Juicio por Palomitas: dos testigos trataron de exculpar a Espeche

Dos coroneles retirados aseguraron ayer que el también coronel retirado Hugo César Espeche no tenía posibilidad de negarse a cumplir la orden de trasladar a los 11 presos políticos que luego fueron asesinados en la denominada Masacre de Palomitas.
Joaquín Cornejo Aleman, que en 1976 era segundo jefe del Regimiento de Caballería del Ejército en Salta, y Guillermo Zuviría, amigo personal de Espeche, brindaron sus testimonios en el juicio escrito que en los Tribunales Federales salteños se sigue contra los coroneles retirados Carlos Alberto Mulhall, Miguel Gentil y Hugo Espeche, por su participación en la matanza cometida en las cercanías de la localidad de Palomitas.

Ambos testigos fueron pedidos por la defensa de Espeche, a cargo del defensor oficial ad hoc Bernardo Sola, que trata de demostrar que el acusado, que en 1976 era capitán, solo cumplió órdenes cuando sacó a los detenidos de la cárcel de Villa Las Rosas y los llevó hasta el lugar donde fueron asesinados.

Cornejo Alemán sostuvo que cuando ocurrió la masacre estaba en Buenos Aires y que se enteró del hecho por teléfono pero fue muy poca la información que le dieron porque "de eso no se hablaba". El coronel reconoció que a pesar de que es pariente de Pablo Outes, nunca se acercó a hablar con sus familiares sobre este hecho.

Sobre Espeche dijo que no era el único oficial que podría haber realizado el traslado, y que el acusado no tuvo posibilidad de negarse a una orden en tal sentido.

A su turno Zuviría dijo que como jefe de una subunidad Espeche estaba obligado a cumplir las órdenes del jefe de unidad, es decir Mulhall, siempre que estuvieran dentro del marco de la ley. De la audiencia, realizada en el Juzgado Federal Nº 2, participaron miembros de organismos de derechos humanos y los abogados querellantes Tania Kiriaco y Gabriel Sánchez, por familiares de las víctimas; Martín Avila, por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación ; Flavia Salim, por la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, y Fermín Aranda, por la Universidad Nacional de Salta.

Para hoy está previsto el testimonio del militar retirado Luis Yago de Gracia, que fue jefe de la Policía de Salta entre 1979 y 1980. Hay otro testimonio previsto para el 12 de este mes y Espeche, que pidió ampliar su indagatoria, se presentaría el 14. Tras esto ya podrían presentarse los alegatos de las partes y la causa quedaría en condiciones de que se dicte sentencia.

"Asesinos y cobardes"

¿Dónde está el cuerpo de Víctor Brizzi? La pregunta, que desvela a Cristina Cobos desde que el joven fuera desaparecido, el 8 de marzo de 1976, cuando cumplía el servicio militar en el Regimiento de Caballería del Ejército Salta, la sufrió ayer (aunque por motivos distintos) el coronel retirado Joaquín Cornejo Aleman, que en aquella época era el segundo jefe del Regimiento.

Cornejo Alemán salía de la oficina donde se le tomó declaración y se topó con la pregunta: "Dónde está el cuerpo de Víctor Brizzi?", quiso saber Cobos, que fue esposa del joven desaparecido.

"¿Cómo me pregunta eso? Yo no tuve nada que ver", se quejó el militar. Cobos le recordó el cargo que ocupaba en marzo de 1976 en el Regimiento salteño. "No se hacen cargo de nada", completó, acompañada por Nora Leonard, familiar de dos víctimas de Palomitas, Celia Leonard de Avila y Benjamín Avila, y de Hugo Tapia, de la organización Encuentro Memoria Verdad y Justicia.

Cornejo Aleman intentó excusarse nuevamente y luego, acompañado por su hijo, Matías Cornejo Vela, ujier del Poder Judicial Federal, emprendió la retirada, pero el grito de Cobos lo detuvo: "Asesinos y cobardes", lo acusó reiteradamente. Parecía que el militar iba a decir algo más a los familiares que lo increpaban pero solo le pidió a la secretaria Isabel Falú: "Quiero que quede constancia en acta", y se retiró seguido por los insultos.

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