Juez mira ahora con simpatía hacia el PJ

La reunión con Schiaretti marcó un primer gesto, que desanda sus recientes coqueteos con el radicalismo.
Aunque por ahora las especulaciones están acotadas a quienes integran la mesa chica de decisiones que acompaña a Luis Juez, los resultados de las recientes elecciones potenciaron el debate interno en el seno del Frente Cívico, respecto a cómo y dónde puede crecer esa fuerza política para afianzar sus chances de ser opción de gobierno para la provincia en 2011.

En las legislativas, Juez ganó por cuatro puntos sobre la UCR y también sobre el PJ, aunque este último sufrió un drenaje de votos a partir de la existencia de una lista kirchnerista.

Pese a que faltan dos largos años para la pulseada por la Casa de las Tejas, el escenario hoy muestra tres fuerzas en virtual paridad, con sus más y sus menos: el peronismo, con el desafío de reorganizarse a partir de la interna programada para noviembre y "unificar" sectores; la UCR, envalentonada con la posibilidad de volver a terciar –después de varios años confinada a un protagonismo mínimo– en la pelea por el poder; y el juecismo, con el rótulo de primera fuerza, pero con grandes dilemas respecto a cómo recuperar votos en la Capital y crecer sólidamente en el interior.

"Está claro que solos se nos hace muy difícil llegar. Hay que buscar socios y esta vez no tenemos margen para equivocarnos", evaluó uno de los hombres con los que Juez habla de estrategia política.

En el juecismo hay opiniones para todos los gustos. Están los que quieren insistir con la UCR como aliada, los que buscan profundizar un camino propio y los que creen que llegó la hora de mirar hacia sectores peronistas.

Sin embargo, como telón de fondo asoma un diagnóstico recurrente: en 2007, la alianza con dirigentes dispersos del radicalismo, no fue suficiente para ganar, y el pasado 28 de junio también sufrió una cachetada la decisión de Juez de "cerrar" la lista de diputados con dirigentes propios, tramo en el que perdió con la UCR, lo que catapultó –justamente– a Oscar Aguad como candidato a gobernador.

Otro dato que arrojó la reciente elección, fue que, al margen de su bajón en la Capital, el Frente Cívico casi no creció en el interior (como en 2007, alcanzó el 22,5 por ciento de los votos), donde aparece como muy complicada la tarea de quebrar el voto al bipartidismo tradicional. Tierra adentro, no sobran las opciones. El Frente Cívico necesita desarrollar un esquema de dirigentes propios (lo que lleva tiempo y es complejo) o tratar de captar caciques territoriales del PJ y la UCR, que periódicamente relegitiman sus liderazgos.

Vuelta de tuerca. "¿No llegó la hora de empezar a mirar un poco más hacia el peronismo?", se escuchó en boca de varios juecistas en la semana siguiente a las elecciones.

La primera pista en ese sentido la dio el propio Juez, con un par de guiños tendientes a recomponer su vínculo con el gobernador Juan Schiaretti. Primero, se mostró satisfecho cuando le hicieron conocer que el gobernador lo había saludado por su triunfo electoral. "Me parece bárbaro, ese es el Juan que yo conocí", dijo, evocando épocas en las que ambos militaban en la misma vereda del PJ.

Después sobrevino el pedido de audiencia y la reunión de Juez con el gobernador, para hacer causa común en el Congreso en defensa de Córdoba.

Más allá de la figura de Schiaretti, con quien Juez dice que mantiene diferencias políticas, dentro del Frente Cívico ese gesto se leyó como un cambio de mirada hacia el universo del PJ en su conjunto y no tanto para con el propio gobernador.

"Hasta ahora, Luis había tenido palabras edulcoradas sólo para con los radicales y había criticado siempre al PJ. Parece que llegó la hora de revisar ese discurso y ver qué podemos sumar desde el peronismo", dijo un dirigente de la coalición.

Salvo el propio Juez y un puñados de referentes más (Ernesto Martínez, Juan Pablo Quinteros y Marcelo Cáceres, entre otros), en el Frente Cívico no son tantos los que provienen del PJ.

No obstante, la experiencia de coquetear con la UCR no fue todo lo fructífera que imaginaban en la coalición: esa sociedad a lo sumo facilitó ampliar el efecto capitalino de Juez e irradiarlo a tres departamentos del Gran Córdoba (Colón, Punilla y Santa María), pero, por contrapartida, algunos advierten que también fue evidente el reciente corte de boletas en sectores radicales en favor de Aguad.

El escenario que alimenta la teoría de algunos juecistas de ir por dirigentes del PJ surge de la falta de liderazgo en ese partido, donde Schiaretti (que no puede ser reelegio) no tiene toda la tropa alineada, como sí ocurría con José Manuel de la Sota cuando era gobernador.

Desde el Frente Cívico admiten que si bien en 2011 habrá muchos intendentes peronistas a la deriva, todas las especulaciones al respecto están atadas a lo que haga De la Sota en las internas de noviembre y si es que el PJ logra posicionar un candidato fuerte para la sucesión de Schiaretti.

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