Junto con la siembra, se derrumba la venta de insumos para el campo

La sequía y la incertidumbre política también impactan entre los proveedores.
No solo los productores imploran por estos días que llueva y se resuelva el conflicto político. Miles de trabajadores que no tienen una hectárea, pero dependen del negocio agrícola, se han sumado a ese ruego. Y es que las ventas de insumos al sector han caído estrepitosamente en lo que va del año. Si no se acomodan los planetas, 2009 será su peor año en toda la década.

Si fuera una película, la escena sería de "tensa expectativa". Hasta ahora los chacareros realizaron mínimas compras de semillas, agroquímicos, fertilizantes y maquinaria, sus principales insumos. Pero hay chances de que el negocio vuelva a girar ni bien caigan algunos milímetros y pasen las elecciones, que han paralizado todas las decisiones de siembra.

Ese soñado desenlace quizás llegue tarde para el trigo, cultivo que abre el calendario agrícola. Hasta ahora se sembraron 560.000 hectáreas, la mitad de lo implantado a igual fecha del año pasado. La Bolsa de Cereales, en el mejor escenario, espera 3,2 millones de hectáreas, 30% menos que en 2008.

Sin reserva de agua en los campos ni capital de trabajo, colmados de incertidumbre política, los productores comenzaron por cortar lo no imprescindible: la venta de maquinaria cayó de 1.015 a 306 millones de pesos, en la comparación entre primeros trimestres (de 6.843 a 2.653 unidades). De las fábricas locales, prácticamente paradas, dependen 40.000 obreros.

Lo segundo que se achica es la demanda de fertilizantes, que ya viene de un 2008 fatídico: su aplicación cayó de 3,7 a 2,8 millones de toneladas. En el primer trimestre las ventas cayeron a menos de la mitad. Tanta es la preocupación de las firmas del ramo que la Fundación Fertilizar emitió un mensaje claro para convencer a los productores de sembrar trigo: explicó que los precios cayeron 39% desde principios de año y que, como los valores del cereal suben, el margen no será nada despreciable.

Las ventas de semillas, impostergables, descendieron a la par de la superficie triguera. Y en los galpones de las firmas que venden agroquímicos se acumulan bidones a la espera de que alguna lluvia anime la demanda. Con el trigo casi jugado, su próxima apuesta es al maíz: cruzan los dedos para que el Gobierno no intervenga también ese mercado. La soja, que se siembra desde setiembre, es otra vez el recurso de última instancia.

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