Juicios sobre el paco antes del fallo

Juicios sobre el paco antes del fallo
Legisladores y especialistas debatieron sobre el fenómeno de la adicción al paco. El ministro de la Corte dijo que es posible erradicar su distribución porque "no es un negocio para el gran traficante".
A tan sólo un día de la fecha fijada por la Corte Suprema para emitir el fallo que despenalizaría la tenencia de drogas para consumo personal, el juez Raúl Eugenio Zaffaroni, uno de los promotores de esta postura en el alto tribunal, habló en la Legislatura porteña sobre el fenómeno de la adicción al paco. Fue en el marco de unas jornadas interdisciplinarias (e interpartidarias) y ante un público que incluyó a las Madres del Paco, que rechazan el fallo venidero. Sin embargo, el juez supo tranquilizarlas al avalar uno de sus reclamos, el de la internación coactiva de los pacientes como parte del tratamiento. Aseguró además que es posible erradicarlo en el corto plazo porque "su distribución es sólo una mafia barrial, no internacional, y su producción es doméstica, no es un negocio para el gran traficante".

Zaffaroni alertó sobre "la emergencia tóxica" en la que se encuentran quienes consumen paco. "Me da la impresión de que provoca una dependencia orgánica, que hay una distancia muy corta entre el uso, el abuso y la dependencia. No es lo mismo que pasa con el que se fuma un porro el sábado por la noche, con el paco no se puede hacer esto", opinó el juez. También comentó algo que la legisladora Diana Maffía, de la Coalición Cívica, había expuesto más temprano: el rechazo del sector médico a los paqueros, a quienes derivan de un lado al otro, sin darles un tratamiento efectivo. Junto a Zaffaroni, el criminalista Elías Neuman abrió la charla con una "confesión de parte". Admitió que se había tomado una copa de ginebra antes de llegar al Salón Montevideo, donde se realizó la jornada coordinada por el legislador Eduardo Epszteyn. "Es importante venir asentado", bromeó. Fue su pie para explicar el fracaso de la Ley Seca en Estados Unidos e informar que "el alcohol mata y enferma a más personas que todas las otras drogas conocidas juntas". El prohibicionismo, para este criminalista, "sólo ha servido para acrecentar el precio del producto" y alimentar la corrupción. Luego comparó al paco con la acetona, solvente utilizado para sacarse el esmalte de las uñas y usado por toxicómanos. Ambos forman parte, según su definición, "de la inseguridad social de los de abajo".

La Jornada, denominada "Paco, alternativas para combatirlo", incluyó otros dos paneles por los que pasaron legisladores de todos los partidos. Martín Hourest, de Igualdad Social, habló de "un consumo de clase" al referirse al paco y criticó la distancia de la administración macrista ante este fenómeno que golpea mayormente a las villas y barrios pobres de la ciudad. Aníbal Ibarra, de Diálogo por Buenos Aires, deslizó lo que parece un secreto a voces: la irrupción de este tóxico en la clase media y alta, donde el problema se invisibiliza porque hay más y mejor acceso a la salud.

En el segundo panel, el kirchnerista Juan Cabandié criticó el tratamiento mediático que se le da al paco, constantemente vinculado con el delito. "En busca de rating, se muestra el tema recurrentemente pero no se lo explica, esto es muy prejuicioso", dijo el legislador. Julio Raffo, de Libres del Sur, denunció la supuesta complicidad entre policías y gendarmes con los traficantes de droga. Y puso un ejemplo: "Si alguien se escapa de la cárcel, se abre un sumario interno. En cambio, las cocinas de cocaína simplemente ‘aparecen’... Nunca se investiga si hubo complicidad entre el narco que hace la competencia a esa cocina y la policía".

A su turno, la única legisladora macrista que participó, Victoria Morales Gorleri, señaló respecto de los paqueros: "El problema no es el paco, el paco es la consecuencia de lo que ellos viven, el abandono en el que los dejamos hace años". Le siguió Gabriela Alegre, de Diálogo por Buenos Aires, que después de elogiar la valentía de la legisladora macrista, destrozó el "plan de trabajo" presentado por los ministerios de Salud y Desarrollo Social porteños: "No incluye la reducción de daños, no se dan alternativas, sólo contempla la internación compulsiva, no hay contención ni un incentivo a los familiares del adicto. Es sólo una estrategia de limpieza de calles y pasillos de la ciudad".

Comentá la nota