En Jujuy, el 92 por ciento del Presupuesto provincial depende de los envíos de recursos nacionales

Entre marzo y del 2002 y junio del 2008, la Provincia perdió 352 millones de pesos por reducción de las transferencias de recursos de coparticipación federal.
Los datos están contenidos en el libro del economista Benito Carlos Aramayo, "Jujuy en el Bicentenario. Contexto e historia de luchas", recientemente publicado.

En el capítulo referido a la situación económica actual de la Provincia, al analizar el sector público, el autor señala que el Presupuesto estatal del año 2008 ascendió a 2.539,9 millones de pesos, de los cuales el 92 por ciento depende del envío de recursos de jurisdicción nacional. "La dependencia respecto del poder central es absoluta, a lo que se suma el extraordinario nivel de la deuda pública que para este año asciende a 3.500 millones", advierte Aramayo.

En cuanto a la deuda, revela que en un 90 por ciento las acreencias se concentran en el Banco de la Nación Argentina, "después que a los acreedores bancarios el gobierno nacional les entregara el BOGAR 2118, lo cual agrava aún más la dependencia del gobierno provincial".

Agrega que todos los años, el Gobierno provincial "debe peregrinar a Buenos Aires para rogar por el programa de Asistencia Financiera que les permita patear para adelante" los vencimientos de capital e intereses. En el año 2008, dice Aramayo, vencían 350 millones y el Ministerio de Economía nacional solo refinanció por 270 millones y a fines de ese año se completó el financiamiento de los 80 millones que faltaban.

"Mientras los recursos tributarios de origen provincial solo cubren el 8 por ciento del presupuesto el gobierno central sigue reduciendo las transferencias de recursos de coparticipación federal", sostiene para precisar que según la Consultora Economía y regiones, entre marzo del 2002 y junio del 2008, las provincias fueron despojadas de 11.949 millones en concepto de transferencias automáticas de recursos coparticipables. "Si aplicamos el porcentual de la distribución secundaria que le corresponde a la provincia de Jujuy, el 2,95 por ciento fijado por la Ley 23.548, la pérdida para Jujuy en el período señalado es de 352 millones".

Sin embargo, -opina el economista- el cálculo sobre el despojo a las provincias no solo debería hacerse sobre las transferencias automáticas que hoy se practican sino sobre la totalidad de los impuestos coparticipables que había sancionado la Ley 23.548. Según esta ley, la masa de impuestos coparticipables incluía el Impuesto al Valor Agregado, Ganancias, capitales y Patrimonio Neto, Internos, Débitos y otros.

"Después de muchos años de leyes y decretos de modificación del régimen de coparticipación federal el Tesoro Nacional se queda con el 90 por ciento del impuesto a los Bienes Personales, con el 20 por ciento de ganancias, el 21 por ciento de naftas, 100 por ciento de gasoil y gas natural, 70 por ciento del monotributo y 100 por ciento del adicional a los cigarrillos", observa el autor.

Además destaca que desde el año 1993 en adelante, la Nación retuvo a las provincias, por el pacto Fiscal I, unos 145 mil millones de los cuales Jujuy contribuyo en estos 16 años con 4.300 millones, o sea, 800 millones por encima de lo que hoy suma la deuda pública provincial. "A todas luces, un despojo antifederal iniciado por el menemismo y continuado por el Gobierno de los Kirchner", estimó.

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