El juez Soto Dávila, de vuelta "al banquillo"

En su último acuerdo del año la Cámara Federal resolvió una de las causas más emblemáticas que estaba en el tribunal. EL LIBERTADOR había señalado que el caso lo tenía en sus manos desde marzo pasado para resolver la jueza Sotelo de Andreau, que por el sorteo debía emitir el voto en primer término.
Esta era una de las causas que parecían mostrar cierto grado de protección y espíritu de cuerpo, no contribuyendo a la mejor imagen del fuero federal. La sostenida acción del fiscal Oscar Resoagli y del fiscal general Germán Wiens permitieron que se eche una luz de esperanza para los tiempos que se vienen.

Que juzgar a un juez no es nada fácil sabido es, y hacerlo en Corrientes, doblemente difícil.

De hecho que en el caso en el que ahora se pronunció por unanimidad la Cámara Federal de Apelaciones, dejando sin efecto del sobreseimiento dispuesto en primera instancia, ya antes lo había hecho en el mismo sentido, dictando la nulidad y ordenando la remisión de la causa a primera instancia para proseguir la investigación.

Ello se hizo así, pero sin suerte. La conjueza que estuvo a cargo dictó, sin mostrar mucho esmero en medidas elementales que hacen al esclarecimiento del hecho, un nuevo sobreseimiento que hizo que los fiscales vuelvan a recurrir al Tribunal de Alzada, poniendo de manifiesto las serias y graves irregularidades del caso.

UNA PARTICULARIDAD NO MENOR

Hasta el año pasado la Cámara Federal de Apelaciones aprobaba, sin tomar intervención, la lista de diez o doce conjueces, todos abogados de la matrícula, propuestos por el mismo juez titular para actuar en aquellos casos en que fuere recusado o se inhiba de entender.

Un hecho, sin duda que al menos llama la atención pues se otorgaba la prerrogativa de que el juez federal pueda discrecionalmente "elegir" incluso a quienes, eventualmente, podrían llegar a investigar su conducta, lo cual en los hechos así ocurrió.

A esta singularidad de permitir que el magistrado proponga a los conjueces se sumó un sistema de sorteos de la nómina que dejó algo más que espacio para las dudas, sobre todo en un tiempo pasado en que la Cámara Federal resignó su poder de contralor y superintendencia, siendo cuando menos sugestivo la recurrencia con que algunas bolillas salían favorecidas, en desmedro de otras, lo cual se acentuó en los tiempos del corralito.

INHIBICIONES "A PIACCERE"

Otro elemento no menor fue que el juez federal supo inhibirse con algunos profesionales por un tiempo prolongado y, a posteriori, sin invocar causa, dejar de hacerlo, así como otro caso -quizás más grave- en que se inhibió de entender cuando actuó un juez superior en una causa penal. Mas no procedió de la misma forma con el mismo magistrado en una causa civil en la que pareció favorecerlo en un trámite signado por la rapidez.

EL TORO POR LAS ASTAS

En su último acuerdo del año la Cámara Federal, en un fallo que no se dio aún a conocer de manera oficial, hizo suyo el voto de la doctora Sotelo de Andreau, con lo que se dispuso revocar el sobreseimiento lo cual significa que la investigación del hecho debe continuar

Consultado sobre el caso, el fiscal Oscar Resoagli, ya de feria, se comprometió a abonar con datos y antecedentes al reintegrarse a sus funciones el próximo 19 de enero. Siempre bien dispuesto con la prensa, se excusó de hablar sobre el caso porque prefería hacerlo con los elementos de juicio en mano.

Lo cierto es que ahora, al volver a primera instancia, deberá desplazarse a la jueza interviniente, sustituyéndola por otro que será sorteado de entre la lista de conjueces, con lo cual será el tercer magistrado quien retome el caso. Los anteriores habrían sido, según las fuentes consultadas, el doctor Pérez Chávez y la doctora Pirsquen, los que aparentemente no habrían actuado con la amplitud que la Cámara Federal entiende debe hacerse.

En esencia, en el caso de marras, un detenido había denunciado que le ofrecieron "arreglar" la causa a cambio de dinero. Aparentemente "a posteriori" se produjo un interrogatorio en secreto por parte del juez y el secretario al testigo, y habría habido un cambio de su declaración inicial.

UNA SEÑAL PROMISORIA

En medio de los dimes y diretes, y del inevitable desgaste que soporta el fuero federal desde hace tiempo, esta decisión de la Cámara, sumada a otra no menos trascendente como la adoptada en el caso Tognola, que también involucra a Soto Dávila, muestra un cambio de actitud que hace a la imagen de la Justicia federal y que permite alentar mejores perspectivas.

EL CRITERIO DEL TRIBUNAL

Al resolver, la Cámara Federal consideró que la resolución recurrida pecaba de falta de motivación, no habiéndose analizado los posibles delitos en juego como sostuvo la Fiscalía, reprochándole al magistrado ahora desplazado que debió investigar más antes de cerrar apresuradamente el proceso con el sobreseimiento a Soto Dávila.

¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

Ahora la causa recalará por tercera vez en el Juzgado, donde se volverá a sortear otro juez. ¿La tercera será la vencida? Ya hace muchos años un destacado abogado del foro local dijo que en Corrientes era fácil encarcelar a los ladrones de gallina o a los cuatreros, no así a los jueces, que gozan de un medio oficial corrompido, en el que el delito pareciera no inquietar a nadie, viviéndose como en una piara, donde no se percibe el olor a lo nauseabundo.

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