El ex juez Julio César Rogiano fue condenado a tres años de prisión

Es por pedir coimas para “mejorar” la situación de un detenido y por estafar a la fundación del padre Edelmiro Gasparotto. Además de prisión, se le impuso inhabilitación absoluta perpetua y multa por la comisión de los delitos de exacciones ilegales agravadas y estafa.
El ex juez de Menores, Julio César Rogiano, fue condenado a tres años de prisión, en firme, inhabilitación absoluta y perpetua y multa por la comisión de los delitos de exacciones ilegales agravadas y estafa.

La resolución corresponde a la Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo Penal de nuestra ciudad que intervino en el caso del polémico magistrado.

Además, el fallo condenó a María del Carmen Leonardi a la pena de dos años en firme, como coautora de exacciones ilegales agravadas.

Esta resolución judicial es confirmatoria del fallo que dictara el juez de sentencia de la 5ª nominación; teniendo como fundamento jurídico, el proceso que con anterioridad había sido fallado por la segunda instancia de la Sala 1ª de la misma Cámara, conformada entonces por los doctores Rucci, Echauri y Villar, sentencia que fuera anulada oportunamente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, aplicando el caso jurisprudencial que como precedente se conoce como el caso Fraticelli.

“Yo te arreglo”

Todo comenzó en abril de 2003 cuando los padres de un chico que estaba detenido acudieron hasta el Juzgado de Menores para interiorizarse de su situación. Pero lejos de solucionar el problema, los padres del menor salieron y denunciaron que Rogiano les había pedido dinero para liberar al joven.

El inescrupuloso pedido había sido por 5.000 pesos. A pagar en dos entregas de 2.500 pesos, según confió hoy una fuente vinculada a la investigación.

La grave imputación llegó hasta el juez de instrucción, Diego de la Torre, el que ordenó la inmediata intervención de los agentes de Asuntos Internos.

Estos últimos se contactaron con la familia y convinieron la estrategia a seguir. Los billetes, previamente marcados, iban a ser entregados en tiempo y forma.

Así, los primeros días del mes de mayo de 2003, los familiares y el propio juez se encontraron en un bar en pleno centro de la ciudad. Pero a poco de juntar la plata con sus manos, los uniformados le cayeron al juez y lo apresaron.

Fue por más

En simultáneo otra maniobra de estafa lo tenía al entonces magistrado en el centro de la escena. La ciudad había sido castigada con la inundación. Entonces a la Asociación de Jueces de Menores de la Nación llegó una nota pidiendo dinero para ayudar a los inundados.

La nota supuestamente había sido remitida por el padre Edelmiro Gasparotto. Claro que el recientemente fallecido sacerdote, jamás había hecho semejante solicitud.

La investigación determinó luego que la firma del religioso había sido falsificada. Que la Asociación de Magistrados había enviado 3.000 pesos que nunca llegaron a la Fundación Gasparotto.

Incluso se supo que a la sede que agrupa a los magistrados llegó una nota de agradecimiento por el dinero enviado, con la “firma” de Gasparotto. Los peritajes demostraron luego que esa firma también había sido falsificada.

Fundamentos

En el fallo condenatorio, uno de los miembros de la Cámara, el doctor Pedro Sobrero consideró: “Convengo en señalar que en la especie resulta imprescindible determinar fehacientemente que los hechos se encuentran acreditados y a partir de ello realizar la subsunción legal. Según mi observación, en algunos casos se reconstruye la relación de manera diferente y se acude a la doctrina y jurisprudencia para determinar los tipos penales posibles y luego pensar en la calificación legal.

“No es que se trate de fijar moldes para la construcción de la sentencia, aun cuando estoy convencido del beneficio del sistema que mencioné como imprescindible, sino de señalar su conveniencia en ciertos supuestos, como el que me ocupa, en el que el delincuente se refiere al ex juez Rogiano aprovechó sus funciones de juez para consumar el delito, lo que repugna a cualquiera y más a quienes dentro del Poder Judicial nos desempeñamos como tales y debemos decidir objetivamente dentro de los parámetros constitucionales que aseguran el debido proceso, liberados de la tentación de sancionar con mayor rigor al previsto en la ley penal para el delito correspondiente”.

Cabe acotar que Julio César Rogiano fue cuestionado en numerosas oportunidades. Uno de los hechos con mayor repercusión fue la denuncia que realizó sobre el secuestro de su hija. También se lo vinculó con la entrega de un teléfono celular a un menor que había cometido varios delitos.

Comentá la nota