Una jugada audaz

Por Maximiliano Montenegro.

Cristina firmó nomás el súper DNU, que este diario anticipó hace una semana, en su versión más audaz. El decreto de necesidad y urgencia 1801, publicado ayer en el Boletín Oficial, amplía el Presupuesto 2009 en 24.000 millones de pesos.

Cristina firmó nomás el súper DNU, que este diario anticipó hace una semana, en su versión más audaz. El decreto de necesidad y urgencia 1801, publicado ayer en el Boletín Oficial, amplía el Presupuesto 2009 en 24.000 millones de pesos. Como también adelantó Crítica de la Argentina, la norma contiene un dulce: prevé un pago extra de fin de año por única vez de 300 pesos para los jubilados.

Pero en esencia es otro trago amargo para el Congreso, que una vez más será salteado a la hora de definir la llamada ley de leyes, el Presupuesto de la Nación, una facultad indelegable de los legisladores. Ayer, varios diputados y senadores, incluso del oficialismo, se comunicaron con el Ministerio de Economía, porque ignoraban a cuánto ascendía la extensión presupuestaria: para llegar a los $ 24.000 millones, hay que sumar todas las partidas incluidas en las 550 páginas de los tres anexos del decreto.

El súper DNU de Cristina es una jugada para garantizar a la administración K el manejo sin interferencia de la caja fiscal en 2010, cuando enfrente una mayoría legislativa opositora.

La ley de Presupuesto fija siempre un tope al gasto: se puede gastar menos, nunca más. Semejante aumento del techo del Presupuesto 2009, no podrá ejecutarse en el corriente año. Según los propios números oficiales, este año el gasto real sería de unos $ 9.000 millones, mayor al previsto en el presupuesto original.

Así, la movida apunta a dotar de libertad al Ejecutivo para gastar más el año próximo sin intervención del nuevo Congreso.

El artículo 42 de la Ley de Administración Financiera dice: "Los gastos comprometidos y no devengados al 31 de diciembre de cada año se afectarán automáticamente al ejercicio siguiente, imputando los mismos a los créditos disponibles para ese ejercicio". En otras palabras, todo gasto comprometido este año, pero no ejecutado, eleva el techo de gasto autorizado para 2010.

El Presupuesto 2010 prevé un incremento del gasto público primario (antes del pago de intereses) de sólo 12,3% respecto de este año. A primera vista, esa cifra sorprendió a la mayoría de los analistas, porque para cumplirla el Gobierno debería implementar un "ajuste", pisando el freno de las erogaciones, que este año crecen al 25% anual. Fue la única manera que encontró Amado Boudou de armar un presupuesto sin un gran agujero fiscal.

Con el súper DNU, el Gobierno contará entonces con una autorización de gasto de $ 15.000 millones adicional ($ 24.000 millones menos $ 9.000 millones ya ejecutados) al techo fijado en el Presupuesto 2010. ¿Cómo se financiará? Probablemente con una mayor recaudación si la economía crece por encima del módico 2% previsto en el Presupuesto 2010, o bien con mayor endeudamiento.

Sí o sí, Cristina debía firmar este decretazo antes del 10 de diciembre: la actual mayoría oficialista en el Congreso neutralizará cualquier objeción y quedará ratificado. Una vez elevado el límite máximo de gasto autorizado, el año próximo la reasignación de partidas presupuestarías podrá efectuarse a través de simples decisiones administrativas del jefe de Gabinete.

Sin este súper DNU los Kirchner corrían el riesgo de que cualquier ampliación del Presupuesto de 2010 fuera revisada por un Congreso opositor. En el oficialismo dicen que esta fórmula garantiza la "gobernabilidad". Y que complementa a una serie de leyes aprobadas en las últimas semanas: prórroga de la emergencia económica, del impuesto al Cheque y del impuesto a las Ganancias. Todo hasta el final del mandato de Cristina

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