Con Juez (que no interrumpió vacaciones) y UCR, se pasa al uso político de los cortes

El jefe del Frente Cívico y Social y los radicales buscarán sacar provecho de la crisis energética. El gobierno prepara su respuesta.
El inicio de las sesiones ordinarias en la Legislatura marca en Córdoba el comienzo formal de las "hostilidades" políticas en la provincia. Tras el discurso del gobernador, el 1 de febrero, los legisladores de la oposición lanzan críticas por la falta de contenido en el mensaje, y los oficialistas celebran la precisión de la información brindada.

Este año no será distinto a los anteriores. La novedad estará en que el tema principal de discusión será la crisis energética provocada por la caída de un transformador de Epec (Empresa Provincial de Energía de Córdoba).

La oposición "politizará" el tema Epec, como ya lo ha venido haciendo el radicalismo con Ramón Mestre a la cabeza. Ahora, se sumará Luis Juez, quien pidió que le reserven la silla que le corresponde como presidente del Partido Nuevo en la platea del recinto legislativo.

Juez no interrumpió sus vacaciones para venir a «sufrir por Córdoba por la crisis energética, y prolongará el descanso hasta mañana por la mañana. En la Legislatura, en las tradicionales declaraciones posteriores al discurso del gobernador, previsiblemente desatará los cuestionamientos a la Casa de las Tejas.

Leading case

El plan del juecismo consiste en mostrar a Epec como un "leading-case" del bipartidismo. La crisis de una empresa estatal administrada 15 años y medio por el radicalismo (Eduardo Angeloz y Ramón Mestre) y que ya lleva 10 y medio por el justicialismo (José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti) refuerza la teoría del Frente Cívico y Social de que llegó la hora de la "nueva política". Todos buscarán la tajada de popularidad que otorga criticar al gobierno, a Epec y a Transener, si viene el caso, por los apagones de hasta seis horas que deben soportar los cordobeses desde hace varios días y, quizás, hasta el 15 de febrero.

De la técnica a la política

Hasta ahora, la cuestión del "transformador" se había manejado dentro de fronteras técnicas: lo que se discutía era cómo solucionar el tremendo problema, que ya tiene gravosas consecuencias económicas para la Provincia, la Municipalidad, y los vecinos (en especial, los comerciantes, que ven cómo se pudren sus mercaderías).

Pero, desde el oficialismo salieron a culpar a Transener, lo que marcó un cambio de estrategia. Que las cabezas rueden hoy, aunque eso demore las soluciones reales.

Entonces, el gobierno será víctima de su propio juego. Los legisladores opositores, y los líderes de las fuerzas políticas rivales, saldrán a morderlo en el cuello por los insoportables apagones.

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