"Jugaba de 10 y dicen que algo sabía".

El presidente de Boca dice que sabe de fútbol pero que el club necesitaba un profesional como el Virrey. Y reconoce: "La última palabra la tiene Bianchi".
¿Es verdad que no sabe de fútbol o fue una excusa para convencerlo a Bianchi?

-Yo sé de fútbol como todos los argentinos que opinamos, pero creo que no tenemos el valor profesional. De táctica y estrategia en el bar opinamos todos. Creo que hay otras cosas donde los profesionales del fútbol se equivocan mucho menos. Pero seguro que todos los argentinos sabemos de fútbol.

-¿Y de qué jugaba?

-Jugaba de 10.

-¿De 10?

-Dicen que algo sabía...

Mira la Bombonera vacía y recuerda cada uno de los lugares que ocupó como hincha, pese al fuerte mandato paterno (su padre, también Amor, a los 88 años es vitalicio de Independiente). Hoy, Jorge Amor Ameal es el presidente de Boca...

-¿Está preparado?

-Lo van a decir los socios.

-¿Se siente preparado?

-Seguro. Si no, sería un irresponsable.

-¿Qué tiene que tener un presidente de Boca?

-Primero, ser honesto. Y después tenés que tener algunas cosas... Virtudes debo tener pocas, pero trabajo mucho, escucho...

-¿Cómo es el contacto con la gente?

-Bien, en la calle, la gente siempre te aporta ideas nuevas. La gente da todo.

-¿De quién fue la idea de Bianchi manager?

-Mía. Se me ocurrió en Manizales, cuando perdimos con Once Caldas. Carlos, en la soledad de la noche, había dicho que se iba. Entonces, le dije a un dirigente amigo: 'Es una barbaridad, Carlos debería quedarse toda la vida y ser el manager de Boca'. No quería que un resultado complicara su estabilidad. Cuando pasó lo de Pedro, inmediatamente, traté de cumplirlo... El equipo, con todos los problemas, había funcionado. Ischia había hecho un gran trabajo y me parecía una injusticia, más allá de lo que pasara, que se fuera. Por eso, hablé con Bianchi y le dije que él debía ser el manager.

-¿No lo buscó como técnico?

-Jamás dudé de la continuidad de Ischia.

-¿Por qué no lo ratificó antes, entonces?

-Porque habíamos dicho que lo íbamos a evaluar a fin de año. Pero ya teníamos todo claro.

-¿Es consciente de que la función de Bianchi conlleva riesgos?

-¿Por ejemplo?

-Que debilite la función de Ischia...

-No, yo lo hablé con los dos. Eso es imposible...

-Pero si Boca pierde dos partidos...

-Puede perder dos, tres... Ustedes me están planteando el avión que no llega y a mí me gusta ir a Ezeiza y...

-A veces...

-Cuando no llegan los aviones uno se pregunta por qué y pide que no vuelva esa crisis... Cuando uno decide algo tiene que estar convencido. Tiene que evaluar los riesgos...

-Por eso, ¿cuáles son los riesgos?

-Creo que esta situación no tiene riesgos

-¿Ninguno?

-Ninguno. Yo no los veo. Esto es algo nuevo y tiene el temor de lo nuevo. Ojalá que sea exitoso porque en Europa funciona. ¿Por qué no va a funcionar acá?

-¿Pero no es un desperdicio Bianchi como manager y no como DT?

-Es una opinión... La respeto, pero para nosotros es un acierto importante.

-¿El manager es más importante que el técnico?

-No, son funciones totalmente distintas, no se las puede comparar. Las dos se deben complementar. Y para que se puedan complementar ésta es la situación ideal: Bianchi e Ischia, entre ellos hay una relación. Si después esto es permanente, esta discusión no se dará más. Obvio que todo depende del éxito. Pero descarto el éxito de Bianchi. Y también planteamos que Ischia se quede con nosotros porque vamos a tener éxito.

-¿Antes de hablar con Bianchi habló con Ischia?

-Seguro.

-¿Y qué le pareció?

