Juntas, por la vida

Sabatini y Navratilova animaron una jornada benéfica que surgió a partir de una historia particular
Entre la amistad, la solidaridad y el compromiso, Gabriela Sabatini y Martina Navratilova conformaron un sábado especial en el Buenos Aires Lawn Tennis Club. La reunión, a beneficio de la Fundación Faiam que lucha contra la miastenia grave, contó con el apoyo del público: unas 5000 personas concurrieron al templo del tenis y premiaron con ovaciones los toques de calidad de ambas y el aporte para una causa noble.

Esta exhibición surgió como corolario de un anhelo de María Luz Marín. Amiga de Sabatini desde que Gaby tenía siete años y asombraba con su talento precoz en River, Marín fue una destacada tenista en las categorías menores. A fines de 1994, poco después de aquel éxito de Sabatini que marcó el retiro oficial de Navratilova en el Masters en el Madison Square Garden, se le diagnosticó miastenia grave, una enfermedad casi desconocida por entonces, y a partir de entonces se involucró en Faiam (Fundación Ayuda Integral al Miasténico) y comenzó una lucha por difundir los efectos de esta dolencia crónica que afecta mayoritariamente a las mujeres de entre 21 y 35 años.

El año pasado proyectó la noche de las número 1 del tenis argentino, una cena de homenaje a las jugadoras que estuvieron al tope del ranking nacional de todos los tiempos. Raquel Giscafré, también ex jugadora y ex directora del torneo WTA de San Diego, sugirió invitar a una figura internacional y pensó en su amigo Navratilova. La propuesta fue aceptada de inmediato y Martina dio el sí para la noche benéfica.

Pero Giscafré aportó otra idea: que Martina juegue. Navratilova dio el OK. Con cachet cero, desde luego. Sabatini se enteró de la decisión de su amiga poco antes de encontrarse con ella en la gala de campeonas del US Open del año pasado. Y también dio su acuerdo, aunque impuso algunas condiciones: que el eje de la exhibición fuera la miastenia grave, que no se focalizara todo en ella, y que los afiches no llevaran su imagen. Además, realizó un spot televisivo para apoyar la difusión. "Después de eso varias personas llamaron a la fundación, y algunos se enteraron ahí que sufrían esta enfermedad, que se puede tratar. Por eso, lo que Gaby hizo ya salvó vidas", contó Eduardo Puppo, organizador de la exhibición.

Navratilova y Marín se encontraron anteayer. El abrazo entre ambas completó un círculo. Martina estaba al tanto de todo; fiel a su principio de involucrarse al máximo en cada causa que defiende, la legendaria jugadora se interiorizó de la situación desde el comienzo.

Navratilova pensó en realizar la exhibición en diciembre pasado, pero Sabatini pidió tiempo. Profesional al máximo, quiso estar a punto para la ocasión. Desde su adiós a la actividad, en octubre de 1996, la raqueta quedó definitivamente colgada , salvo alguna excepción, como aquella exhibición con Anna Kournikova en 2000 y algún partido benéfico con Steffi Graf. Más allá de mantenerse esbelta y en excelente condición, Gaby necesitaba sumar horas de juego y recuperar tim ing; no quería desentonar ante su público. Aquí contó con la ayuda de Paola Suárez.

Y el día de fiesta llegó. La gente colaboró y el sol, mientras pudo, también. Fue fiesta, con ovación de pie para Navratilova durante tres minutos; lo mismo para Sabatini. Hubo deleite, porque más allá de que la velocidad no sea la misma, aparecieron puntos de jerarquía. Martina asombró con sus voleas y generó sonrisas con un par de bromas; la argentina se lo tomó un poco más en serio, y con algunas sutilezas generó el ¡Volvé Gaby!

"Quiero agradecer a Martina por haber venido. Hizo un viaje de dos días nada más, pero vino desde muy lejos. Y para mí también es muy especial estar acá. Creí que no iba a poder jugar, porque estaba algo nerviosa, pero me solté, pude disfrutarlo", dijo Sabatini en la despedida. Gaby ganó el duelo por 6-4. Después, con una pequeña interrupción por lluvia, Sabatini y Navratilova vencieron a Suárez y Patricia Tarabini, medallistas de bronce en Atenas 2004, por 6-3. Lo más valioso del día fue la exhibición de filantropía y amistad, más allá del tiempo y las distancias.

* Muchas figuras se acercaron a brindar su apoyo

Por cuestiones climáticas el programa se vio reducido, pero la jornada solidaria en el Buenos Aires contó con la participación de varias figuras. José Luis Clerc y Claudia Casabianca estuvieron en el Kids Day, y también, en un intermedio previo al dobles, se vio en acción a Martín Jaite, Mariano Hood, Fernando Dalla Fontana, Ricardo Cano, Andrea Medrano (número 1 argentina en tenis adaptado) y Guillermo Salatino. Con las ganas de jugar se quedaron, entre otros, Alberto Mancini, Gustavo Luza, Mercedes Paz y Florencia Labat.

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