El juicio al carnicero de los Balcanes

El primer día de juicio por crímenes de guerra y genocidio contra el ex líder serbobosnio Radovan Karadzic duró apenas media hora. Los jueces del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) aplazaron el inicio del proceso para darle la oportunidad al "carnicero de los Balcanes" de que reconsidere su postura y comparezca hoy en la sala del tribunal.
Karadzic había anunciado la semana pasada desde su celda en La Haya que no se presentaría ante los magistrados porque necesita "más tiempo" para preparar su defensa. Ayer el juez que preside el caso, O-Gon Kwon, respondió que "existen medidas que se pueden aplicar si el acusado sigue obstaculizando el proceso".

El juez surcoreano precisó que "en determinadas circunstancias" el juicio puede celebrarse en ausencia del acusado, al que también se le puede asignar un abogado defensor incluso en contra de su voluntad. Después de 15 meses de preparación, Karadzic ahora pide diez meses más para poder defenderse a sí mismo ante el tribunal que lo juzga por once delitos cometidos durante la guerra de Bosnia (1992-1995). Los cargos de genocidio incluyen el asesinato en 1995 de unos ocho mil musulmanes en la ciudad bosnia de Srebrenica y a las doce mil víctimas civiles del asedio de Sarajevo.

La decisión de aplazar el juicio hasta mañana no fue bien recibida por los representantes de las 25 asociaciones de víctimas que se congregaron ante las puertas del tribunal. En la planificación inicial del proceso, Karadzic tendría dos días la próxima semana para exponer sus argumentos de defensa pero todavía no está claro si será así o si el acusado procederá a abrir su caso una vez que la fiscalía termine de presentar sus pruebas, para lo que cuenta con un total de 300 horas.

El TPIY, que planea cerrar sus puertas en 2013, quiere evitar que el juicio a Karadzic se convierta en un megaproceso como el que llevó adelante contra Slobodan Milosevic. Aquel juicio terminó abruptamente en marzo de 2006 luego de cuatro años cuando el ex presidente yugoslavo apareció muerto en su celda por un presunto infarto.

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