Juez: En un país de choros, nos alcanza con ser decentes

De la hora y media que duró el discurso que pronunció Luis Juez ayer en la Vieja Usina, donde el Frente Cívico celebró sus primeros seis años de vida, apenas los últimos tres párrafos estuvieron referidos a su próximo desembarco en una banca de senador nacional, desde diciembre próximo.
Todo su alegato giró, en cambio, respecto a la necesidad de ganar la gobernación en 2011 y consolidar el triunfo ante el bipartidismo que esa coalición logró el pasado 28 de junio.

Con la mira puesta decididamente en la Casa de las Tejas, Juez cuestionó –sin nombrarlos– al peronista José Manuel de la Sota y al radical Oscar Aguad como sus potenciales rivales en esa pulseada. También (des)calificó a su ex socio Daniel Giacomino, a quien definió como "un raro pajarraco, mitad pingüino mitad ganso, que padecen los vecinos".

La reunión, que congregó a unos dos mil militantes, registró un trabajo previo en comisiones para definir la organización territorial del Frente Cívico. También se avanzó en el próximo relanzamiento de los equipos técnicos de la coalición.

A la hora de los discursos abrieron el fuego la senadora electa Norma Morandini y el intendente radical de Jesús María, Marcelino Gatica, quienes coincidieron en pedir mayor tolerancia dentro del Frente Cívico.

"No hay que temer a las crisis de crecimiento, tenemos que respetarnos. ¿Cómo no vamos a ser diversos y contradictorios si la sociedad misma es así?", dijo Morandini. "Somos una fuerza plural. Eso implica matices, que pensemos distinto, pero nos transforma en enemigos", resumió Gatica, en un tono similar.

Los planteos parecieron reflejar cierta efervescencia interna que quedó en la coalición luego de las elecciones legislativas, respecto a la estrategia a seguir: buscar aliados, consolidar dirigentes propios, distribuir más el poder interno, fijar posiciones políticas sobre temas de agenda, etcétera.

A su turno, Juez recogió parcialmente el guante, porque pasó a segundo plano las discusiones ideológicas y reivindicó su manual básico, con la honestidad como bandera. "Los vecinos quieren decencia, no discusiones ideológicas. ¿Cuánta ideología hace falta para tapar un bache o para gestionar sin robar? Nadie pudo decir que nosotros robamos. La gente lo valora y por eso nos vota. En un país de choros, con ser decentes nos alcanza para ganar elecciones", dijo, aunque insistió en que "hay que prepararse para gobernar".

Luego aludió a sus posibles rivales. De De la Sota dijo que "se la llevo toda (la plata) y va a hacer una campaña monstruosa"; y a Aguad le enrostró "el cierre de hospitales y escuelas". "Tenemos la obligación de ganarles para cambiar la provincia", arengó.

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