En julio, la municipalidad destinó al pago de sueldos 72,35% de los recursos

Esta dedicación se ubica en 12,35% por encima del acuerdo del 60% de tope a sueldos suscripto por gremio y el municipio. La incidencia promedio acumulada en los primeros siete meses del año es del 65,74, también sobrepasando la asignación máxima acordada.
El sindicato municipal reboza de entusiasmo. En la reunión del cuerpo de delegados que se realizó ayer al mediodía, Rubén Daniele dijo que se estaba cerca de acordar un aumento del 9,4%. Todo un éxito porque sin romper siquiera un vidrio de la Municipalidad, apenas habría tenido que resignar 0,2%, si se tiene en cuenta que el reclamo es por un 9,6%.

Incluso, Daniele abundó en precisiones ante afiliados y dirigentes intermedios que cada vez entienden menos lo que pasa, aunque tampoco les da el cuero para desafiar al capo sindical. Haciendo alarde de precisiones, el secretario general dijo que el ajuste consistiría en un 7,7% para el segundo semestre 2009 y un 1,7% de diferencia sobre el primer cuatrimestre, no acumulativos.

Sobre una partida de 74 millones de pesos, esto significa una mayor erogación por $ 6.956.000, el doble lo que se logró economizar con la quita del Decreto 2228 del 11 de junio pasado, luego de que el sindicato, a través de 43 interminables días de protestas, paseara su salvajismo por las calles y atacara el Palacio 6 de Julio.

La discusión salarial de estos días tiene como telón de fondo una recaudación municipal en julio de $ 102.668.794, contra gastos en sueldos por $ 74.280.163, lo que marca una incidencia del 72,35%, exactamente 12,35% por encima del compromiso gremial de un tope del 60% firmado en la Secretaría de Trabajo al cerrarse al dramático conflicto de junio-julio.

¿Cómo en esta situación el municipio podría darle un aumento al Suoem, cuando lo que correspondería, si es que la firma de Daniele vale algo -y también la del intendente-, sería discutir una rebaja salarial?

Es cierto que el sindicato tiene a su favor otros indicadores en cuestión de ingresos, pero que igualmente ponen muy lejos la meta-compromiso del 60% de tope a sueldos.

Por ejemplo, la incidencia presupuestaria de los sueldos en el acumulado anual es bastante inferior, 65,74%. A su vez, el primer semestre de recaudación tiene en febrero la cuota única de Automotor, y en febrero y junio las dos medias cuotas del Inmobiliario, un handicap con el que no cuentan los últimos seis meses del año.

Pero más allá de la estacionalidad de la recaudación y de los ciclos económicos que impactan en los ingresos, el segundo semestre del año ha sido históricamente mejor que el primero. Pero ésta es una probabilidad que debe verificarse ante de avanzar en compromisos tan "inelásticos" como los sueldos.

Ahí es donde lucen consistentes algunos dichos de funcionarios municipales que negocian con el sindicato. Lo cierto es que casi ni abren la boca, y si bien tienen esperanza en un mejor segundo semestre fiscal, se imaginan acuerdos cuando la presunta mejora tenga al menos un principio de confirmación, que acerque inclusive hacia el 31 de diciembre la meta del 60%.

¿Quién miente?

Con estos datos en la mesa, ¿quién miente? ¿Los funcionarios del intendente Daniel Giacomino o Rubén Daniele?. Los dos tienen motivos para ocultar información, en el primer caso, o para vender humo, en el otro.

Giacomino no puede darse el margen de que se difunda un acuerdo, ni siquiera a futuro, porque se le evaporaría el capital político acumulado milagrosamente tras el anterior conflicto. ¿Cómo explicar que otorgará 7 millones mensuales de aumento luego de convocar a los vecinos a una resistencia épica de 43 días para ahorrar 4?

Daniele, después de 26 años de invictos, está en apuros y no puede explicar a los delegados la firma de la cláusula del 60%, luego de resignar tres millones de adicionales por los recortes del Decreto 2228. Si concurre sin ninguna respuesta, aunque sea mintiendo en cuotas en cada asamblea de cuerpo de delegados, se las verá mucho peor. Para colmo, ya sabe fehacientemente que con Luis Juez convalidó un aumento asiático de la planta de empleados que no es sustentable, mucho menos en un contexto de crisis fiscal.

Un dato adicional tampoco debería ser soslayado por Giacomino a la hora calzar negociaciones: un aumento a los municipales con los gremios provinciales en pie de guerra por similares demandas, sería un flaco favor que le haría a su vital aliado político, el gobernador Juan Schiaretti.

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