28 de junio: El último tramo antes de la verdad

Siempre se supo que la última semana de una campaña política es cuando se debe esperar todo tipo de argucia a fin de acomodar los tantos. Arrimar algún voto más, acercar posiciones en las encuestas (aunque algunos aseguran que ya no hay más encuestas encargadas, que los números son inamovibles), tratar de que el candidato mejor posicionado tenga algún traspié y para ello se suele tratar de instalar que las cosas no son como se cree, sino de otra manera, que a alguien le aparece algún muerto en el placard, eso sí, como esta vez la pelea es bien local (aquí Kirchner ni Carrió, ni Macri, entre otros, no juegan) y como en ciudades relativamente chicas más o menos nos conocemos todos, habrá que utilizar el ingenio para el bien y para el mal.
Ya se puede ver en los spots publicitarios que las apelaciones de los principales candidatos apuntan a conseguir "el último esfuerzo" a fin de achicar las distancias para el 2011 o a instalar la idea de que "la cancha está ganada" gracias a que se viene haciendo y que eso alcanza para demostrar que se podrá hacer mucho más. Lo único que no queda claro, al menos para mí, es el juntos. Cuando se dice "juntos" ¿a que se refieren? La inquietud surge pues cuando unos dicen que "juntos podemos" ¿a que se refieren? ¿juntos podemos qué? ¿Quiénes son los que deben estar juntos? Y, si interpreto bien, juntos podemos: ¿Ganar?, ¿Hacer ganar? ¿Ganar de nuevo? ¿Construir un proyecto nuevo?, en fin se puede preguntar hasta el cansancio, el tema es qué responder. Cuando decimos ganar ¿Quiénes ganan? Cuando decimos hacer ganar ¿Hacer ganar a quien o quienes? Cuando decimos ganar de nuevo ¿Ganar qué de nuevo? Cuando decimos construir un proyecto nuevo ¿Cuál sería el viejo o anterior?, o será que todo se resume a ganar. La pregunta sigue siendo ¿Para qué? ¿Juntos?, ¿Quienes?

Conversando con algunos protagonistas de la campaña, con los que se puede conversar –por obvias razones otros es mejor perderlos que encontrarlos- la opinión generalizada es que los resultados serán de una manera u otra, por cierto, cada uno acomoda más o menos a su favor el triunfo. Los más humildes (a la fuerza) se muestran cautelosos y se conforman con obtener el segundo puesto. Curioso esto pues a casi todos les pasa lo mismo, menos el oficialismo provincial –porque nacional hay varios- todos pelean el segundo puesto dando a entender que el primero está cantado y que ellos no participan de ese coro.

Yo no estaría tan seguro de hablar de triunfos contundentes de una fuerza sobre otra pues hay figuras nuevas de novedad absoluta que agregan una condición interesante en cuanto al posible triunfo de unos u otros en distintas categorías. Lo que está clarísimo es que aquí los partidos o frentes son meros designaciones opacadas por nombres con brillo propio, de nombres propios hablo. La pasada semana circuló el resultado de una encuesta realizada por una consultora local en la que, siendo ésta considerada como verosímil, la intención de voto a partido político es muy disimil con la intención de voto a tal o cual candidato en forma individual. Les diría que es hasta sorprendente el resultado pues en plena campaña hay candidatos que no son muy conocidos o nada conocidos. No sorprende que aquellos que heredaron apellidos y genes políticos tengan una importante intención de voto, máxime aquellos que detentan juventud ya que, a pesar de que están en distintas categorías de candidatura, hay diferencias de hasta 5 puntos por encima.

La sorpresa Cosentini está ahora siendo analizada por propios y extraños ya que, si resultaran certeros los datos de la mencionada encuesta, en Capital tras éste estarían entrando un número importante de Concejales y se repartiría sólo entre dos fuerzas ya que hay falta de conocimiento total de ciertos candidatos de importantes fuerzas cuyo mayor tractor sería el/la candidato a cargo nacional. Es decir que en capital la polarización sería una opción a tener en cuenta ya que algunos apostaron a una sola opción que sería la que traccione a los demás cargos.

Las noticias que llegan desde el interior de la provincia son bastante alagüeñas para unos y desalentadoras para otros. Hay localidades en las que estarían perdiendo su liderazgo algunos reconocidos dirigentes a manos de jóvenes que nacieron a la luz de un pedido y pretendido cambio. En otras los caciques que hace años que vienen logrando triunfos más o menos parejos, se mantienen con la confianza de sus vecinos intacta, entonces pensar en sorpresas en la ruta 9 o 34 sería casi como un deseo y no estamos para eso.

Esta semana todavía podemos interiorizarnos sobre quienes serán aquellos que nos representen o pretendan la representación nuestra en los distintos ámbitos legislativos, lo único que deberíamos tener en cuenta, al menos es lo que propongo, es que estos se parezcan lo más posible a nosotros, es decir a la gente porque cuando los dirigente nos mencionan diciendo "la gente" deberían estar hablando de ellos mismos pues, en algún lugar ellos también son "la gente" o deberían serlo.

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