“Junto monedas para pagar el aguinaldo”

Graficó que la situación de desfinanciamiento municipal es grave, por problemas estructurales que ahora la recesión agravó. Admite que tanto él como el Frente Cívico están en deuda con los cordobeses y cuestionó el personalismo de Juez.
Después de algunos tropiezos y autocríticas realizadas en el primer trimestre de gestión, en julio pasado dijo que le "dolía" ver el estado en que estaba la ciudad, pero que confiaba en revertir la situación para 2009. Esa era la expectativa que se trazaba el intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, para redondear un aceptable primer año de gestión. Hoy admite que el impacto de la crisis económica impone un sombrío panorama sobre la finanzas y aunque dice no perder el "optimismo", admite que será "complicado" afrontar la planilla salarial de fin de año.

Para Giacomino el desfinanciamiento municipal es tal que, cuando se le pide mensurar la importancia de los problemas que afronta, no duda en poner las carencias de caja por encima de la fractura política del Frente Cívico y su pelea personal con Luis Juez. El intendente sigue reclamando que la coalición que integra no tiene debate interno y que, al igual que su gestión, está en deuda con los cordobeses. En diálogo con este diario, así evaluó Giacomino su desempeño como intendente.

–Se dice que el primer año, hasta acomodarse un poco, es el más duro. El suyo no parece ser la excepción.

–Fue durísimo, sin dudas. Por lo exigente que es la sociedad cordobesa con la gestión y por la expectativa que había sobre mí, yo diría que ha sido un año duro. Días atrás dije que ‘nos la llevamos a marzo’. Soy autocrítico, tuve que rectificar muchas cosas. Se les pueden encontrar excusas a muchos temas, pero también creo que nadie imaginaba que se iba a venir esta crisis, con la cual la recaudación no es la esperada. El problema es que hay cosas que ya no dependen tanto de nosotros.

–La crisis completa el combo de los errores propios y de la herencia recibida, de la cual usted se quejó mucho.

–Pensaba llegar a fin de año mucho mejor, pero está complicado. Igual, no dejo de ser optimista, en función de lo que uno puede hacer para modificar factores de la gestión. Lo que no puedo prever es cómo va a estar la situación nacional.

–Hoy se ve con crudeza la debilidad de que los ingresos municipales dependan del nivel de actividad económica.

–Es la diferencia principal con otras crisis: hoy estamos atados al consumo. En 2004, pagábamos 3,5 millones de pesos por mes por la basura, y cuando yo entré, estábamos en 15 millones de pesos. En todo el período, el inmobiliario quedó congelado en 8 millones de pesos. Históricamente, un tercio del inmobiliario pagaba la basura. Pasó con (Rubén) Martí , con (Ramón) Mestre y hasta en los dos primeros años de (Luis) Juez. Cuando yo asumí, el inmobiliario no cubría ni la mitad de la basura. Es una situación de desfinanciamiento muy grande.

–Pero un contexto recesivo no es el mejor para salir a cobrar...

–Y... va a ser muy complicado. Si hubiéramos hecho el revalúo el año pasado, seguramente nos hubiéramos equivocado en la equidad. Preferimos trabajar ocho meses y hacerlo bien. El proyecto tiene una equidad muy grande. No es que todos van a pagar lo mismo. Es progresivo, pagan más lo que más tienen. Es un mal concepto de aquellos que se dicen progresistas suponer que el Estado no debe recaudar bien.

–¿Se puede cobrar todo ahora, cuando durante 20 años se dejaron estar?

–Veo que se dedican horas y centímetros de papel en los medios para referirse al aumento municipal, cuando hablamos de cinco, seis o 10 pesos más en los cedulones. Ojalá hubieran dicho lo mismo cuando subió la luz, el agua, el interurbano. Es como que hay un mito con el inmobiliario municipal, que no se lo puede tocar.

–¿El aumento previsto es el técnicamente ideal o sólo el políticamente posible?

–Sólo el posible, por lo menos para cubrir el gasto de la basura. En 2004 teníamos mucha deuda y coparticipación cero, pero entraba un chorro de plata por la caja. El presupuesto era de 430 millones, con 15 millones de pesos por mes de sueldos y los 3,5 millones de basura. Cuando llegué yo, 60 millones iban a sueldos, o sea cuatro veces más, y cinco veces más para la basura, cuando el presupuesto subió apenas dos veces. Los números hablan por sí solos.

