"Que el juez haga los análisis y se termine"

"Que el juez haga los análisis y se termine"
Querellante en la causa por la apropiación de los hijos adoptados por Ernestina Herrera de Noble, Lanuscou cuestionó las demoras para determinar si la joven es su sobrina Matilde, secuestrada cuando tenía cinco meses junto a sus padres.
"Septiembre se hizo noche, la noche fue una tumba, sobrevivió la pequeña, pequeñita de seis lunas", escribió David Lanuscou algún día de su larguísima búsqueda. Aunque el terrorismo de Estado destruyó a su familia, vive aferrado a la esperanza de encontrar a su sobrina Matilde, la única sobreviviente del brutal operativo que el 3 de septiembre de 1976 asesinó a su hermano Roberto Lanuscou, a su cuñada Amelia Miranda y a dos de los tres pequeños de la pareja de tan sólo 4 y 5 años. Él cree que Matilde podría ser Marcela, la hija adoptada de manera irregular por Ernestina Herrera de Noble.

David es uno de los querellantes en la causa que investiga si los hijos adoptados por la dueña del Grupo Clarín son hijos de desaparecidos, un expediente que instruye el juez federal Conrado Bergesio. Su afirmación carga el enorme peso de 25 años sin justicia y acusa que "el poder de Clarín permitió que la señora esté libre y continúe la impunidad" desde su cabaña en la sierra cordobesa, el rincón que eligió para vivir cuando fue liberado, luego de 8 años preso durante la dictadura.

–¿Qué sintió cuando el juez ordenó tomar muestras de la sangre de Marcela Noble Herrera en el Cuerpo Médico Forense y no en el Banco de Datos Genéticos como indica la ley?

–Como siempre, me sentí muy mal. Está claro que existe una presión muy grande de este grupo de poder que es Clarín. Si este fuera cualquier otra caso, hoy la señora debería estar presa. Pero sigue la impunidad. Como familiar insisto en que ella sabe que son hijos de desaparecidos pero tiene la certeza de que Marcela no es mi sobrina y que Felipe no es hijo de la familia García-Gualdero. Justamente por eso quiere que sólo se crucen las muestras con las dos familias querellantes y no con todo el Banco de Datos Genéticos. Yo siempre pongo el mismo ejemplo: si a mí me acusan de violador y soy inocente, yo mismo llamo al juez para que me saque sangre y me haga los análisis. Si ella tiene la certeza de que no son hijos de desaparecidos, ¿por qué no permite que se hagan los exámenes como corresponde?

–¿Qué opina del juez que instruye la causa?

–Conrado Bergesio está jugando para Clarín. El ex juez Roberto Marquevich ya demostró que la señora falsificó todos los certificados de adopción y sigue libre... Acá la médula de la cuestión es que el tema se solucione como dice la ley.

–¿Confía en que se sabrá la verdad?

–Es todo tan corrupto... Pero hay que confiar en alguna parte de la Justicia. Tal vez en la Cámara de San Martín, que dio la orden de acelerar la causa. En algún momento, algún juez tendrá que tomar la decisión, hacer los análisis y terminar con todo esto.

–¿Qué piensa que pasaría si finalmente se determina que son hijos de desaparecidos?

–Se le viene el mundo abajo. Ernestina tendrá que explicar quién le entregó los hijos, cómo falsificó los certificados de adopción. Estos grupos económicos, como Clarín, fueron los civiles que formaron parte de la dictadura. "Abatieron a cinco extremistas en San Isidro", fue el título de tapa del diario Clarín el 5 de septiembre de 1976. Dos de los "extremistas" tenían 4 y 5 años. Y los "abatidos" no fueron cinco sino cuatro. La familia estuvo desaparecida hasta 1983, cuando sus cuerpos aparecieron sepultados como NN. En el pequeño cajón que debía estar Matilde, de sólo 5 meses, sólo se encontró una manta, un chupete y un osito. La niña sobrevivió al ataque pero continúa desaparecida.

–Según lo demuestra la historia de las Abuelas, el proceso que atraviesa cada chico apropiado en el camino hacia la recuperación de su identidad es complejo. ¿Cree que Marcela querrá saber la verdad alguna vez?

–Son chicos educados de una manera. Es un muy fuerte la cuestión ideológica. Pero creo que a la larga es más fuerte la necesidad de saber la verdad, no se cuándo, pero van a querer saber. Vivir en la mentira es horrible, una gran carga. Creo que tarde o temprano se van a tener que liberar.

–¿Cómo imagina el reencuentro con su sobrina Matilde?

–Nos juntaremos, le contaré la verdad de sus papás, quiénes fueron, la historia familiar. Después habrá que respetar su vida. Sólo quiero que sepa la verdad.

Críticas por la elección de sala

El Tribunal Oral Federal Nº 2 de Rosario rechazó el pedido de los organismos de derechos humanos de trasladar el próximo juicio oral por casos de delito de lesa humanidad a una sala con mayor capacidad. Tras conocer la noticia, el espacio Juicio y Castigo cuestionó la decisión que limita el acceso del público y acusaron a los integrantes del tribunal de "desoír el reclamo de testigos, víctimas y organismos". El Concejo municipal había ofrecido su recinto pero los jueces resolvieron hacer las audiencias en una pequeña sala de los Tribunales Federales.

La causa judicial está trabada por los recursos contra las muestras de ADN

Después del abrupto impulso que tomó la causa los últimos dos días de 2009, la investigación sobre la identidad biológica de los hijos adoptivos de Ernestina Herrera de Noble volvió a naufragar. Ni las muestras de sangre que Marcela y Felipe dejaron en el Cuerpo Médico Forense ni los objetos personales secuestrados en los allanamientos fueron aún enviados a cruzar con los datos genéticos de las familias de desaparecidos.

En estas dos semanas, el juez Conrado Bergesio sólo se dedicó a analizar las presentaciones realizadas por la querella de Abuelas de Plaza de Mayo y los representantes de la familia Noble.

En ambos casos, los abogados plantearon la nulidad de los procedimientos. La querella apeló la orden del juez que el 29 de diciembre citó a los jóvenes a dejar una gota de su sangre en el Cuerpo Médico Forense y no en el Banco de Datos Genéticos como establece la ley. Bergesio rechazó la apelación y las Abuelas elevaron la queja a la Cámara de San Martín.

Jorge Anzorreguy, abogado de las víctimas y de la imputada al mismo tiempo, pidió la nulidad de los allanamientos, pero el juez aún no respondió. Quienes sí sumaron su testimonio a la causa fueron los dos técnicos del Banco Nacional de Datos Genéticos que participaron de los procedimientos llevados a cabo el 30 de diciembre en los domicilios de Marcela y Felipe. Fuentes con acceso al expediente aseguraron a Crítica de la Argentina que, según esos relatos, existieron distintas irregularidades. Una de ellas, tal vez la más grosera, es que la Policía Federal llegó a la casa de Marcela a las 7 de la mañana y, a pedido de la dueña, esperó una hora en la puerta hasta que arribó el abogado. Es decir que, contra todo lo que marcan la ley y el sentido común, se trató de un allanamiento sin sorpresa y con una hora de preaviso. Mientras el juez Bergesio define si da curso al planteo de la defensa, las muestras de ADN continúan en su despacho. Cómo y con quién se cruzarán estos datos genéticos sigue siendo un misterio. Al igual que la verdadera identidad de Marcela y Felipe.

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