-Bárbaro. Cuando yo se lo planteo, él me dijo que me lo quería plantear a mí. Miren lo que son las cosas...

-¿Le costó convencer a Bianchi?

-No. Bianchi es hombre demandante de tiempo y de trabajo. Hoy le dije: estoy contento con el manager y con el amigo.

-¿Qué le sugiere que Bianchi diga que el técnico no murió?

-Me parece espectacular. Carlos es un hombre con mucha vitalidad, con tiempo, va a dejar muchas cosas en Boca.

-Pero dijo que no descarta volver a dirigir...

-Es un pensamiento de él. Conmigo, Bianchi manager tres años. Ahora, si llegara a pasar algo... No malo, eh, algo bueno, no sé, que Boca sigue ganando y mañana a Carlos Ischia lo convoque el Real Madrid... (gesto de darle la mano). Yo no pienso en el desastre y en la gente enojada con Ischia. Pienso en el hombre del éxito.

-¿Ahora quién va a tener la última palabra?

-La última palabra la va a tener Carlos Bianchi. Pero hablamos todos los días, dos horas a la mañana, dos horas a la tarde, y nos soñamos todo el tiempo.

-¿Bianchi tiene superpoderes, entonces?

-No le pongamos más cosas de las que tiene. El es el manager. El habla con Ischia, conoce el presupuesto, sabe cuáles son las necesidades... El es el que se ocupa.

-Si se cerró un contrato, ¿usted se entera?

-No se preocupen que está todo bien. Yo estoy contento.

-Así, usted cede todo protagonismo. ¿Es un exceso de humildad o falta de hambre?

-Es lo mejor para Boca. Y si le hace bien a Boca, me hace bien a mí. Voy a trabajar como todos los días, buscando nuevas ideas. Acá hay mucho más para hacer.

-¿O lo llamó a Bianchi porque se asustó con la responsabilidad?

-Por favor. Si yo les digo que desde Manizales pienso que tiene que ser el manager. Para nada.

-¿Lo de Bianchi lo consultó con Macri?

-No, no... Eh, hablamos con todos los dirigentes, no hay exclusividad de uno u otro.

-¿Y Macri le dio el OK?

-Me habló bien.

-¿Lo felicitó por la idea?

-En algún momento pensó que era algo revolucionario.

-¿Le advirtió que le iba a pedir mucha plata?

-De plata no hablo... Esta es un decisión unánime de 30 miembros de CD.

-Algunos protestaron...

-Pero no lo dijeron públicamente.

-Algunos, como Crespi, sí lo dieron a entender...

-Pero el tema es cuando llegás al terreno de la definición. Ahí podés votar en contra, no votar, y Juan Carlos Crespi tuvo una actitud para valorar.

-¿La situación económica del club está bien?

-Olvídense, el panorama es excelente. A ver... el fútbol argentino es deficitario. Pasa en todos los clubes y éste no es la excepción. Tenemos que buscar otros recursos porque los de acá están un poco acotados... Boca, por ejemplo, tiene al 10 de la Selección. Tiene a Palacio, a Battaglia... Para sostener esto hay que lograr mayores recursos. ¿Dónde están los recursos? Afuera. Aunque acá también. Pero lo que no podemos hacer es sacarle más plata a la gente... Hay contratos que revisar, como los de la TV, por ejemplo. Bianchi nos va abrir al mundo. Porque tenemos que instalar a Boca en Europa, en Asia, en Africa. Y hoy no alcanza con Internet, hay que tomarse un avión a Inglaterra o a China y negociar cara a cara.

-¿Si esas ventanas no se abren puede haber problemas económicos?

-No. Las ventanas están ahí... Estamos viendo el día (señala la ventana de presidencia). Y si no, uno se tiene que tirar por la ventana, jajaja

-Los contratos de Bianchi y de Riquelme son cifras muy elevadas...

-De plata no hablo por las necesidades que tiene la gente. Pero Boca no tiene problemas. Además, éste es el único club en el que los dirigentes avalamos la gestión con nuestro patrimonio. Yo no vengo a perder plata acá. Mi patrimonio no se pierde acá.

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