–¿Qué lo condiciona más, la estrechez de recursos o el quiebre del Frente Cívico?

–No, no, no, la cuestión económica. Si yo pudiera volver a la situación financiera de 2004, lo firmo ya, aun con la deuda que había con los bancos, porque entonces había caja, y se podía arreglar. En aquel momento teníamos deuda refinanciables a largo plazo; hoy no tenemos caja para el día a día. El problema político evidentemente que es importante, no lo voy a subestimar, pero hemos llegado a un mecanismo, más allá de los chisporroteos, por el cual los concejales y el viceintendente asumen que primero está la gestión.

–No todos parecen predispuestos a votar el revalúo, al que Juez calificó como "una locura".

–Lo que Juez dijo es porque no conocía el proyecto. Si el lo estudiara, se daría cuenta de que es progresivo. A ver: fue aprobado por la edila Graciela Treber, hija de Salvador Treber, economista al cual Juez admira y dice tener en sus equipos técnicos. Se puede cuestionar la oportunidad, pero ¿cuál es la oportunidad, cuando el Estado no puede financiarse para cambiar una lamparita?

–Aun así, si Juez voltea esa votación le puede meter un torniquete muy severo a su gestión.

–Sí, pero no creo que actúe así. Con el tema de Crese (empresa estatal de basura), que también fue una cuestión de necesidad, opinó, pero el bloque discutió el tema y se dio cuenta de que no había otra opción. Creo que al revalúo lo van a apoyar.

–¿Van a tener que juntar monedas para el aguinaldo?

– Tengo que juntar monedas. No veo de antemano un riesgo, pero va a ser complicado. La vamos a pelear día a día, porque baja la recaudación más de lo que nosotros pensábamos.

–¿Ni hablar entonces de un "colchoncito" para los meses flojos de enero y febrero?

–No, ni soñar con eso.

–Si la cosa se complica más, ¿hay ayuda nacional?

–Tenemos el crédito de 60 millones de pesos pedido para deudas con proveedores. Saldría a fin de mes y nos puede ayudar a descomprimir.

–¿Lo ve a Juez como un rival o alguien que le complica la gobernabilidad?

–Evidentemente que su opinión es importante para muchos concejales, pero no lo veo como rival. Una mala gestión en la ciudad le haría mal a todo el Frente Cívico. En los casos de Crese y la basura creo que opinó sin haber estudiado los proyectos.

–Al comienzo admitió no estar respondiendo a las expectativas de la gente. ¿El Frente Cívico, como proyecto político, también defraudó por la temprana pelea entre usted y Juez?

–Está claro que hay una deuda del Frente, como proyecto político, en formalizarse y tener un discurso único, pero lamentablemente no se puede. Somos tan diferentes en muchas cosas, que no se puede. Pero la expectativa de la gente es que la gobernemos bien. Las encuestas marcan que el 80 por ciento de los cordobeses quiere que me lleve bien con el gobernador y la Presidenta. Esto no significa adherir políticamente a ellos, pero la gente quiere paz, quiere gestión. Al Frente le falta definirse como una oferta electoral homogénea, le falta debate y coherencia en muchas cosas. Ya lo dije otras veces: no hay que hablar sólo de transparencia. Yo soy honesto y no necesito repetirlo todos los días. Eso ya está. Lo que tenemos que acordar es una concepción política, qué pensamos del Estado, tener definiciones ideológicas. .

–¿Sugiere que el contenido de la coalición varía según las necesidades políticas del momento?

–No lo hago como crítica a nadie en particular, porque no quiero volver a eso de la pelea, pero es real que el espacio tiene dificultades para convivir como espacio. Hay personalismos.

–Hace un año, se comprometía a dedicarse sólo a la gestión y Juez sólo a la política. No cumplieron.

–Es que es muy difícil hacerlo. Si respecto al Gobierno nacional tenemos un viraje de 180 grados como estructura política, eso impacta inevitablemente en la gestión. ¿Por qué fuimos aliados de la Nación cuatro años y de golpe lo cortamos? Está bien, la elección de 2007 fue un factor importante, pero no se puede hacer un cambio tan fuerte y suponer que eso no pega en la gestión.

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