"El jugador es un foco mediático"

Jorge Valdano justifica las contrataciones galácticas de Real Madrid en la diferencia futbolística que sacó Barcelona; el ex campeón mundial cree que cambió la visión sobre el futbolista, al que se lo considera un modelo social
MADRID.- Está como más joven Jorge Valdano, y tiene ya 54 años. Sigue siendo dueño de un discurso circular pero preciso, aunque ahora que es director general del Real Madrid (y adjunto al presidente Florentino Pérez) mide mucho más lo que tiene que decir. Lo mide, pero lo dice. Cuando conversamos con él, Valdano ya ha superado las primeras pruebas mediáticas: la ronda de los grandes futbolistas contratados por el club ha suscitado una ilusión enorme en la afición, que terminó la temporada sacando, con ira, pañuelos blancos, sobre todo porque el Barça de Guardiola los había humillado. El ejercicio de autoestima ha costado mucho dinero; de hecho, el club se sitúa en lo más alto de una pirámide de dinero que ha mareado a los propios y a los contrarios. El dinero se va a pagar, nadie lo duda, dice Valdano. ¿Y tiene miedo de que la fabricación de esta ilusión se resuelva con un fiasco? El fútbol es un azar. Valdano cree en ello. Su discurso nunca ha sido el del fútbol de los resultados; no es un resultadista. Aquí lo explica.

-¿Cómo siente de nuevo la competencia? No es lo mismo comentar, donde tiene que ser más o menos ecuánime, que ponerse en la cúspide de un equipo?

-Estamos en una época en la que el club compite contra sí mismo. Es el momento en que tienen que llegar jugadores, y otros tendrán que irse, inevitablemente. Todavía no hemos agrandado la mirada. La mirada aún no abarca a los rivales, a la Liga, a las dificultades que están implícitas en la competición. De modo que es muy difícil vislumbrar ahora cómo me siento en la competencia?

-Ese proceso de entrada y salida de futbolistas debe de ser muy duro? Usted mismo decía el otro día que no se puede humillar a nadie usando el número de su camiseta para otro?

-Cuando aún pertenece a otro futbolista que sigue en el club. Pues sí, es muy duro. Hemos fichado jugadores muy importantes que producen una fascinación en la opinión pública. Pero también producen fascinación en los colegas. Todos aspiran a formar parte de este proyecto que en muy poco tiempo ha generado esa enorme seducción? El fútbol también sufre la crisis, de manera que el mercado se ha empobrecido. Pero nos está costando más sacarles la camiseta del Real Madrid a los jugadores que encontrar equipos interesados. Sí hay equipos interesados; lo que ocurre es que hay jugadores a los que les cuesta hacerse a la idea de que deben dejar el Real Madrid. Algunos entienden que dejar el Madrid ya es una pérdida, y no quieren renunciar?

-¿Y cómo se gestiona todo eso? Para los que vienen, esto es una felicidad, pero para los que se van debe de ser una gran tristeza. Y usted los conoce a todos.

-He entendido algo en este oficio: la única manera de respetar a un jugador es diciéndole las cosas con mucha claridad. Si uno tiene una decisión tomada, no hay que dilatar la comunicación: hay que decirle lo que has decidido de la manera más cruda posible, porque lo peor que lleva un futbolista es sentirse engañado.

-La gente dice que el Madrid ha cambiado de modelo. Pero ahí están esos tres representantes del Madrid de siempre, Alfredo Di Stéfano, Emilio Butragueño y Raúl, en la directiva o en el equipo. ¿Qué es el Real Madrid hoy?

-No se diferencia mucho de lo que fue desde finales de los cincuenta. Un club que tiene una visión claramente internacional, que aspira siempre a tener en su equipo a algunos de los mejores jugadores del mundo? El Real Madrid no se resigna a perder el liderato a pesar de que tiene una figura social que lo limita frente a aquellos que tienen un mecenas que ayudan a cuadrar las cuentas: el Chelsea de Abramovich, el Milan de Berlusconi, el Inter de Moratti, la Juventus de Agnelli? Al Real Madrid le tienen que salir las cuentas, y para eso es necesario adaptarse a un mundo nuevo. Pero no hay que olvidar que Bernabéu fue uno de los creadores de la Copa de Europa, y desde entonces la vocación internacional del Real Madrid empezó a ser una seña de identidad. Hizo algo muy atrevido: construir un estadio para 120.000 personas. Y para llenar ese estadio luego tuvo que ir a buscar a grandísimas figuras internacionales? Ahora un club ya no tiene que llenar el estadio, eso está prácticamente asegurado. Ahora hay que tratar de llegar a audiencias remotas. Y, otra vez, para eso es necesario captar a los talentos más grandes del mundo del fútbol.

