Junín: Los Campanelli del poder

"No hay nada más lindo que la familia unita", decía Adolfo Linvel en "Los Campanelli", el mítico programa familiar que en la década del setenta llegó a medir cincuenta puntos de rating. Pues bien, parece que en el corazón del poder juninense la prédica del bueno de Adolfo caló hondo.
En los pasillos de la Municipalidad se respira un aire de familia que si bien no constituye delito o infracción alguna (nadie lo prohíbe), al menos es cuestionable desde el punto de vista ético.

Resulta decepcionante que aquellos que deben dar el ejemplo no reparen en estas cuestiones que hacen a la salud de una sociedad. Como símbolo institucional, la sola idea del "acomodo" o la prevalencia de las relaciones personales por sobre otro tipo de cuestiones, es uno de los daños más grandes que se le pueden hacer a un pueblo.

Importa poco si las personas involucradas tienen el mérito suficiente o son muy buenos en la tarea que desempeñan. Además de ser, el poder tiene que parecer. Los gobernantes son metáforas de enorme peso dentro de las comunidades que dirigen. Es más, creo que en el largo plazo la capacidad de convertirse en ejemplos a seguir es su único legado de importancia, la justificación de su paso por nuestras vidas y el motivo final por el cual los votamos. Las obras y medidas concretas pueden cambiar o envejecer. El ejemplo queda. Y la contratación de personas cercanas al poderoso siempre deja un margen de duda en los demás, especialmente en el contexto de una nación que tiene la desgracia de estar gobernada por un matrimonio presidencial que intercambió figuritas sin sonrojarse.

Desquicios institucionales

Aún suponiendo que ambos fueran líderes de lujo (definición a la que no adhiero), ¿es democrático que nuestros hijos se críen viendo cómo un marido le pasa el mando a la esposa? ¿Qué extraña enfermedad no está afectando al punto de soportar y estimular todos estos desquicios institucionales? Hasta los sindicalistas se contagiaron del virus. Eramos pocos y cayeron los hijos de Moyano. Ya no basta con hacer rica a la familia, también hay que ubicarla para que se mantenga ocupada y tenga una profesión seria. ¿No sienten furia cuando ven a la hermana de Kirchner (para colmo es tan parecida a él)? Pobre mujer, en una de esas es una funcionaria ejemplar.

Ahora bien, ¿es necesario que sea ella la elegida para ese puesto? ¿La única forma que tenemos de ejercer el gobierno es ubicando a la "parentela"?

Qué pensarán las

nuevas generaciones

Definitivamente no es serio ni aceptable ni promisorio lo que está ocurriendo en todo el país con esta manía de votar a uno y que de la boleta se prendan todos. Quedan dos caminos: o en el futuro las nuevas generaciones van a mirar esta época con lástima y nos definirán con uno de esos nombres fatales que se le dan a los tiempos oscuros de la historia ("Década infame", "Semana trágica", etc.), o lo asumen y consideran común y corriente; suerte de ventaja aristocrática que se aprovecha y punto: sólo llegás si tenés banca o parentesco que te ubique. Ojalá ocurra lo primero. Prefiero haber vivido en una de las peores y más decadentes etapas de la Argentina reciente, y no dejarles a mis hijos como herencia semejante inmoralidad.

Aquellos que nos hicimos "de abajo" sentimos mucha bronca frente a estas desigualdades. Sufrimos en carne propia lo que significa ser desplazado por amigos, parientes que tienen vínculos con el poder. Y encima son capaces de ser hipócritas y decir en los medios: "El apellido me perjudicó".

Las empresas privadas sanas eligen prohibir este tipo de conductas. Incluso, si dos trabajadores se casan, hay uno que tiene que abandonar la empresa. ¿Injusto? Más injusto es que los lazos familiares enturbien el panorama. Porque no me van a decir que uno juzga a un pariente con la misma vara que a un desconocido. Imposible. Ni el más justo de los hombres es capaz de tamaña ecuanimidad.

Compartir una cama o un asado los domingos a veces puede ser un dolor de cabeza pero siempre es una gran ventaja. Las relaciones interpersonales terminan primando por sobre el talento o la honestidad.

Lo mismo en

frasco chico

Junín es un ejemplo en frasco chico de lo que pasa arriba y prueba que el síndrome Campanelli es imparable. De entrada arrancamos mal: tenemos tres Meoni en la Municipalidad. ¿Se trata de un apellido popular en la zona? No. Son familiares del intendente. Si uno quiere descubrir los lazos de familia del poder juninense no hay que hacer un ADN o profundas investigaciones periodísticas, basta con entrar en la página web www.junin.gov.ar para comprobar que las familias están unitas y en algunos casos hasta tienen doble cargo.

Por ejemplo, Juan Pablo Itoiz es director de Relaciones Internacionales de la Municipalidad y ocupa un cargo en la UNNOBA. Su hermano Damián es el secretario General y de Seguridad de la comuna. Para no ser menos, José Luis Itoiz se desempeña en uno de los juzgados de Faltas.

También hay casos difíciles de explicar como el de Mauricio Mansilla, titular de Deportes, Turismo, Recreación, etc., quien en su rol de periodista los fines de semana viaja a cubrir las carreras de TC 2000 y Turismo Carretera para el programa Carburando. Debe ser complicado para este pobre hombre manejar el área de turismo y ausentarse justo sábados y domingos. ¿Se encargará de promover el turismo durante los días hábiles?

"Mi cuñado"

Volviendo al Intendente, su vocación por encontrar un trabajo para sus parientes no se agota en aquellos que portan su mismo apellido. Carolina y Mariana Echeverría, familiares cercanos, tienen un cargo en el edificio de avenida Rivadavia.

Ahora bien, rememorando a otro clásico de la televisión: "Mi cuñado", Pablo Durán es director de Deportes. Pero como por estos días todo tiene su versión femenina, una de las hermanas de la esposa del jefe comunal trabaja en la UNNOBA. Se llegan a pelear durante el brindis de fin de año y entra en crisis la ciudad entera.

Pero los lazos no acaban acá. Igual que en un poema con rima, los apellidos que siguen delatan algún tipo de relación familiar: Nazareno y Florencia Diotti; Rubén (Secretario de Salud y Acción Social), Jonathan Ezequiel y Cinthia Rasso. Pablo Petraglia ocupa la presidencia del Concejo Deliberante y la Secretaría Académica de la UNNOBA; otro con tiempo para ejercer dos trabajos (Dios le conserve la salud). Su padre, José María, es director de Seguridad y encargado de controlar el uso de fondos provenientes de la Tasa de Seguridad. Los esposos Oscar Palma y Deborat Gallinari comandan la Secretaría de Producción. Y la lista de Campanellis no se agota aquí. Quizá se trate de una casualidad, pero en una nación donde las injusticias de todo tipo generan tanto dolor, la simple lectura de una página web, además de tristeza, puede despertar indignación.

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