Jugador asesino.

Un futbolista mató de cuatro disparos a un hincha que lo cargó por perder la final local.
Ahora vengo". Los hinchas de Junior no sabían qué estaba avisando Javier Flórez, volante de Junior de Barranquilla, derrotado hace una semana ante Once Caldas en la final del torneo Apertura.

Fue cerca de las 11 en el barrio Los Robles, cercano al estadio Metropolitano, donde los Tiburones juegan de local. Flórez manejaba su Chevrolet rojo, cuando desde la vereda lo reconocieron algunos hinchas de su equipo. "Maleta, maleta, perdedor", le gritaron. Fue entonces cuando el volante les dio el aviso. Estacionó su auto a no más de 20 metros de donde estaba el grupo, se bajó con un revólver y disparó sobre la costilla de Israel Campillo, electricista de 24 años. La víctima se le abalanzó para forcejear y Flórez volvió a disparar. Campillo y sus amigos empezaron a correr, pero el futbolista los persiguió y remató a Campillo. Según el diario El Heraldo, cuatro balas mataron al hincha. Otros dos disparos no dieron en el cuerpo.

Flórez huyó por una zona de árboles cercanos. Los hinchas que sobrevivieron y otros testigos rompieron el parabrisas y otras partes del auto del jugador. Flórez estuvo prófugo hasta las 14, cuando se entregó en la Unidad de Reacción Inmediata 1, del municipio de Soledad, sector metropolitano de Barranquilla.

Nadie tiene dudas de que fue el autor del asesinato, por el que, por la legislación colombiana, puede caberle una pena de hasta 40 años de prisión. El mínimo es de 20. Para esto, debe aceptar su culpabilidad antes de empezar el juicio. Y una vez en la cárcel, tendrá la posibilidad de reducción a 15 años si muestra buena conducta.

En el Chevrolet, la policía encontró botellas de cerveza, lo que sirvió para corroborar la versión de que estaba alcoholizado cuando asesinó a Campillo.

Otros datos periodísticos señalaron que, cerca de las 4 de la mañana, Flórez había agredido de un culatazo de pistola a un vecino que le pidió que bajara el volumen con el que escuchaba música.

Los familiares de la víctima hablaron con algunos medios de comunicación y reclamaron a los gritos por justicia y se condene a Flórez, por su intolerancia.

El jugador no tenía antecedentes de violencia. Había sido campeón con Junior en el 2004, con la conducción del Zurdo López. También fue dirigido por Carlos Ischia.

Flórez quedará en el prontuario de las tragedias del fútbol colombiano.

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