-Esa urgencia les ha llevado a lo que la gente llama "un modelo nuevo". Y no es tan nuevo. Los grandes clubes lo aplican, tarde o temprano. Ahora bien, la afición los jalea ahora pidiendo más y "el otro", el Barça, compite por los mismos? Ronaldo, Ribery, Villa? Ambiciones paralelas por conseguir a los mismos. Como los castings de las grandes películas.

-Lo que ocurre es que jugadores para grandes equipos tampoco hay demasiados. En el fútbol está ocurriendo lo mismo que en muchas profesiones: hay un número muy pequeño de gente que marca una diferencia de prestigio económico y un número muy grande de gente que, digamos, tiene menores posibilidades? En el fútbol, jugadores aptos para llegar al Real Madrid o al Barcelona, ponerse la camiseta y triunfar al día siguiente, no hay más que 10 en todo el mundo.

-Por eso coinciden?

-Por eso coincidimos buscando a los mismos. En cuanto al modelo, creo que no es que estén cambiando los clubes, está cambiando la sociedad. Basta ver lo que fue la presentación de Ronaldo y hacer un somero análisis sociológico para ver que ahí había mucha gente joven, muchas mujeres, muchos inmigrantes. Hubo un deseo muy relacionado con esta sociedad mediática que es el poder decir: "Yo estuve ahí". Hay algunos elementos que el fútbol refleja muy bien, como siempre, pero que tienen que ver más con lo que rodea al espectáculo, con lo que ocurre en los márgenes del campo hacia fuera, que con lo que ocurre en los márgenes del campo hacia dentro. Eso sigue siendo un terreno casi primitivo, en el que han cambiado muy pocas cosas.

-En ese terreno hay una competencia cada vez más salvaje. Imagine ahora a los chicos que juegan en su primer equipo argentino, Las Parejas, o en el primer equipo de Cristiano Ronaldo, en Azores. Los chicos querrán ser usted, Cristiano, Villa? ¿Cómo se vive a esas edades la competición? ¿Cómo influyen hoy los medios?

-Hay algunas perversiones, como la de pensar que a un chico con 12 años ya se le puede tratar como a un profesional del fútbol; se llega a pensar que pueden convertir a un chico de 12 años en sostén de la familia, emular las grandes figuras no por la parte esencial, sino por lo secundario... He visto a un muchacho metiendo un gol y besándose luego el anillo, como hace Raúl. Raúl se besa el anillo como homenaje a su mujer; ese muchacho no tiene anillo, ni mujer, pero tiene a Raúl como modelo y empieza por imitar lo secundario. De Raúl hay que imitar su entrega, su profesionalidad, su capacidad de superación. Su ambición. Desde ese punto de vista, es un modelo que para los chicos puede resultar muy inspirador. Pero entiendo que todo tiene que ver con una gran fantasía: todo padre quiere tener en su hijo a una gran figura en ciernes. Creo que eso termina provocando malentendidos de todo tipo.

-Dice usted que el fútbol ha cambiado por fuera, que por dentro sigue siendo lo mismo? ¿De veras? ¿El fútbol que usted hacía en Las Parejas es el mismo que el que va a hacer ahora Cristiano Ronaldo en el Real Madrid?

-Ha cambiado la visión sobre el fútbol y sobre los futbolistas. Nosotros éramos sólo futbolistas. Hoy un jugador es un modelo social, un modelo publicitario, es un foco mediático mundial. Eso, lógicamente, cambia la psiquis del hombre que juega. Desde que el árbitro indica el comienzo del partido, por la cabeza de un futbolista pasan más o menos las mismas cosas que pasaban por la cabeza de un futbolista hace 50 años: a esa pelota llego, a ese pelota no llego, el rival tiene el cuerpo inclinado por este lado, me voy a ir por éste? Toda esa tormenta de ideas que hay en la cabeza de un jugador quizá se desarrolla a más velocidad, con más sentido táctico. Pero al final la lucha sigue siendo con el balón y contra un rival.

