Juicio en Francia por uno de los mayores escándalos políticos

Juicio en Francia por uno de los mayores escándalos políticos
Sarkozy acusa al ex premier De Villepin de intentar ensuciar su carrera política.
El juicio por el mayor escándalo político de los últimos 20 años en Francia comenzará hoy. Se trata del llamado "caso Clearstream", que incluye intrigas con cuentas bancarias falsas, luchas de poder en los más altos niveles del Estado y manipulaciones de agentes secretos y altos empresarios. Como condimento esencial, el litigio enfrenta a dos de las máximas figuras políticas del país: el ex premier Dominique de Villepin, acusado de haber intentado ensuciar la carrera del actual presidente, Nicolas Sarkozy, quien es uno de los principales acusadores.

Los hechos se remontan a la venta por Francia a Taiwán de unas fragatas en 1991 que fue investigada por la justicia francesa ante la sospecha de que personalidades políticas e industriales recibieron coimas. El caso resurgió desde 2003 cuando se supo de la existencia de una lista de los supuestos implicados, entre los que se mencionaba a Sarkozy. Luego, trascendió que muchos de los datos de la nómina eran falsos, aunque De Villepin -entonces canciller- no informó a Sarkozy -a la sazón, ministro de Finanzas- con la intención de generar sospechas en su contra. El hoy presidente disputaba ya entonces con De Villepin la candidatura presidencial en la interna del oficialismo.

En esa listado hay nombres de varios cientos de personas, entre los que se encuentran altas personalidades del Estado, dirigentes de grandes empresas o de medios de comunicación, pero también del espectáculo, como la modelo y actriz Laetitia Casta.

Con la filtración a la prensa de la existencia de la lista, las tensiones en el seno del Gobierno llegan entonces a un punto álgido, mientras un Villepin que en unos meses iba a ser promocionado por Chirac como primer ministro -estará en el cargo hasta mayo de 2007- afirma que no había informado a Sarkozy ni a otros funcionarios por razones de confidencialidad.

Sarkozy, que avanzaba en sus ambiciones poniéndose al frente del partido conservador UMP y, en segundo lugar, controlando los servicios secretos como titular de Interior, promete en privado que colgará "de un gancho de carnicero al cabrón que ha montado este escándalo" para impedirle ser candidato a la presidencia de la República, según revela la prensa.

De Villepin es uno de los cinco acusados, junto con otros ex funcionarios políticos y de los servicios secretos, bajo el cargo de "complicidad en denuncia calumniosa, complicidad en el uso de documentos falsos, ocultación de robo y ocultación de abuso de confianza". El proceso sobre un supuesto complot convertido en asunto de Estado durará más de un mes. El ex primer ministro, que es pasible de una pena de cinco años de prisión y una fuerte multa, siempre negó los hechos.

Tras una sorda batalla entre los dos hombres, Sarkozy fue el candidato presidencial de la derecha y ganó las elecciones en 2007. Junto al presidente hay otras 38 personalidades cuyos nombres aparecían en las listas que buscan que el proceso restituya su buen nombre.

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