Juicio a Abel Miguel: el ex intendente tendrá la última palabra

Expresión de voluntad del procesado". Ese es el nombre técnico que colocará al ex intendente Abel Miguel frente al Tribunal que decidirá si debe o no pasar un tiempo en prisión.
La cita es el 28 de diciembre, a las 13, y la expectativa es alta. Miguel podrá expresar sensaciones, impresiones y dar su verdad sobre el juicio que lo trajo de vuelta a la escena pública de la ciudad como en sus tiempos de intendente, pero de la peor manera.

Es que, desde el 20 de agosto pasado, las idas y vueltas de este largo y engorroso proceso judicial ocupan y preocupan a Junín. No es difícil de entender. Uno de los políticos más relevantes de la historia contemporánea de nuestra ciudad puede ser condenado por el mal uso de la confianza –y el dinero– que el pueblo le concediera durante 20 años a través del voto.

Está claro que para Miguel las acusaciones son infundadas. El viernes, su abogado defensor, Darío De Ciervo, calificó con una agresiva elocuencia al particular damnificado de "francotirador procesal" y al fiscal que llevó la causa de "funcional a un resentimiento".

Fue durante el segundo alegato de la defensa, la anteúltima pieza del rompecabezas que el Tribunal debe armar para dictar un fallo que se anticipa riesgoso por la complejidad de un proceso que tuvo mucho de tecnicismo financiero y de presión social cruzada.

La última pieza, como se dijo, es la del propio ex intendente. Miguel tiene una oportunidad de relativizar o rechazar los cargos que, según los pedidos de condena, lo pueden dejar hasta ocho años en prisión.

Será la primera vez en este juicio que asuma un verdadero protagonismo. Hasta ahora, la capacidad para enfrentar los problemas que demostró en su larga carrera como político había estado sumida en un proceso en el que no podía intervenir.

Su campo de acción se redujo a apenas algunos gestos o comentarios al oído de su abogado. La situación cambiará en algunos días más.

Miguel tendrá la última palabra para impresionar a los jueces.

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