"Hay que jugar".

SAN LORENZO: Ese es el mensaje que un preocupado Russo le bajó al plantel tras el clásico en Salta, en el que San Lorenzo peleó más de lo que jugó.
Aun con el flojo rendimiento futbolístico a cuestas, existe conformidad por el trabajo de pretemporada. Pero un nubarrón impide que el presente Cuervo sea radiante: el comportamiento de los jugadores en el partido con River y la expulsión de Gonzalo Bergessio removieron todavía más las aguas que en este verano nunca llegaron a estar calmas. Hacia afuera del vestuario, la voz de Miguel Angel Russo predica que "no hay que hablar ni de Falcao ni de Méndez. Hay que jugar y nada más", de acuerdo a sus declaraciones en Salta, similares a las que expresó puertas adentro. Sin embargo, se sabe que en el cuerpo técnico, y más arriba, hay malestar porque no se saben manejar situaciones de juego como las del miércoles.

Es que mientras se sigue debatiendo acerca de la bonhomía del colombiano, los futbolistas de San Lorenzo no logran controlar el instinto asesino que Falcao despierta en ellos. Y, amén del repudio de los hinchas, también se percibe fastidio dirigencial. Siguiendo los tristemente célebres códigos futboleros, ninguna voz oficial se alzará criticando a los jugadores. Pero lo cierto es que los faltazos de Andrés Silvera a las prácticas durante el torneo pasado sacudieron la modorra, que se esfumó cuando Juan Manuel Torres y Damián Martínez llegaron tarde a la concentración en Mar del Plata luego de un día libre: el cuerpo técnico está en una encrucijada, que tiene que ver con la tensión que debe imprimirles a las riendas para guiar al plantel. De hecho, se supo que las horas posteriores al partido con River fueron lúgubres para Russo, quien, en su análisis, no vio con buenos ojos que sus dirigidos se salieran de sus casillas porque un rival les habló y hasta le gritó el gol en la cara a Orión. Por más que el técnico haya afirmado que "San Lorenzo es un equipo con temperamento", sabe que Falcao sacó de quicio, al menos, a los más vehementes de sus muchachos. "Esto no nos puede volver a pasar", se escuchó decir al entrenador en pleno vuelo hacia Baires. Y claro: River visitará a San Lorenzo en la cuarta fecha del Clausura, con Falcao como ariete...

Para colmo, la expulsión de Bergessio y su entredicho con Gerlo rebasaron el vaso. Habituales habitantes de la zona de vestuario del estadio Martearena le contaron a Olé que más allá de lo que se vio por TV, los insultos siguieron. Así como se invitaron a pelear, quisieron concretar: a la distancia, se insultaron y tuvieron que ser frenados por miembros del staff de seguridad. "Estoy caliente, lo quiero agarrar a ése", se escuchó decir a Gerlo, quien quiso ir hasta el otro vestuario. Pero le cerraron la puerta en la cara. Antes, hubo puteadas varias y amenazas. Luego, Bergessio se fue refunfuñando: "Que éste les pegue a todos en la cancha, pero que afuera no se haga el loquito". Por eso Russo está incómodo, aunque diga que "fue un partido común y normal. Y nada más". ¿Nada más? Los dirigentes y colaboradores económicos del club también se quedaron con un sabor amargo por la actitud general, de querer agredir al rival en vez de intentar superarlo futbolísticamente y demostrar la valía del que es considerado por muchos como el mejor plantel del país. Por eso, no se descarta que Rafael Savino se reúna en estas horas con los referentes para pedirles mesura, sobre todo en el arranque oficial del semestre, con un febrero que deparará cuatro partidos por el Clausura y dos por la Copa.

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