Jugar la dama y no arriesgar

Por: Ricardo Kirschbaum

Macri ha decidido atrincherarse en la Ciudad. Es su prioridad máxima porque prefiere tener un seguro político que lo preserve, en lo posible, de los vientos huracanados de la crisis, cuyos efectos ya se se sufren aquí. Y si esas ráfagas golpean a la Ciudad más rica, a las regiones más pobres han comenzado a zarandearlas.

En la lectura, entonces, prevaleció ese reflejo de conservación que calzó como un guante a la estrategia del Jefe de Gobierno: controlar los riesgos de una campaña nacional y no exponerse demasiado con la suerte electoral de sus aliados circunstanciales. En un tiempo en el que la crisis económica puede devorar rápidamente la base política de los candidatos. Para evitar este peligro, se decidió a desdoblar las elecciones.

Otra vez se vio aquí la mano y la influencia de Jaime Durán Barbas, el estratega ecuatoriano al que Macri escucha y respeta. Lo principal para este anuncio, que se precipitó luego de la primicia de Santiago Fioriti en Clarín, fue haber convencido a Gabriela Michetti de la necesidad de que sea ella la que ponga la cara por el macrismo para garantizar un triunfo en la Ciudad.

Michetti deberá renunciar al cargo por el que fue votada para presentar su candidatura y cumplir con las necesidades políticas de su jefe.

Se especula que su postulación garantizaría una mayoría macrista en la Legislatura.

También abre un interrogante sobre un posible acuerdo subterráneo con Carrió -algo que habría impulsado Michetti en su negociación con Macri- para despejarle el camino al removerle el peligroso desafío que le que planteaba la candidatura en octubre de la actual vicejefa.

La política comarcal sigue siendo prioridad para Mauricio Macri.

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