-Antes decía usted que hay padres que a los 12 años ya quieren que sus hijos sean celebridades. ¿Cómo pueden combatir los directivos del fútbol esta ilusión colectiva? ¿Cómo bajar a la realidad a los padres?

-Es muy difícil. En el anterior ciclo como director deportivo del Real Madrid terminamos creando, primero, una escuela de valores para que los chicos supieran exactamente qué representaban cuando se ponían la camiseta del Real Madrid. Luego la tuvimos que complementar con una escuela de padres, para que los mensajes de los entrenadores y los mensajes de los padres tuvieran cierta armonía, para que no hubiera dos tipos de influencia en los chicos. He visto en los últimos meses llegar a España chicos de 13, de 14 años, que fueron invitados por algún club a formar parte de las divisiones inferiores. A cambio de esa oportunidad, los clubes les dan a los chicos un dinero. Los padres de estos chicos abandonan sus trabajos para acompañarlos a esa aventura, de manera que con esas edades los muchachos se sienten sostenes de sus familias. Eso, lógicamente, le agrega angustia a lo que tendría que ser una aventura placentera.

-Se fijan en Messi.

-El tema es que un Messi tiene muchísimo más peso que los miles de Messi que se quedaron en el camino. Porque los miles de Messi que se quedaron en el camino no salen en los periódicos. En cambio, Messi está permanentemente en los medios de comunicación. Eso digamos que tuerce la mirada de la gente: termina convirtiendo en un ejemplo lo excepcional, cuando en realidad el ejemplo hay que buscarlo en lo que es normal? Otra tentación que tienen los futbolistas muy jóvenes es abandonar los estudios. Muchas veces uno tiene que discutir con los padres. Ellos te dicen: "Mi hijo ha venido a Madrid a jugar al fútbol, no a estudiar". Pero, claro, el problema es que al primer equipo, a primera división, llegará un 2% de los 400 jugadores que hay dentro del Real Madrid, y uno no puede legislar para el 2%, uno tiene que legislar para el 98%. Es increíble, pero muchas veces, para resolver cuestiones tan obvias, hay que pelearse con un entorno muy agresivo.

-Es evidente que esta nueva etapa suya en el club proviene de una situación difícil del Madrid. Antes de empezar a jugar, ya han recuperado ustedes el ánimo. ¿De eso se trataba?

-De eso también se trataba. Eso también ejerce una influencia en la gente. Esta, digamos, es una empresa sentimental, no hay que olvidarlo nunca.

-Combatir esa desilusión ha costado mucho dinero.

-Teníamos que hacer un esfuerzo porque la diferencia futbolística que marcó el Barcelona la temporada pasada con respecto al Real Madrid fue grande, incluso más grande que la que marcó en la tabla de clasificación. El Real Madrid debe responder a ese desafío y lo hizo de una manera contundente. Este es un club que se lleva muy mal con el término medio, como todo el mundo sabe.

-Durante la temporada fue diciendo qué le parecía el Madrid, qué le parecía el Barça. ¿Ahora lo puede resumir?

-Entiendo que lo que nos pasaba se reconoció en el tipo de contrataciones que hicimos. Necesitábamos grandes talentos que fueran capaces de absorber la presión y darle al equipo un gran salto de calidad.

-Y enfrente estaba el Barça.

-El Barça en un momento de gracia. Todo le salió bien, y hasta muy bien. No hubo ni un solo jugador de Barcelona que estuviera por debajo de sus posibilidades. Por eso consiguieron algo excepcional: ganar tres títulos.

-¿Eso de qué depende?

-En primer lugar, de jugadores de gran nivel que están en un momento de plenitud. En segundo lugar, de una especie de inyección de pasión que les metió su entrenador. Creo que la llegada de Josep Guardiola, con su frescura, con la enorme identificación que tiene con un determinado tipo de fútbol y con el club mismo, terminó generando en el vestuario un estado de altísima emotividad que lo llevaba al campo.

-Si el modelo del Barça tiene tanta tradición, ¿cuál sería la tradición del modelo del Madrid?

