Juez y el Gabinete sindical en las sombras

Así como Luis Juez aceptó el cogobierno del Suoem en su paso por la Municipalidad de Córdoba, es altamente probable que adopte similar criterio en el caso de gobernar la provincia aunque, como es natural, lo haga de la mano de otros sindicalistas, no necesariamente más aptos que Rubén Daniele.
Las razones de esta presunción son dos. La primera, la incapacidad manifiesta del senador electo por conformar algo que pueda llamarse, en propiedad, "equipos técnicos"; la segunda, dos artículos publicados en el matutino "La Voz del Interior" con apenas cuatros días de diferencia.

Ideólogos sindicalistas.

Como se recuerda, fueron varios los intentos del ex intendente por sumar voluntades técnicas a su fuerza política. El 16 de octubre de 2008, LA MAÑANA daba cuenta de sus intenciones en el sentido de constituir un "Gabinete paralelo" para proyectar "certidumbre" sobre un hipotético gobierno del Frente Cívico. Sin eufemismos, una fuente cercana a Juez había dicho que la intención de aquella iniciativa era "desterrar la idea de que somos un grupo de salvajes que hacemos política sin formación". Lamentablemente para ellos, el famoso Gabinete en las sombras se desvaneció en las tinieblas de la propia metodología juecista. Consistentemente, jamás vio la luz. Nunca hubo ni expertos ni equipo, pese a los sucesivos esfuerzos por conformarlos. Esta dificultad hizo que la "idea de salvajismo" que se intentaba desterrar permanezca aún incólume hasta la fecha.

No obstante, estas carencias programáticas deben ser llenadas con algo. Juez es un tipo popular, con muchos votos propios y le es siempre requerido opinar sobre los temas provinciales que todo candidato profesional debería conocer. Es precisamente en este punto donde aparecen los sindicatos públicos, proporcionándole información e ideas que, de otra forma, no lograría estructurar sobre la base de sus cuadros políticos. El sistema es simple: los gremialistas del Estado (especialmente los más combativos y reactivos al cambio) suplen la carestía programática que ha caracterizado al Frente Cívico desde su creación a cambio de diferentes grados de cogobierno, tal como sucedió en el municipio.

Escritores sindicalistas.

El día 10 de noviembre el senador electo publicó un artículo de opinión en "La Voz del Interior" bajo el título "El Estado, ausente con la gente, presente con los negocios". La columna versaba sobre la crisis hídrica y, en algunos puntos, era bastante desopilante, insinuando que la culpa de la sequía la tenía el gobierno.

Cuatro días después, el 14 de noviembre, el mismo periódico publicaba una nota titulada "El Sipos asegura que no se hicieron obras importantes desde 1980", también en relación con el mismo problema. Sorprendentemente, los contendidos de ambos artículos eran sumamente parecidos. Cabe recordar que "Sipos" es el acrónimo del Sindicato del Personal de Obras Sanitarias Córdoba, un gremio que tuvo el dudoso mérito de destrozar la antigua Epos, empresa estatal que se encargaba de brindar el servicio de aguas corrientes a la ciudad de Córdoba y que era famosa por su ineficiencia y cantidad de roturas de caños. Fue reemplazada -afortunadamente- por Aguas Cordobesas a mediados de los ’90.

Transcribimos a continuación las similitudes entre los diagnósticos y soluciones de Luis Juez con los vertidos por tan prestigioso gremio:

JUEZ (10/11/09): "Esta situación (de incapacidad de los últimos gobiernos en la planificación y gestión de los recursos hídricos) se evidenció con la destrucción y pérdida de autarquía de la Dirección Provincial de Hidráulica y la descentralización de los servicios de agua potable a privados o cooperativas sin control".

SIPOS (14/11/09): La ex Dipas "está desmantelada de recursos humanos" (y) "hay una fragmentación irracional del recurso hídrico entre municipios, cooperativas y Aguas Cordobesas".

JUEZ (10/11/09): "Desde la desaparición de Agua y Energía de la Nación, en 1989, que construyó los grandes diques, no se realizaron aforos de ríos y los datos de caudales datan de mediados del siglo pasado".

SIPOS (14/11/09): "En Córdoba no se realizan obras hídricas importantes desde fines de 1980" (y) "las mediciones de los caudales de los ríos no se hacen desde 1989, cuando los hacía Aguas y Energía".

JUEZ (10/11/09): "No se efectuaron mediciones meteorológicas. De las más de 400 estaciones de monitoreo climático existentes, hoy quedan menos de 30 con datos confiables; en consecuencia, Córdoba no mide y no lleva registros, y desconoce la cantidad exacta de agua disponible y cuánto de ella se consume (… )".

SIPOS (14/11/09): "Hasta 1995 había 400 estaciones meteorológicas en la provincia y ahora quedan 30" (… ) "La Provincia no sabe cuánta agua llueve, ni cuánta agua traen los ríos".

JUEZ (10/11/09): [en tren de propuestas] "Hacer eficiente el sistema de riego de Capital revistiendo canales y dando apoyo institucional a consorcios y productores, y reducir el consumo por riego, de 64 hectómetros cúbicos a la mitad, para economizar 15 por ciento del embalse".

SIPOS (14/11/09): "Hay pérdidas en los canales por falta de mantenimiento y de control". "El cinturón verde (demanda) 64 hectómetros cúbicos (un tercio del embalse de San Roque). Esto significa mil milímetros de agua por hectárea, sumado a los 750 milímetros que llueven habitualmente. Lo óptimo para este tipo de cultivo es de mil milímetros. Es decir, habría que darle sólo 300 para riego", lo que configura la mitad de los hectómetros actuales reclamadas por Juez, agregamos nosotros.

Estas coincidencias no son obra de la casualidad. El senador escribió una columna de opinión con "letra" proporcionada por el Sipos lo cual, a priori, no tendría nada de malo excepto por sus antecedentes como intendente. Aquí conviene no olvidar que fue el Suoem el auténtico think tank (tanque de ideas) de su gestión, con los resultados que hoy todos padecemos.

Como dice el refrán, "el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra". Todo parece indicar que -si el pueblo le otorgase una nueva oportunidad de gobernar- Luis Juez reincidirá en hacerlo con el cogobierno del gremialismo estatista. En el caso del Sipos, no parece tener los mejores pergaminos para ayudarle en estos menesteres, aunque le dicte al oído la dulce música acusatoria que tanto gusta de escuchar.

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