así”, confió el directivo de una firma del interior. Si bien fueron pocos los que lo reconocieron, la magnitud de un mercado con cientos de millones de habitantes los atemorizaba. “Con el simple hecho de que nos destinen una parte de su mercado, nos contentamos”, afirmaba uno. “Pero eso que planteás es como seguir viviendo de migajas”, lo interpeló otro. A esa altura las expectativas crecían.

El broche de optimismo, sin duda, fue la presencia “de incógnito” de un representante de Petrobras. Según adelantó a Página/12 una fuente del consulado argentino, la petrolera estatal recibió en un piso con fuerte custodia policial a directivos de empresas ligadas a la actividad. “Hay desde firmas que hacen piezas para la extracción, de procesamiento, de refinería y derivados, hasta empresas petroleras independientes de las provincias”, agregó. Al concluir el encuentro, los participantes se retiraron sin hacer declaraciones, evitando cualquier comentario.

Pero no todo fue a gran escala. A contramano de las manifestaciones públicas que hicieron ciertos representantes de la actividad textil –que reprodujeron medios locales–, hubo lugar también para posibles ingresos de productos argentinos al mercado paulista. Una pyme salteña salió a seducir mercados: se trata de una empresa que confecciona prendas de diseño con materiales típicos de la región, tales como piedra, madera y alpaca. “No vine a buscar apoyo, sino a vender la franquicia para que comercialicen acá mis productos”, aseguró el propietario de la empresa que nació en 2001 con un capital de apenas 1700 dólares que consiguió de una sociedad de fomento. Actualmente tiene un patrimonio que ronda los 160 mil dólares y cuenta con dos franquicias en la Argentina. “A las posibilidades en Brasil prefiero no ponerles número”, aventuró.

Entre los presentes en la ronda se encontraba la empresa aerocomercial LAN Argentina. “Vinimos fuera de agenda, acompañando algunas negociaciones de las provincias”, admitió a Página/12 un alto directivo de la compañía aérea. El recrudecimiento de la crisis en Europa impactó en la llegada de visitantes a la Argentina y la Secretaría de Turismo intenta compensar ese flujo seduciendo al mercado regional. En ese contexto, la tentación de atraer a Brasil, que acapara el 50 por ciento de los vuelos de toda América latina, es grande.

Las negociaciones discurrieron sobre variados sectores. El más sensible a la hora de sentarse a hablar fue el automotor. Empresarios argentinos se mostraron muy disgustados por las políticas de adquisiciones y fusiones que aplicaron las autopartistas con financiamiento del Banco de Desarrollo de Brasil. “Precisamente esas firmas son las que están deshaciéndose de mano de obra argentina. Están mal en sus mercados y empiezan ajustando en las filiales que tienen en el país”, detalló el dueño de una fábrica de autocomponentes que abastece a Ford y Toyota. En lo que va del año, dos fábricas de capital brasileño redujeron sensiblemente su nómina de trabajadores. Es por eso que desde la Secretaría de Industria y junto con la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) y de Autocomponentes (Acara) acordaron con sus equivalentes brasileños la integración y no la compra indiscriminada de empresas.

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