-El Real Madrid se relaciona muy bien con el triunfo, incluso en momentos muy difíciles, como la temporada pasada: es un equipo que nunca se resigna. Este es uno de los valores que impregnó Di Stéfano desde el fondo de los tiempos, en el Real Madrid de la posguerra.

-Laporta (presidente de Barcelona) dijo que lo que ustedes hacen depende de grandes inversiones. ¿Le preocupa que eso lo piense más gente que su directo competidor?

-Este es el club más rico del mundo; es capaz de generar cada año el beneficio de, aproximadamente, 50 millones de euros. Dentro de un medio tan deficitario como es el fútbol, creo que ya es hora de que se empiece a ver al Real Madrid como un modelo y no como un problema. Real Madrid invierte en grandísimos jugadores porque eso es lo único que nos permite sostener nuestra situación de liderazgo, traer más aficionados, auspiciantes, atracción de los televidentes. La llegada de Cristiano Ronaldo o Kaká es el inicio de un círculo virtuoso que termina por beneficiar al Real Madrid en lo económico y en lo deportivo.

-Le pregunté a Miguel Pardeza (director del departamento de fútbol) por el mayor riesgo que usted tomó como entrenador: sentar a Butragueño. Cuando le toque a Raúl, también será usted quien le siente, me insinuó. ¿Esa posibilidad le inquieta?

-Raúl tiene un gran carácter y una gran inteligencia. No sé por qué los periodistas, ante esa situación que tiene que afrontar algún día Raúl, situación que consiste en tener más de 30 años, le pone más acento al carácter que a la inteligencia. Confío mucho en la inteligencia de Raúl, y la inteligencia está para resolver situaciones complejas. De manera que estoy tranquilo.

-¿Y el horizonte de esa situación no le resulta complejo?

-Tarde o temprano, Raúl se tendrá que enfrentar al final de su carrera deportiva. De momento, en la última temporada ha metido veintitantos goles, de manera que eso le sigue haciendo gran protagonista del Real Madrid. Si llega alguien que dé más que él, será importante desde un lugar secundario. Si nadie es capaz de estar por encima de él, seguirá teniendo el lugar del protagonista que tuvo durante 15 años.

-Llevamos más de una hora hablando, salió el nombre de Guardiola, pero no se ha dicho ni media palabra de Manuel Pellegrini.

-Ya llegará el momento Pellegrini. Este verano tampoco apareció en escena Guardiola. Sencillamente, la mirada estuvo puesta en otro lugar. Cuando empiece la Liga, los medios de comunicación le darán la bienvenida a Pellegrini.

-Para bien o para mal.

-Sabemos que ese puesto en un club de la dimensión del Real Madrid está hecho para gente de una personalidad superior. Pellegrini está ante ese desafío y creo que está preparado.

-Le veo más joven. ¿Qué le rejuvenece?

-Hacer cosas, meterme en líos. Eso es lo que me ayuda a sentirme vivo. Pasé por malas circunstancias a lo largo de mi vida; digamos que algunas de ellas fueron difíciles, y me hicieron cambiar las prioridades y perspectivas, pero creo que la vida hay que agitarla permanentemente. Agítese antes de usarla, como los envases. Eso es lo que hay que hacer con la vida.

212 millones de euros lleva invertidos Real Madrid en la contratación de cinco refuerzos: Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema, Albiol y Granero.

* Para Pellegrini, al plantel le sobran cinco jugadores

Si bien está satisfecho por los refuerzos, Manuel Pellegrini sigue inquieto porque se demora la depuración del plantel, que tiene cinco jugadores más del total de 25 que desea. "Es difícil trabajar con tanta gente", expresó el técnico de Real Madrid, cuyo equipo enfrentará hoy, en el estadio Bernabéu, a Al Ittihad, por la Copa de la Paz.

Dixit

* "Un Messi tiene más peso que los miles de Messi que se quedaron en el camino y no salen en los periódicos. Los padres abandonan sus trabajos para acompañar a estos chicos que se sienten sostenes de sus familias."

* "Basta ver lo que fue la presentación de Ronaldo y hacer un somero análisis sociológico para ver que había mucha gente joven, muchas mujeres, muchos inmigrantes. Hubo un deseo de decir ."

* "De Raúl hay que imitar su entrega, su profesionalidad, su capacidad de superación. Su ambición. Desde ese punto de vista, es un modelo que para los chicos puede resultar muy inspirador."

Comentá la nota