Un juninense dirige el plan que convirtió a Lobos en la ciudad más segura

Delito rural 0 en los últimos tres años y medio. Una disminución del 80% en el casco urbano. Siete autos recuperados de los ocho robados el año pasado. Con estas cifras y un plan de trabajo serio y continuado durante seis años, la ciudad de Lobos se convirtió en el lugar más seguro para vivir en la provincia según las Naciones Unidas. "Se logró con voluntad política", aseguró el juninense Héctor Guarnerio, secretario de Gobierno de ese municipio bonaerense.
Lobos cuenta con 40 mil habitantes, 135 efectivos policiales y 20 móviles. Solventa todo su gasto en seguridad con lo que la Provincia manda mensualmente, más un extra que pone el municipio para combustibles.

La efectividad del programa implementado por la gestión mereció a fines de 2006 una mención especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y del Senado de la Nación, y, recientemente, la atención y los elogios de legisladores australianos.

Pero todo esto no se habría podido lograr si no existía por parte de las autoridades municipales la voluntad política para cambiar la situación, que en boca de los propios vecinos era realmente grave.

Lobos está a pocos kilómetros del Conurbano, y era un lugar propicio para los desarmaderos de autos. Durante muchos años fue "la industria" local, tornando a la ciudad en un hervidero de delincuentes. Muchos de ellos aprovechaban las estadías allí para hacer "trabajitos" extras en las casas de los vecinos.

Pero todo eso cambió, y un gran responsable en esa trasformación fue el doctor Héctor Javier Guarnerios, un juninense, que desde su rol de secretario de Gobierno de la municipalidad, asumió el rol de responsable de la seguridad.

"Un plan de tres patas"

El doctor Guarnerio contó a La Verdad que el plan está dividido en tres partes fundamentales. "Son tres patas. Primero impulsar una política de estado en materia de seguridad. En segundo lugar la profesionalización del cuerpo policial, mediante cursos y entrenamientos, abriéndolo hacia otras áreas, como las relaciones humanas. Y la tercer parte de este plan es la participación comunitaria, o sea que el vecino se involucre en la seguridad de la ciudad, confiando en la policía"

La gente empezó a confiar en la policía y en la política de seguridad del gobierno, cuando se dio cuenta que respondían ante los llamados de alerta y así se fue construyendo un lazo muy fuerte impensado en otros lugares.

Contención para menores

"Un punto muy importante que tenemos es un programa de contención para niños y adolescentes", dijo. Son trescientos chicos que realizan actividades fuera de las escuelas, "se los sacó de la calle y se les dio algo que hacer". Deportes, apoyo escolar, actividades culturales y sobre todo contención, es lo que desde el Municipio se les brindó.

De está manera el índice de delitos con vinculación de menores disminuyó notablemente. "Hace cinco años atrás había 100 menores ingresando a las comisarías. Hoy no pasan los 7", explicó.

Sin delito rural

El delito rural fue el que sufrió el golpe más duro, "hace tres años y medio que no hay delitos. No se roban ni un lechón para las fiestas", señaló Guarnerio. Y agregó "no hay nada de milagros, solo mucho trabajo y voluntad política para hacerlo".

Los 20 móviles con los que cuenta la policía comunal de Lobos están distribuidos de tal forma, que se cubre toda la ciudad y el sector rural sin ningún problema. Seis están destacados en la zona rural, diez en la planta urbana. Las cuatro restantes son conducidos por personal municipal y están sectorizados. "Cada vecino tiene un imán con el teléfono de la patrulla comunitaria que le toca a su zona. Siempre son conducidas por las mismas personas, para que sean parte del lugar".

Además la policía comunal hace cursos con policías de la ciudad de Nueva York y los tres mejores efectivos de cada año viajan a patrullar por tres meses barrios neoyorkinos como el Bronx.

Por difícil que parece, todo es costeado con los fondos que manada la Provincia. "Son 18 mil pesos por mes, hace dos años nos alcanzaba. Ahora no, por eso ponemos desde el municipio 5 mil pesos más en combustible. Había una tasa simbólica de un peso, pero fue desactivada".

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