Juez: “Yo me gané el derecho de decir quién es un boludo”

Lo dijo ayer Luis Juez en su alegato final durante el juicio que le promovió Héctor Campana por injurias.
Ayer tuvieron lugar en Tribunales los alegatos del ex intendente y los abogados de Héctor Campana. Como había anunciado este medio, la querella pidió 6 meses de prisión preventiva y $ 218.775 como resarcitorio por injurias. El ex intendente argumentó que tiene la potestad de calificar a las personas porque trabajó para cambiar la política y dijo que la Justicia no se la quitará. Por su parte, Campana lo acusó de usarlo ¨primero¨ que Unión por Córdoba.

La palabra apresa a quien la profiere, que entonces adquiere responsabilidad sobre la forma y el contenido de la misma, máxime en una instancia judicial. Es cierto que en ocasiones se dicen cosas que en realidad no se quieren decir, y que los furcios pueden a veces exponer aquello que en verdad se piensa o se desea pero que no conviene sacar a la luz.

Sin embargo, lo más frecuente -supongamos para bien- es que el sujeto tenga control de, al menos, sus intervenciones verbales (lo gestual puede que sea más involuntario).

Lo que sigue es una cita textual de lo que verbalizó Luis Juez ayer en Tribunales, en ocasión de la última audiencia de causa por injurias que le inicio Héctor Campana, luego de las elecciones para gobernador de 2007.

¨Usted (su señoría) escuchará declaraciones de un tipo con dolor, de un tipo afectado, tengo el legítimo derecho de sentirme afectado. Usted escuchará... Recién decía Franco: ‘¿Quién le dio el derecho a Juez para decir que tal es un boludo? ¡Yo me gané el derecho! ¡Yo me gané el derecho tocando el timbre buscando tipos para transformar la política! Me lo gané. Y lo perderé si la gente lo determina. Pero será la gente y no ningún abogado ni ningún estrado¨.

Nuevamente. La palabra apresa a quien la profiere. No obstante, hay que aportar el contexto en que fue enunciada para desentrañar su completo sentido, según propone el semiólogo Eliseo Verón.

Entonces, cabe explicar que unos 45 minutos antes, Gustavo Franco, abogado en lo penal del patrocinante, había efectuado en su turno para alegar una afirmación y una pregunta que dieron origen a la citadas palabras del ex intendente. ¨El doctor Juez públicamente juzga a las personas de ‘boludo’, ‘ladrón’, ‘atorrante’, ‘delincuente’, ‘cagador’¨ (afirmación). ¨¿Quién le dio el título para calificar la conducta de las personas?¨ (pregunta).

No es posible saber con certeza si Luis Juez dijo algo que no quería decir, si fue un furcio, o si controlaba su intervención. Pero sea lo que fuere, al alocucionar en ese ámbito formal, adquirió responsabilidad máxima sobre la forma y el contenido de sus palabras. Por lo tanto, no es odioso intentar análisis alguno del razonamiento que lo lleva a calificar a sus adversarios políticos con las palabras que indicó la querella.

Al inicio alegó dolor por la situación que experimenta con su ex amigo Campana. En el mismo sentido, luego se mostró moralmente tocado por la pregunta que había formulado Franco sobre su potestad para insultar y denostar a sus oponentes políticos. Aduce derechos adquiridos en virtud de su ¨loable¨ vocación política. Seguidamente, se dispuso a desconocer la legitimidad y alcance del Poder Judicial. Finalmente invocó al ¨pueblo¨ como único capaz de impedirle que siga denostando rivales.

En conclusión, el ex candidato a gobernador y hombre fuerte de la política local, literalmente y judicialmente se autoproclama el derecho de decirle ¨boludo¨ a quien le apetezca, sin considerar pertinente ser juzgado legalmente por ello.

La estrategia de Campana

Básicamente, las líneas argumentales de ambas partes en la audiencia se enclavaron en la correspondencia o no para este caso del derecho a fuero del ex candidato a gobernador.

La querella sostuvo que los dichos de Juez en los programa ¨A dos Voces¨ (TN), Crónica 580 (Radio Universidad) y Telenoche (Canal 12) entre el 5 y el 10 de setiembre de 2007 donde acusa públicamente a Campana de ¨ponerse la camiseta de la corrupción¨ y pertenecer a una ¨banda de ladrones¨, no deben gozar de protección constitucional por tres motivos.

El primero fue carácter temporal. Hay un fallo firme del propio Angeli que desestima por extemporáneo un pedido de la (auto) defensa, solicitando impedir el proceso judicial en virtud del fuero consagrado en los artículos 89 y 137 de la Constitución provincial.

El segundo tiene que ver con una condición efectiva de la ley. La Carta Magna reza que la inmunidad de opinión para candidatos comienza en la oficialización de listas y concluye en la proclamación del ganador. Si bien oficialmente se dio por gobernador a Juan Schiaretti y por vicegobernador a Campana el 26 de octubre de 2007, Gustavo Franco y su socio Eduardo Rodríguez Aramburu interpretan que las del líder del Frente Cívico ¨claramente no fueron palabras dichas en el marco de la campaña¨.

El tercer argumento está ligado con el anterior y discute la limitación del derecho a fuero. ¨Aunque su señoría considerara que al acusado le corresponde amparo constitucional, los juicios de valor que infringen el derecho al honor, constitucionalmente tan consagrados como el derecho a la vida, exceden cualquier fuero, puesto que el derecho es a inmunidad no a impunidad. Y las declaraciones mediáticas de Luis Juez son intencionadas y atentan directamente contra el honor de Campana¨, dijo Franco en la audiencia.

La estrategia de Juez

Por su parte, Juez procuró, también por tres vías, demostrar en los 40 minutos de su alegato lo contrario, es decir, que la inmunidad le correspondía.

Con la vehemencia verbal que lo caracteriza, la primera parte dedicó su tiempo a citar jurisprudencia, entre la cual enumeró fallos del propio Angeli.

Posteriormente se valió de un tipo de argumentación que tiende a justificar las acciones en pos de un supuesto bien mayor. Concretamente, sostuvo que en el período de tiempo en que se produjeron sus dichos contra Campana, no estaba ¨preocupado por el honor del ‘Pichi’ sino por algo más importante que es el sistema democrático cordobés¨.

Dijo que teniendo en cuenta la efervescencia popular que se percibía en aquel entonces, el ¨fraude¨ en las elecciones era lo que había que combatir y, entonces, la honra del ex basquetbolista era una cuestión de menor impacto social.

Transversal a estas dos vía, desarrolló en todo su alegato la idea de que la protección del honor es menor en los funcionarios públicos que en el resto de los ciudadanos.

¨Nunca me van a ver judicializar la política, porque el honor de los que hacemos política se defiende todos los días en la calle¨, dijo en tal sentido, mientras miraba fijo a su otrora copartidario.

Comentá la nota