Jujuy frente a la nueva ley de medios audiovisuales

A pesar de sus aproximadamente 700 mil habitantes, una población en franco crecimiento y el status de zona de frontera, la provincia muestra significativos déficit en materia de comunicación audiovisual, que han jugado y juegan un papel significativo en el devenir político e institucional de los jujeños.
La existencia de un solo canal en la estratégica televisión abierta, de sólo dos emisoras AM en la capital provincial (una de ellas del Estado nacional), un espectro de FM saturado de emisoras clandestinas y la fuerte dependencia económica de los medios con los gobiernos en desmedro de la libertad de expresión, son algunos de los datos fundamentales del mercado de la radiodifusión jujeña.

Debe agregarse a la lista el gran atraso tecnológico o directamente la inexistencia de servicios de radiodifusión en las áreas de frontera de Jujuy, como el caso de La Quiaca, cuya población no tiene acceso a canales provinciales ni nacionales, salvo que tenga cómo pagar el canal por cable que provee una cooperativa local. "Aquí vemos más a Evo que a Cristina", dicen en la ciudad norteña, donde los más pobres, que son la mayoría, se informan por los tres canales de aire de Villazón, Bolivia. Alguna vez se pudo ver ATC, pero el equipamiento de la repetidora se rompió y se terminó la fiesta.

Es conocida la anécdota de un paisano de la Puna que, en tiempos en que cambiaban los gobernadores a cada rato, pasó verguenza cuando llegó a la Casa de Gobierno con una nota dirigida a un mandatario que ya era historia. En su pueblo no había radio ni TV de Jujuy, así que nadie se había enterado de quien era el nuevo funcionario. ¿Realismo mágico o realidad pura?

Con el proceso de "democratización" que empezó en 1987 con Transamérica, hazaña de un pequeño grupo de jóvenes, en Jujuy el espacio de las frecuencias moduladas comenzó a poblarse con una multitud de emisoras que se constituyeron en nuevos espacios para voces muchas veces ignoradas en las radios grandes. Así, el espectro de la frecuencia modulada se convirtió en el más desconcentrado y plural si se lo compara con el universo de las AM, pero también en el más caótico. Según algunas estimaciones, porque la Delegación del COMFER no lleva registro de todas las emisoras que están al aire, en la ciudad de San Salvador de Jujuy habría medio centenar de radios de frecuencia modulada operando en forma ilegal, ocupando un 80 por ciento de la banda. Por eso, encontrar una emisora en el dial es hoy como buscar una aguja en el pajar. "Lo que hay es un cuello de botella, una cantidad de radios que supera la capacidad de frecuencias disponibles", le dijo a El Libertario una fuente del comité, la que reveló que por este motivo, la provincia fue en su momento declarada como "zona de conflicto".

Donde no se ven conflictos –al menos en la superficie- porque nada cambia en años, es en el mundo de las AM, un "poema" a la concentración. Según la fuente consultada por este diario, Jujuy no es contemplada para el otorgamiento de licencias de AM, aunque en otros lugares del país se han venido autorizando nuevas radios en esta banda. ¿Es que aquí no hay mercado o no hay necesidad? Seguramente, ese no es el problema. Si de radiodifusión se trata, es éste el segmento de mayor concentración de medios en la provincia, junto con la TV abierta que muestra una situación monopólica en los hechos aunque no en los papeles.

Por un lado está la vieja LRA 22 Radio Nacional Jujuy, que subsiste exclusivamente gracias al hombro de sus empleados, y que está obligada a mantener una línea editorial acorde a la orientación del gobierno de turno.

Estudios de LW8 y Canal 7, medios del grupo Jenefes.

Estudios de LW8 y Canal 7, medios del grupo Jenefes.

La otra es LW8, parte integrante del grupo comunicacional que controla el senador Guillermo Jenefes, hoy árbitro en el tratamiento de la nueva ley de servicios audiovisuales en el Senado y según algunos diarios porteños, el "nuevo Cobos". Un estudio presentado el año pasado por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) mostró cifras que ilustran de forma categórica sobre la participación hegemónica de este grupo en la distribución de la pauta publicitaria oficial. Con emisoras de AM en las ciudades de Libertador y Perico, una FM que se escucha en la capital y alrededores, además de Codivisión, un circuito cerrado por aire UHF destinado para las zonas rurales, la empresa Radiovisión hace y deshace en el mercado de la radiodifusión jujeña y de suyo, en la política vernácula.

Gran parte de la dirigencia política de Jujuy supone que difícilmente podrá mantenerse en un gobierno si no tiene a Jenefes tranquilo con una voluminosa pauta publicitaria pagada puntualmente, además de una porción con cereza en el reparto de los cargos electivos y no electivos del Gobierno y del Partido Justicialista, de cuyo congreso es presidente. Estaría de más hacer alguna consideración sobre cuál es la línea editorial del canal y de las radios del grupo y cómo impacta ello en el ejercicio del derecho a la información de los jujeños.

Un empresario consultado por El Libertario explicó que si en Jujuy hay un solo canal abierto y la imposibilidad de instalar otros, no es por la ley de la dictadura que se quiere cambiar ni por ninguna otra legislación. "El problema es que desde el COMFER hacen lo que quieren y ponen toda clase de trabas; es un organismo de puertas cerradas; no se licitan licencias desde hace treinta años", aseguró. Según esta fuente, en la provincia hay inversiones interesadas en un negocio como la televisión abierta y también hay mercado, pero la historia siempre termina en lo mismo: mantener el status quo que engorda a la concentración.

En el segmento de los canales de cable, muchos de los cuales tienen emisoras de FM, se mira con incertidumbre el tratamiento de la nueva ley de Radiodifusión. Nadie sabe hasta dónde se llegará con la reforma pero hay un concreto temor por la suerte de las inversiones de estas empresas si, como se dice, podrían retirarse licencias. "Todo eso va a terminar en cien mil juicios contra el Estado y la ley terminará en la justicia", vaticinó un empresario del rubro.

Los cables, aunque proclives a los favores de la generosa billetera del Gobierno de la Provincia, han hecho de todos modos un aporte significativo al desarrollo del mercado audiovisual local, al proporcionar otras ventanas para mirar la realidad. Y en un reducto feudal como Jujuy, eso no es poca cosa.

Muchas cosas podrían cambiar en la raquítica democracia jujeña con una ley que enfrente en serio el problema de la concentración, impida los monopolios, vengan de donde vengan, haga escuchar más voces y no calle otras, ponga límite al control de los gobiernos sobre los medios y proteja verdaderamente la libertad de expresión a la que muchos jujeños aspiran con conmovedora tozudez.

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